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Los adeptos al surf saben que la costa asturiana –en concreto, Tapia de Casariego– es el destino ideal para disfrutar de las mejores olas, y, de paso, huir del calor sofocante que ya se ha instalado en prácticamente toda la península. Dentro de este concejo se encuentra una aldea llamada Mántaras, donde el estudio de interiorismo CONUVE Studio ha diseñado cuatro apartamentos turísticos de 56 metros cuadrados cada uno, aunque distintos en carácter. Nada más verlos, queda claro que estamos ante un concepto de alojamiento 'slow': "Se han concebido para quienes buscan una forma de viajar más pausada y conectada con el lugar", explica la interiorista Covadonga Díaz.
A pesar de que las cuatro viviendas comparten planta y superficie, se distinguen a través del color. La idea, según cuentan desde el estudio, era que "cada huésped encontrase un espacio diferente, reconocible y memorable", de manera que el color actuase casi como "un lenguaje capaz de transformar una estancia temporal en una experiencia personal". Al proyecto se suman Quintero Arquitectos, responsable de la arquitectura, y Gesteco, encargada de la ejecución de la obra.
Una distribución abierta y diáfana
En los cuatro apartamentos, cocina, comedor y salón se ubican en un mismo espacio abierto y diáfano. La cocina se resuelve en forma de U e incluye una barra realizada en porcelánico que hace las veces de zona de desayunos o comidas informales, dejando el resto del espacio libre para el salón y las generosas vistas al jardín. A este último se accede desde unas puertas correderas.
El mobiliario, diseñado a medida en buena parte del proyecto, aprovecha cada rincón. La inspiración, según indica Covadonga Díaz, surge de aquello que define este territorio: los verdes intensos del paisaje asturiano, los azules cambiantes del Cantábrico, los tonos tierra de los caminos costeros y la luz suave que envuelve la zona buena parte del año.
Cada apartamento interpreta uno de esos matices en paredes, textiles y mobiliario, y el color deja de ser un detalle decorativo para convertirse en el argumento principal de cada vivienda. Esa variación entre apartamentos, además, facilita que el equipo de recepción pueda orientar a cada huésped hacia la vivienda que mejor encaje con lo que busca, ya sea un ambiente más marino, más vegetal o más térreo.
Cuatro colores para cuatro apartamentos
En las cocinas, los frentes revestidos con azulejos estilo Zellige de Marazzi se combinan con apliques de latón hechos a medida. Las cerámicas de pequeño formato y los acabados en blanco aportan luminosidad, mientras que los tabiques enyesados y las vigas vistas remiten a los caseríos asturianos,"referencias sutiles a la arquitectura tradicional del norte".
De hecho, el estilo general de la decoración bebe directamente del rústico, con ese aire acogedor de las casas de campo donde no pueden faltan los techos abuhardillados con vigas de madera vistas. En las zonas de office, los taburetes de madera de Zara Home multiplican la calidez. En los salones, los textiles de Zara Home y Romo conviven con obras de la artista Sara Carfer, que aportan a cada estancia una firma propia y un punto de color añadido.
Los cabeceros de los dormitorios, diseñados expresamente para el proyecto y tapizados con telas de Romo, dialogan con papeles pintados de motivos orgánicos de la misma firma y recrean con sus formas ese oleaje constante que se ve desde la costa. En algunos dormitorios, un papel efecto textil de Coordonné agrega una capa más de textura. "El conjunto conserva cierto espíritu de casa de vacaciones que parece haber estado siempre allí", confiesa Covadonga Díaz.
Conviven aquí piezas nuevas con otras recuperadas, como una butaca restaurada que aporta cierto aire de casa con historia. Las mesitas de noche, en madera oscura y mármol, se acompañan de lámparas de Zara Home, y los armarios, con puertas enteladas hechas a medida, ponen el broche de oro.
Los baños juegan con el papel pintado
El revestimiento porcelánico con acabado piedra de Pamesa cubre las paredes de los baños. En el suelo, baldosas con estampados vegetales de Harmony que recuerdan a los hidráulicos. Los azulejos tipo Zellige de Marazzi reaparecen en el interior de las hornacinas y en el mueble de lavabo, lejos de "la estética impersonal habitual del alojamiento turístico".
Los papeles pintados de Coordonné cambian de una vivienda a otra, con rayas en unas y flores en otras. Las griferías de líneas clásicas y los apliques vintage completan un baño pensado "para disfrutar del tiempo pausado que acompaña a los días de descanso". El mismo revestimiento de Pamesa y el mismo papel floral de Coordonné se repiten en el baño de cortesía de la recepción, cerrando así el círculo de materiales que recorre todo el conjunto.
En dicha recepción el protagonista es el sofá Chester, un modelo vintage recuperado que se acompaña de lámpara de pie de Zara Home, una butaca de diseño propio del estudio –tapizada con tela de Gastón y Daniela– y una lámpara de techo también firmada por CONUVE Studio.
"Estos espacios ya han comenzado a recibir a sus primeros huéspedes. Una nueva etapa para un proyecto que encuentra ahora su verdadero sentido: ser habitado, vivido y recordado a través de las pequeñas experiencias cotidianas que suceden entre sus paredes", concluye Covadonga Díaz.
















