Espejo, caoba y piedra natural veteada. Si nos quedáramos solo con esa lista de materiales, costaría adivinar que hablamos de un piso señorial del barrio de Salamanca y no únicamente de una cocina de portada. De ese contraste arranca la reforma de esta vivienda clásica en la calle General Oraá, con una isla escultórica revestida en espejo y rematada en piedra que preside la zona de día. El piso, de 208 metros cuadrados, era hasta hace poco un inmueble muy compartimentado, de techos altos y mucha ornamentación.

El encargo llegó a manos de la promotora HARP COLLECTION, con el arquitecto de interiores Mario Arcas Aznar al frente del diseño y una petición clara: el cliente quería una casa elegante y atemporal, de estilo clásico contemporáneo con algún acento ecléctico, muy funcional pero serena a la vista. Para lograrlo, el equipo se propuso "abrir y conectar visualmente los espacios principales" y reunir cocina, comedor y salón en una zona de día continua, apoyándose en una paleta de materiales nobles muy contenida y en una luz casi imperceptible.

comedor con columnas revestidas con espejos
CARLA CAPDEVILA

Cómo abrir un piso señorial conservando las molduras originales

"La intervención parte de una vivienda tradicional muy compartimentada, típica de edificios urbanos de mediados del siglo XX, con techos altos y una arquitectura con gran presencia ornamental", explica el arquitecto. De este modo, el primer paso consistió en tirar tabiques para conectar los espacios principales y concentrar la vida en una gran zona común. Cocina, comedor y salón comparten ahora una misma continuidad de materiales y color, y a su alrededor se ordenan tres dormitorios con baños integrados y un aseo de cortesía, todos con abundante almacenaje a medida.

Buena parte del valor del proyecto está en lo que se decidió mantener. Tal y como cuenta Mario Arcas Aznar: "Conservamos y restauramos numerosos elementos originales del piso, especialmente las molduras y cornisas de los techos, así como algunos radiadores de hierro fundido y determinadas proporciones arquitectónicas que aportan identidad al conjunto". El reto, por tanto, fue encajar esos elementos heredados con las soluciones actuales, de modo que lo clásico y lo nuevo no chocaran.

"Uno de los aspectos más destacados del proyecto, es la combinación de sus materiales. La madera natural en tonos profundos convive con piedra natural, acero inoxidable pulido, textiles en lino y fibras de lana, yesos texturizados y detalles cromados. Todo ello se equilibra mediante una gama cromática muy suave de blancos rotos, marfiles y tonos arena, aplicada prácticamente de forma continua en toda la vivienda para reforzar la luminosidad y la sensación de unidad espacial", relata el arquitecto.

Una cocina abierta con isla escultórica de espejo y piedra

La isla de cocina se concibió como una suerte de escultura. Va revestida en espejo y rematada con una piedra natural muy veteada, diseñada a propósito para esta vivienda. Su superficie reflectante multiplica la luz y marca un contraste rotundo con la calidez de la caoba de carpinterías y panelados. Sin embargo, la mayor sorpresa aguarda en el interior. Y es que el almacenaje se ha resuelto por completo dentro de la propia carpintería, hasta el punto de que la vinoteca y la despensa quedan ocultas. Nada delata su presencia con las puertas cerradas.

cocina con isla central
CARLA CAPDEVILA

A continuación, se dispone el comedor, con una amplia mesa de base metálica y sobre de madera con cantos ligeramente redondeados. La acompañan varias sillas que combinan la estructura negra con el tapizado beige. El salón sigue en un tono igual de sereno. Mandan las mesas escultóricas en madera oscura, las piezas auxiliares de líneas orgánicas y una selección de textiles naturales en tonos neutros, con el lino y la lana muy presentes. Las obras de arte, de carácter gráfico y minimalista, aparecen con discreción y no compiten con los materiales.

La suite principal incluye un mural floral con diseño en relieve

La iluminación también juega un papel esencial en el proyecto. "Se ha trabajado desde una aproximación muy arquitectónica, priorizando la luz ambiental cálida y las piezas escultóricas frente a soluciones decorativas más evidentes, así como la iluminación perimetral que recorre la vivienda a través de las molduras. Los apliques de pared, las lámparas suspendidas y los reflejos generados por superficies metálicas y espejos contribuyen a crear una atmósfera muy envolvente", expone Mario Arcas Aznar.

Un piso señorial con distribución abierta y un estilo entre clásico y contemporáneo
salón, comedor y cocina en un mismo espacio

En el dormitorio principal, el gran cabecero textil, hecho a medida, se acompaña de un mural en relieve de inspiración floral que suma profundidad y textura "sin alterar la serenidad del conjunto y añadiendo un plus". El armario vestidor, de diseño empotrado, sigue un estilo clásico, con puertas que combinan molduras con frentes entelados. En el otro extremo de la habitación, aprovechando la forma en esquina, llama la atención el original rincón de lectura y reunión, compuesto por un banco acolchado en forma de L y una mesa de madera.

En los baños vuelve a aparecer la piedra natural como protagonista e hilo conductor, donde el lavabo monolítico adquiere un carácter casi escultórico. En contraste, la ducha incorpora revestimientos cerámicos en tonos piedra y una iluminación muy tamizada que refuerza la atmósfera íntima del espacio. En conjunto, "el proyecto transmite una idea de lujo clásico contemporáneo, que lo hace ecléctico y atemporal, donde cada elemento ha sido cuidadosamente integrado para construir una vivienda sofisticada pero profundamente funcional", concluyen desde la promotora.