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Todos los que somos adictos a la decoración hemos soñado alguna vez con vivir, o al menos pasar un par de noches, en una de esas mansiones de la Costa Azul, con una arquitectura francesa e interiores sofisticados pero románticos, llena de papeles pintados, paredes con molduras y una gigante cocina... Y esta casa con espacios palaciegos cumple con todos los requisitos. Por eso nos encanta.
El interior de la casa responde justo a la línea de estilo del exterior. Ambientes clásicos y elegantes pero con el máximo confort contemporáneo. Sus techos altos y los preciosos ventanales que miran al exterior a modo de cuadros naturalistas, conformaban el marco perfecto para la decoración provenzal sofisticada que hoy ha diseñado una experta en este tipo de casas.
Interiores pomposos pero llenos de juventud y color
Dvira Interiors es un estudio de diseño de interiores fundado por Dvira Ovadia y está especializada en reformas integrales de vivienda, sobre todo, en casas de campo con alma, como es el caso de esta residencia de nueva construcción situada en uno de los barrio más lujosos de la ciudad de Toronto. Ella la diseñó de suelo a techo: "Ante todo, esta casa hoy transmite una innegable sensación de magia. Queríamos que generase emociones... Es serena, encantadora y profundamente acogedora".
El cliente, muy apreciado por la diseñadora, buscaba para su diseño un lenguaje refinado y elegante al estilo europeo. Y Dvira dio con la clave en el diseño interior de esta casa de nueva construcción, donde intervinieron los estudios de arquitectura JTF Homes y Lorne Rose Architect. En total, la mansión cuenta con siete dormitorios y sus baños, una cocina impresionante con despensa y muchas zonas sociales donde compartir la vida.
Claro, una casa con más de 1200 metros cuadrados, requería una organización muy cuidada, donde los materiales y otros elementos como la carpintería dieran unidad y cohesión al conjunto. Lo más apasionante de la vivienda es que sus espacios (también el exterior y las fachadas) parecen llevar allí más tiempo. Como si se tratase de una mansión antigua que ha sido rehabilitada, manteniendo el sabor de su pasado.
Paredes y techos ornamentales: maximalismo clásico
Recorriendo las estancias de la vivienda, una se da cuenta de la infinidad de recursos estéticos que dan brillo a la casa: detalles estructurales, revestimientos, papeles pintados y muchos, muchos elementos artesanales. Y es que su estilo clásico refinado, en todas sus estancias, ha sido un trabajo meticuloso y pausado que evoca las grandes mansiones francesas.
Uno de los recursos más llamativos de la vivienda es la decoración de sus paredes y techos. No hay un solo tabique que no tenga algún elemento ornamental: algunas llevan molduras blancas o azules que se destacan sobre papeles o telas y otras se revalorizan con pinturas de color. También descubrimos boiseries de maderas nobles, azulejos diminutos en los baños y una maravillosa cerámica rosa en la cocina. Podríamos decir que estos acabados son el alma de la vivienda.
Dvira Ovadia nos da las claves a la hora de elegir estos recursos artesanales: "La estética que vemos se inspira en la elegancia y la artesanía del Viejo Mundo, reinterpretadas con una mirada contemporánea para la vida moderna. Las molduras arquitectónicas clásicas, la ebanistería intrincada, las proporciones elegantes y los detalles ornamentados rinden homenaje al diseño europeo tradicional, mientras que una perspectiva fresca asegura que la casa se sienta actual, natural y habitable".
Los colores definen cada estancia
Cada estancia de la casa presume de una paleta propia, pensada para dar personalidad y luz a todas ellas. Desde la espectacular cocina en rosa, con diferentes formatos de azulejos, pasando por el comedor azul, que parece sacado del palacio de Versalles, la sala revestida en madera cálida o los baños con diminutas teselas en colores crema.
Y Dvira nos argumenta bien esta decisión de colorear cada habitación de un color diferente: "Esta variación cromática no responde al azar, sino a una intención clara de dotar a cada rincón de una identidad emocional distinta, logrando que la transición de una habitación a otra se sienta como un pequeño viaje sensorial".
Además, vemos que el color llega también hasta el jardín con piscina, donde unas maravillosas sombrillas al más puro estilo "Costa Azul", con sus flecos y todo, salpican de rojo el escenario. Un rojo que contrasta con el verde de la naturaleza, con los macizos muros de mampostería de la casa y las contraventanas en azul grisáceo (otro color que me ha encantado para combinar con la piedra).
Una propietaria con un gusto exquisito que confió en el estudio
Uno de los factores clave de este proyecto fue la disposición de la dueña. Ella permitió que el equipo buscara y adquiriese piezas antes de colocar los cimientos. Ese enfoque proactivo de la propietaria dio un margen de tiempo extraordinario al estudio para coordinar los plazos de entrega, pero sobre todo, para cuidar al máximo cada escena de la casa como nos queda claro. Y este tipo de colaboraciones con los diseñadores de interiores se nota siempre en un proyecto.
Un decorado al detalle cien por cien artesanal
Cada mármol, especie de madera, herraje, acabado decorativo y pieza de iluminación fueron elegido intencionadamente para reforzar el carácter único de la casa: "Se eligieron materiales muy específicos y distintivos que resultaran auténticos para la narrativa del diseño. Este extenso proceso de búsqueda superó ampliamente al de un proyecto típico, requiriendo una investigación considerable", nos explica la autora del proyecto.
En definitiva, el éxito del proyecto fue el resultado de una dedicación compartida entre el equipo de diseño, los artesanos elegidos, los proveedores y también la propietaria. Ella se involucró hasta en los detalles más pequeños, entendiendo el valor de cada decisión, por mínima que fuera. A través de una coordinación muy estrecha y una atención al detalle sin concesiones, lograron dar con una casa donde cada acabado, cada color y cada mueble o pieza busca la cohesión y la amabilidad.
La casa fue entregada sin que faltara un detalle: "Desde el mobiliario personalizado y las esculturales lámparas, hasta todos los textiles, la ropa de cama, las toallas y la porcelana Ginori, dando como resultado una casa que se sintió completa, intencionada y bellamente estratificada desde el primer día", nos explica Dvira, que siempre encuentra la fórmula para darle alma y magia a las casas.

















