"¿Podríamos vivir eternamente como si estuviéramos de vacaciones? Y si la respuesta es sí, ¿por qué no hacerlo en una isla griega como Skópelos, escenario de la película Mamma Mia!?" Así presenta Akis esta encantadora casa que ha bautizado como Dimitris House, en el corazón de Chora. "Skópelos es la isla más verde del Mediterráneo, donde el color de los pinares y los bosques espesos se encuentra con el azul profundo del mar y del cielo", dice. La capital de la isla, Chora, está catalogada como asentamiento tradicional por la mezcla singular de ritmos arquitectónicos que definen su fisonomía, y es ahí, en un barrio tranquilo y con solera, donde se esconde esta casa con nombre propio.

La vivienda se construyó entre 1880 y 1900 para alojar a una familia local de seis miembros, pero desde 2004 pertenece a Akis, quien la restauró con mucho cariño para convertirla en una casa de vacaciones y alquiler turístico para un máximo de cuatro huéspedes: "El reto era devolverle la vida a una estructura frágil y con mucha historia, sin que perdiera el alma", explica sobre el proceso.

salón rústico
VIRGILIOS TSIOULLI

Reforma integral en una casa tradicional griega

La reforma fue integral. Paredes, tejado, balcones, ventanas y puertas se sustituyeron casi por completo, con una única excepción: la puerta de hierro de la entrada principal, que Akis decidió conservar tal cual. Los balcones tradicionales de madera, en particular, se reconstruyeron pieza a pieza para no perder ese detalle tan característico de las casas de Chora. En el interior, la distribución se replanteó para aprovechar cada metro cuadrado, mientras que el volumen exterior se mantuvo fiel al original.

En total suma 75 metros cuadrados repartidos en tres plantas tradicionales, con capacidad para cuatro huéspedes: dos dormitorios, dos baños, cocina completamente equipada, zona de comedor, un salón cálido, una terraza íntima y un balcón en la planta superior con vistas sobre los tejados del pueblo. A pesar de sus escasas dimensiones, cada planta se siente como un espacio independiente del resto, algo habitual en las casas tradicionales de Chora, construidas siempre hacia arriba y nunca hacia los lados.

Formar parte de un asentamiento tradicional significa compartir el mismo entramado de callejuelas estrechas y escaleras exteriores que define Chora entera, y a esta casa, de hecho, se accede por unos escalones tan característicos del barrio como el propio empedrado. Desde fuera, apenas se distingue de sus vecinas, como exige la normativa de la zona protegida en la que se encuentra.

Distribución interior: cocina, salón y dormitorio principal

En la planta baja hay una cocina completamente equipada y un baño compacto con ducha moderna. "El objetivo era que se sintiera como una auténtica casa de la isla, y no como un alquiler turístico sin alma", resume Akis sobre esta zona, donde los electrodomésticos modernos –como el horno y el frigorífico– conviven con detalles rústicos.

En la primera planta, un suelo de piedra original –fresco incluso en pleno verano mediterráneo– rodea una chimenea tradicional que, en palabras de Akis, "evoca esa sensación acogedora de las viejas noches de invierno en la isla". El mobiliario, sencillo y muy escogido, deja que la piedra y la madera hagan todo el trabajo visual. Este mismo salón hace además de dormitorio adicional cuando la casa se llena: una cama individual y un sofá cama semidoble permiten ajustar la capacidad según quién se aloje, sin que la estancia pierda su función de sala de estar durante el día. En el exterior, la terraza invita a contemplar el ir y venir de locales y turistas.

casa de arquitectura tradicional griega
VIRGILIOS TSIOULLI

Una escalera de madera conduce hasta la última planta, reservada por completo al dormitorio principal: una cama doble mullida, un baño en suite con ducha y un balcón privado solo para esta habitación. Aquí, el suelo de piedra da paso a una madera cálida y oscura, y el ambiente se vuelve íntimo, casi de refugio. Desde el balcón, la vista se abre sobre las montañas y los tejados de tejas de Chora, ofreciendo, como describe Akis, "una sensación perfecta de tranquilidad y seguridad absolutas".

La historia familiar detrás del nombre Dimitris House

Akis bautizó la casa Dimitris en memoria de su padre, fallecido tiempo atrás, como una bella forma de mantenerlo presente entre estos muros centenarios. Con los años, dos nuevos Dimitris llegaron a la familia: el hijo de Akis y su sobrino, ambos con el mismo nombre que ya llevaba la casa. "El legado familiar sigue floreciendo dentro de estos muros históricos", dice Akis sobre este pequeño milagro generacional, orgulloso de que los dos sigan llevando el nombre de su padre.

Una casa pequeña y rústica en la isla griega de Skópelos
terraza con muebles de exterior

En definitiva, quien se aloja hoy en Dimitris House duerme dentro de esa memoria familiar, entre piedra centenaria, un nombre heredado tres veces y la promesa, tal y como la resume el propio Akis, de vivir "momentos únicos de relajación y tranquilidad completa, en un hogar absolutamente seguro y auténticamente tradicional".