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Los patios centrales de una casa no solo son una fuente de luz natural para los ambientes, si no que además son el elemento clave para hacer que un piso de ciudad resulten siempre más sugerente. Lo podemos comprobar en esta vivienda decimonónico del centro de Santander, que cuenta con dos patios interiores sobre el que gira el salón y el resto de zonas sociales de la casa.
Los propietarios de la casa contaron con el joven Estudio Hilera, compuesto por las interioristas Teresa Criado y Gema Sánchez y la arquitecta Nuría Martín, para darle a los ambientes un aire renovado que no pierde la referencia de su pasado. Su recorrido respira un estilo clásico señorial, contenido y en clave actual, que se define por los buenos acabados estructurales y la exquisita lista de piezas diseñadas por las autoras con cierto aire a esos muebles antiguos de toda la vida.
Un vivienda con un contexto histórico y una ubicación especial
La vivienda rediseñada por el Estudio Hilera se localiza en un edificio del Paseo Pereda de Santander, construido en el último tercio del s.XIX. Una construcción que se revaloriza al pensar que sobrevivió al devastador incendio que la capital cántabra sufrió en febrero del año 1941, en plena postguerra y que arrasó gran parte del casco histórico y la propia catedral. Gracias a esto, hoy conserva intacto su valor patrimonial como arquitectura decimonónica y forma parte del Conjunto Histórico-Artístico de la ciudad.
La arquitectura del edificio responde al diseño clásico de la fachada marítima de Santander, con los característicos miradores blancos y balconadas de hierro orientadas a la bahía de Santander. Así que ya solo la localización y su estructura fueron fuente de inspiración a la hora de rediseñar los interiores de esta casa: "Los propietarios querían darle un guión acorde con su contexto. Una puesta en escena de lujo con materiales y diseños de alta calidad", nos explica una de las autoras, la arquitecta Nuría Martín.
El piso llevaba más de 50 años sin tocarse. Al iniciar la reforma, el estudio se encontró con dos elementos que marcarían todo el proyecto: "La vivienda contaba con dos patios interiores de acceso directo desde el propio piso, algo que no se repetía en ningún otro inmueble del edificio. Sin embargo, y de forma un tanto paradójica, esa presencia de patios no se traducía en luz. La casa seguía siendo oscura, con una compartimentación excesiva que fragmentaba los espacios", nos comentan las interioristas Teresa Criado y Gema Sánchez.
Nueva distribución en busca de luz y calidades de lujo
El Estudio Hilera reorganizó por completo la distribución: "Propusimos abrir todo el núcleo central de la vivienda para crear una zona social diáfana e integrando en ella los dos patios, de manera que dejaran de ser elementos aislados para convertirse en una parte activa y muy presente en el día a día". La zona de dormitorios y estancias más privadas se organizó en forma de L perimetral.
Una vez hecha la nueva distribución, procedieron a buscar la manera de mostrar su esencia histórica. Por eso se optó por dejar a la vista los pilares de madera originales, testigos de la vida del inmueble, elegir materiales que acompañaran esa misma filosofía y añadir elementos decorativos clásicos, como las molduras de los techos. Como telón de fondo, vemos una pintura muy serena, podríamos decir vainilla, que da unidad y calma a la casa, y un suelo de madera de punta de Hungría. Además, se hacen también muy presentes mármoles y piedras que dan valor al escenario.
Los patios, grandes protagonistas
El objetivo más prioritario estaba claro: cómo transformar una vivienda oscura en una vivienda luminosa, "y esa fue, sin duda, la mayor dificultad del proyecto. Así que los patios interiores, esos dos elementos tan singulares del edificio, resultaron ser la pieza clave para conseguirlo", explican las autoras del proyecto.
Uno de los cometidos fue el cambio de la carpintería que rodeaba los patios, ahora mucho más ligera y en blanco, dando unidad a todos los paramentos de la casa: "Este cambio, aparentemente técnico, tuvo un efecto determinante en el resultado final: los patios dejaron de ser simples huecos interiores para convertirse en protagonistas y en auténticos canales de luz para la vivienda".
Una decoración clásica contenida y hecha a medida
En una vivienda donde los enormes balcones regalan espectaculares vistas sobre la bahía de Santander, actuando como cuadros, la decoración tenía una misión muy concreta: "Acompañar sin restar protagonismo. Ese fue el criterio que guio cada decisión del equipo". Desde las puertas de paso hasta el mobiliario, todo se mueve bajo esa elegancia discreta y señorial que siempre ha caracterizado al entorno de Santander. Sin duda la ciudad ha sido fuente de inspiración.
El estudio diseñó todo el escenario: armarios, puertas, piezas de baño y muchos muebles del salón, que fueron después realizados por Carpintería Luis Ortiz. Pero también los muebles están hechos a medida y llevan la firma del Estudio Hilera. Nuria, Gema y Teresa suelen hacerlo en la mayoría de sus proyectos: crear piezas ad hoc con el estilo de la casa para darles una personalidad desbordante. En esta ocasión, "las mesas de centro, así como la mesa de comedor y el aparador del comedor son obra de Noddum, que hace posible cualquier diseño".
Los puntos de color, para romper de alguna manera con esa unidad neutral y destacar algunos rincones, vienen dados por algunos detalles textiles como los cojines, lámparas de mesa o los cabeceros tapizados. Pero también por las plantas que rodean los patios interiores, de Greendecorum, y por supuesto por las obras de arte, sobre todo las que podemos ver en el salón. Justo detrás del sofá vemos un cuadro del artista Iñaki Lazkoz, adquirido en Galería Orellana, que nos recuerda el color azul infinito de la bahía de Santander.

















