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La pareja propietaria de este dúplex canadiense afronta la madurez con un cambio de residencia: deja atrás una gran casa en las afueras para instalarse en una vivienda urbana. Una transformación en su forma de vivir que, sin embargo, les permite seguir disfrutando de sus principales aficiones, como recibir a familiares y amigos, la lectura o las actividades al aire libre.
El dúplex se encuentra en Yaletown, un animado barrio situado frente al mar en el centro de Vancouver, donde conviven edificios históricos de ladrillo con rascacielos contemporáneos. Su proximidad al paseo marítimo invita a caminar, a correr o a montar en bicicleta, mientras que la amplia oferta de tiendas, bares y restaurantes permite disfrutar del barrio a pie.
Un hogar adaptado a una nueva forma de vivir
Situado en un edificio construido en 1999, el dúplex necesitaba una actualización que respondiera a los deseos de sus nuevos propietarios. Para conseguirlo, confiaron el proyecto al estudio de diseño de interiores Atelier Fēn. Su fundadora y directora, Sha Wang, resume la esencia de la vivienda. "Su diseño crea un ambiente relajante, similar al de un santuario, que les permite respirar hondo en cuanto entran".
La renovación integral de la vivienda implicó una reconfiguración total de la distribución, incluyendo la eliminación de algunos tabiques y la incorporación de otros nuevos. La intervención permitió además instalar aire acondicionado y modernizar los sistemas mecánicos de la casa, como tuberías, desagües, calderas y bombas de calor.
"Abordamos el diseño de forma holística —desde la reelaboración de la planta hasta la adaptación minuciosa de cada detalle a las necesidades de los clientes, pasando por la elección final del mobiliario y los accesorios—, creando un entorno coherente que refleja la atmósfera que ellos habían imaginado", comenta Sha Wang.
Un oasis para desconectar
A los propietarios les atraen los interiores que transmiten calma y sensación de refugio, espacios en los que pueden desconectar nada más cruzar la puerta. No buscaban una vivienda que transmitiera dinamismo, sino un hogar acogedor, pensado para relajarse, disfrutar del día a día y compartirlo con familiares y amigos.
"Nuestro objetivo principal para esta vivienda era crear un entorno tranquilo y sereno que favorezca la relajación. Pretendemos plasmar una estética con un toque internacional, mezclando influencias occidentales y orientales de forma equilibrada. Los espacios interiores están diseñados para fomentar la reflexión y la relajación. La cuidadosa interacción entre los espacios llenos y vacíos, combinada con una meticulosa selección de materiales, consigue crear una atmósfera tranquila y relajante", afirma la interiorista responsable de Atelier Fēn.
Una zona de día funcional y perfecta para recibir
Desde el acceso al dúplex, los espacios se encadenan con naturalidad y ofrecen una cálida bienvenida. Lo primero que llama la atención es la luz natural que entra a través de los ventanales de suelo a techo y las magníficas vistas panorámicas del paisaje, que invitan a contemplarlo sin prisas y a disfrutar de momentos de calma.
Una librería y la escalera de caracol delimitan el vestíbulo del resto de la zona de día. Más allá se abre una amplia zona de estar articulada en dos ambientes: uno organizado en torno al televisor y otro alrededor de una chimenea eléctrica. Como en el resto del ático, una paleta cromática en tonos neutros unifica la decoración, con muebles de madera clara y tapicerías y textiles en color arena, gris y un delicado verde.
A su lado está el comedor, amueblado con una mesa de madera ovalada y seis butacas tapizadas en color gris. Elegirlas fue todo un reto, ya que tanto el propietario como sus hijos superan los dos metros de altura y tuvieron que probar muchas hasta dar con el modelo perfecto. Una original lámpara de suspensión completa el equipamiento de esta zona que, como el resto del dúplex, destaca por su estética minimalista. Su ubicación junto a los ventanales permite que reciba mucha luz natural e invita a prolongar las sobremesas mientras se disfruta de las vistas.
También la cocina destaca por su sobriedad, por el mobiliario de madera y por la singular disposición de la península, que integra un office. "Abordamos la cocina como una composición arquitectónica sobria, combinando capas de madera cálida, piedra natural y texturas suaves para crear profundidad sin excesos. Los detalles de madera en listones y las estanterías abiertas aportan ritmo y ligereza, mientras que la isla monolítica de piedra da solidez al espacio", comenta Sha Wang.
Un santuario pensado para el descanso
Lo primero que se percibe al entrar en la suite principal es una atmósfera tranquila y serena. Una estancia concebida para la desconexión y articulada en diferentes ambientes: un área de trabajo junto a la ventana, una zona de descanso protagonizada por un gran cabecero tapizado y un rincón de lectura con butaca, otomana y lámpara de pie, ya que los propietarios son grandes lectores y dan prioridad a disponer de una excelente iluminación para los más de 100 libros que leen cada año.
El cuarto de baño, por su parte, se ha equipado con una zona de cortesía con doble lavabo y amplia encimera, e inodoro de suelo, independizado del resto del ambiente con unos listones de madera. Frente al área de cortesía se sitúan una amplia ducha con hornacina integrada y mampara de cristal, así como una bañera exenta acompañada de una grifería de pie.
El aseo sorprende por el singular revestimiento de las paredes. "Está realizado con un delicado papel artesanal que los propietarios compraron durante sus viajes por Corea: el hanji. El material tiene una sutil profundidad y una textura orgánica, lo que aporta una riqueza tranquila y natural al espacio. Trabajamos con una cantidad limitada –diez hojas en total–, que se dispusieron cuidadosamente para revestir las paredes del aseo, convirtiendo el material en un elemento de diseño a medida y muy personal", explica el equipo de Atelier Fēn.
El resultado es un dúplex de 267 metros cuadrados donde cada decisión de diseño responde a una forma concreta de vivir. Un hogar sereno, luminoso y acogedor, que acompaña a los propietarios en esta nueva etapa vital, sin renunciar al confort ni a la belleza. Un refugio urbano pensado para recibir a familiares y amigos, y para disfrutar plenamente del día a día.



















