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Situado en la calle Sagasta, en pleno Chamberí, este inmueble ocupa una ubicación privilegiada de la capital española, en una finca de 200 metros cuadrados representativa del Madrid clásico. Tras sus muros, sin embargo, no había un hogar, sino una antigua oficina, lo que obligó a Estudio Arquesta –responsables de la arquitectura– y MAS By Arquesta –encargados del interiorismo– a repensar la lógica del espacio desde cero. "El principal objetivo fue transformar un antiguo espacio de oficinas en una vivienda excepcionalmente luminosa, funcional y atractiva", indican.
El cliente es un inversor con el que el estudio ya había colaborado antes. "Buscábamos crear un producto inmobiliario diferencial, capaz de destacar en el mercado", explican. El programa se articuló en torno a tres dormitorios amplios con almacenamiento integrado, a los que se sumó una generosa zona social con cocina abierta al salón y una sala de televisión independiente que separa reunión y descanso. "Ganar amplitud y potenciar la luz natural fue, en todo momento, la prioridad".
Una distribución radial que reinventa el espacio
La transformación de la planta fue, según el estudio, prácticamente total: "Al tratarse originalmente de unas oficinas, la planta requería una reorganización profunda para adaptarse a un uso residencial". El nuevo esquema, desarrollado en torno a un planteamiento radial, optimizó la circulación interior y llevó la luz a todas las estancias. Uno de los grandes logros fue conseguir una buena iluminación sin sacrificar superficie útil. "La distribución fue la verdadera herramienta de transformación del proyecto", resume el equipo.
La intervención abarcó tanto la arquitectura como el interiorismo integral, algo que se aprecia con claridad en la zona de día, abierta y representativa, donde conviven molduras clásicas con mobiliario contemporáneo y piezas antiguas. La cocina gana protagonismo gracias al mármol Calacatta Viola, presente en toda la casa. En la zona de noche, el tono cambia hacia la serenidad, con dormitorios amplios y carpintería a medida en madera oscura. Los baños, lejos de ser espacios de servicio, tienen identidad propia gracias al mármol y la cerámica.
La vivienda incorpora además soluciones de almacenamiento integradas que permiten mantener despejados los dormitorios sin restar superficie útil. El programa se completa con una sala de televisión independiente, concebida como un espacio de uso cotidiano y diferenciada del salón principal. Son decisiones que terminan de adaptar la antigua planta de oficinas a una forma de habitar contemporánea.
Un lenguaje contemporáneo con alma clásica
Más allá de la distribución, el proyecto despliega una estética muy equilibrada que podría definirse como un interior contemporáneo con alma clásica: sofisticado, curado y conectado con una sensibilidad marcadamente europea. Esa sensibilidad se vislumbra en la escala de los espacios, en la materialidad y en la calidez general, donde las referencias contemporáneas conviven con elementos arquitectónicos tradicionales. "No buscábamos recrear un estilo concreto, sino construir una atmósfera", apunta el estudio.
La propuesta cromática parte de neutros cálidos –cremas, beiges tostados y blancos rotos– que brindan luminosidad sin resultar fríos en ningún momento. Sobre esa base aparecen tres familias de acentos que dan identidad al conjunto: por un lado, burdeos y granates, con un punto de sofisticación teatral; por otro, terracotas y tonos teja, junto a marrones chocolate y nogal oscuro.
La paleta dialoga en todo momento con la luz natural de la vivienda. De hecho, a lo largo del día los tonos cálidos cambian de intensidad y matiz, evitando cualquier sensación de uniformidad entre las estancias. Cada habitación conserva así su propio carácter dentro de una misma familia cromática. "Queríamos que la paleta acompañara sin imponerse", señalan desde el estudio. Un criterio que se traslada también a los textiles y a la carpintería, sin que nada distraiga de la materialidad.
El cuidado por cada detalle responde a un objetivo muy concreto del encargo: crear un producto pensado para un comprador exigente, atento a la calidad constructiva. La vivienda debía transmitir solidez desde el primer vistazo, sin necesidad de explicaciones, y los acabados nobles cumplen esa función. "Un espacio así se vende por sí solo", resume el estudio, para quien cada decisión de diseño refuerza, en última instancia, el valor del inmueble.
El mármol Calacatta Viola, hilo conductor de la vivienda
El mármol Calacatta Viola es, sin duda, el gran protagonista del proyecto, presente en cocina, lavandería, los tres baños y el aseo de cortesía. Su veta, entre blancos y violáceos, agrega continuidad visual a toda la casa, de modo que recorrerla significa reencontrarse una y otra vez con la misma piedra. La madera de roble en tono nogal es el segundo gran acabado protagonista, presente en estanterías, cabeceros a medida, armarios y mobiliario de baño. Juntos, mármol y madera sostienen la identidad material de la vivienda.
Los papeles pintados también tienen un papel relevante en el recorrido, combinándose con molduras y carpintería a medida en cada estancia. En los baños, el equipo eligió azulejos de distintos colores y texturas, una combinación que añade personalidad sin romper la coherencia visual del conjunto. Las molduras y los baquetones clásicos, por su parte, suman profundidad arquitectónica a la zona de día, donde tradición y contemporaneidad conviven en armonía. "Es la firma más reconocible del proyecto", resume el estudio.
















