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Estamos en septiembre, el mes en el que la mayoría de los estudiantes regresan a las aulas tras disfrutar del verano. Si la semana pasada le tocó el turno a la princesa Leonor, que se estrenó como alumna en la Universidad Carlos III de Madrid, ahora ha sido el príncipe George el que ha dado un paso muy importante en su educación. El hijo mayor de los príncipes de Gales ha iniciado una nueva etapa educativa en Eton College, el internado masculino de Berkshire al que también acudieron su padre, el príncipe Guillermo, y su tío, el príncipe Harry.
Acompañado por Guillermo y Catalina, el segundo en la línea de sucesión al trono británico, llegó al centro que será su hogar académico durante los próximos años. Un impresionante edificio que, visto desde fuera, podría recordarnos a Hogwarts, el internado mágico ficticio del universo de Harry Potter, aunque la realidad sea bastante diferente. Como todo en la familia real británica, la elección de Eton College no ha sido algo improvisado. Durante meses se especuló con distintos destinos escolares para George, incluida la posibilidad de Marlborough College, el internado mixto de Wiltshire en el que estudió Kate Middleton.
Sin embargo, Eton reunía dos condiciones muy significativas para los Gales: la continuidad de una tradición familiar y su cercanía a Forest Lodge, la residencia de la familia en Windsor. De esta forma, el príncipe George podrá vivir la experiencia del internado sin quedar completamente alejado de sus padres, su hermana Charlotte y su hermano Louis.
A modo de curiosidad, el gesto de Guillermo y Catalina acompañando a su hijo en su primer día remitía, además, a una imagen que la familia real británica conserva en su álbum más íntimo. En septiembre de 1995, el entonces príncipe Carlos y Diana de Gales llevaron a Guillermo a Eton; tres años más tarde, el 2 de septiembre de 1998, hicieron lo mismo con Harry. Ahora es George quien toma el relevo de una historia vinculada a la institución desde hace más de tres décadas.
Un internado de élite fundado en 1440 junto al castillo de Windsor
Fundado en 1440 por el rey Enrique VI, Eton College no es un simple colegio, sino una de las instituciones educativas más prestigiosas y elitistas del Reino Unido. Situado en la localidad de Eton, frente a Windsor y separado del castillo real por poco más de un kilómetro y medio, el centro fue concebido en origen para formar a jóvenes con talento que después continuarían sus estudios en el King’s College de Cambridge. A unos 40 minutos en tren desde Londres, con el paso de los siglos se consolidó como uno de los símbolos más claros de la educación de élite británica.
Hoy acoge a alrededor de 1.250 alumnos de entre 13 y 18 años, todos ellos internos y distribuidos en casas residenciales. Cada estudiante cuenta con una habitación individual y disponen de tutores, responsables de cada casa y una agenda que combina materias académicas, deporte, música, teatro, debates y actividades de liderazgo. La matrícula anual ronda las 63.000 libras —más de 70.000 euros—, aunque el colegio mantiene un programa de becas y conserva la figura histórica de los King’s Scholars, alumnos becados cuya educación se financia por completo.
El colegio se despliega como un conjunto monumental de arquitectura gótica y victoriana, compuesto por edificios históricos, patios de piedra, jardines, instalaciones deportivas y una capilla que concentra buena parte de su valor patrimonial. Sus fachadas de ladrillo y piedra, sus tejados inclinados, las ventanas de tracería y los interiores revestidos de madera construyen una imagen casi cinematográfica de la educación inglesa tradicional.
Una capilla, jardines y el río Támesis: así es el paisaje de Eton Collage
El corazón histórico del recinto conserva el espíritu de la fundación de Enrique VI. La capilla de Eton College es uno de sus puntos arquitectónicos más admirados: un espacio de gran verticalidad, bóvedas, vidrieras y una atmósfera solemne que resume la relación entre religión, monarquía y educación que definió sus primeros siglos. En el patio principal, presidido por una estatua del monarca fundador, la arquitectura funciona a la perfección demostrando cómo el colegio fue creciendo y adaptándose, pero sin desprenderse de sus códigos estéticos ni de su peso institucional.
El campus ocupa más de 140 hectáreas y se abre sobre una sucesión de prados, campos deportivos y zonas ajardinadas. A ello se suma su paisaje privilegiado junto al río Támesis, que separa Eton de Windsor y convierte la llegada al colegio en una experiencia especialmente evocadora. Desde sus calles, con librerías, cafeterías y comercios tradicionales, se divisa el castillo de Windsor, una proximidad que explica buena parte de su arraigo en la historia de la corona.
Cómo es la vida de los alumnos en este exclusivo colegio británico
El uniforme de Eton sigue siendo uno de los más reconocibles de Europa: chaqué o frac negro, chaleco, camisa blanca, corbata y pantalón de raya diplomática. Más que una prenda escolar, se ha convertido en un emblema del centro y en una de las imágenes recurrentes de la cultura británica. Sin embargo, no está exento de controversia por su carácter exclusivamente masculino y por ser percibida como una expresión de la desigualdad social británica.
El príncipe Guillermo vivió allí cinco años, desde su llegada en 1995. La elección fue relevante porque se convirtió en el primer heredero directo al trono británico en estudiar en Eton, rompiendo con la tradición de la familia real de elegir Gordonstoun, en Escocia, el colegio del rey Carlos III. Para Guillermo, el internado supuso una vida escolar más próxima a Londres y Windsor, con una presencia familiar más accesible. También compartió parte de aquellos años con Eddie Redmayne, quien ha recordado que ambos jugaban en el mismo equipo de rugby y que la presencia del futuro rey despertaba una atención especial entre los rivales.
La experiencia de Harry fue más compleja ya que el duque de Sussex llegó al colegio tres años después que su hermano y no tuvo inconveniente en hablar con franqueza de aquellos años en el libro de memorias que publicó en 2023, En la sombra. Allí describe Eton como "el paraíso para los chicos brillantes" y, al mismo tiempo, como un lugar difícil para él, especialmente por sus problemas con los estudios y por la presión asociada a su papel dentro de la familia real. Sus padres, Diana de Gales y el entonces príncipe Carlos, apostaron por mantener a los dos hermanos juntos en el mismo entorno escolar, un gesto que buscaba preservar cierta normalidad en un momento muy expuesto de sus vidas.
La nómina de antiguos alumnos confirma que Eton siempre ha funcionado como una cantera de poder, cultura e influencia. Veinte primeros ministros británicos pasaron por sus aulas, entre ellos Boris Johnson y David Cameron. También estudiaron allí escritores como George Orwell, Ian Fleming, Aldous Huxley y Horace Walpole; intérpretes como Hugh Laurie, Damian Lewis, Dominic West o Tom Hiddleston.
Lo que es cierto es que Eton College ha cambiado mucho desde los años noventa y el propio colegio afronta ahora el reto de preservar la privacidad de uno de sus alumnos más observados. Pero más allá de eso, el primer día del príncipe George deja una imagen con una fuerte carga simbólica, la de un futuro rey cruzando las puertas de un edificio del siglo XV que ha sido testigo de la formación de algunas de las figuras más influyentes de la historia británica.

















