Hay casas pensadas para impresionar y otras concebidas para ser vividas. Y luego están las que consiguen ambas cosas, como esta vivienda de 316 m² interiores, situada en Puerta de Hierro, Madrid. Un hogar reformado por completo para acoger a una joven pareja de propietarios y a sus tres hijos, en el que destacan la espectacular librería a medida que preside el salón, la personalidad que aportan las obras de arte y las piezas familiares, y la luminosidad que ahora inunda todos los espacios.

El artífice del proyecto fue el equipo de Alejandra Blanc Estudio, quienes se encargaron de reorganizar el interior de la casa y de replantear el exterior. Pía Paisajismo, por su parte, fue la responsable de modificar la estética del jardín. El resultado es una vivienda acogedora y funcional, perfectamente adaptada al ritmo de vida de una familia con niños pequeños.

dining area with round marble table, patterned dishes, wooden chairs, and window view.
Montse Garriga

El replanteamiento espacial de la casa

Aunque la vivienda se distribuía en cuatro niveles, todavía escondía un gran potencial. Algo que Alejandra Blanc detectó desde el primer momento. "Realizamos una revisión completa de los usos, recorridos y conexiones entre plantas –principal, primera, buhardilla y sótano– para aprovechar mejor la vivienda y adaptarla a la vida diaria de una familia con tres hijos", comenta la interiorista.

La reforma integral de los espacios no solo transformó la distribución existente, sino que redefinió su funcionamiento, permitió que cada planta respondiera mejor al estilo de vida de la familia y sumó metros útiles a la vivienda. Se consiguió integrando el antiguo porche en la planta principal, una decisión que permitió ampliar la zona de día y reforzar la relación directa con el jardín, que ahora forma parte de la vida cotidiana de la casa.

El cambio supuso pasar de un hogar compartimentado e inacabado a otro mucho más amplio, conectado y con mejores recorridos. "Los propietarios necesitaban espacios comunes amplios, zonas infantiles propias, mayor capacidad de almacenaje, una conexión más fluida con el exterior y una atmósfera sofisticada, pero sin rigidez", afirman desde Alejandra Blanc Estudio.

yellow chair with striped wallpaper background in a corner room.
Montse Garriga

Una distribución fluida en la planta principal

La planta principal reúne la zona de día, muy luminosa gracias a sus grandes ventanales y a la salida directa al jardín. La distribución actual permite que salón y comedor compartan un mismo espacio, mientras que la cocina está conectada visual y funcionalmente, pero se independiza tras una puerta corredera en madera y cristal transparente cuando es necesario. El vestíbulo y un aseo de cortesía completan los ambientes de la planta.

Lo primero que llama la atención del salón es la librería. Diseñada a medida y concebida para enmarcar la chimenea, esta gran pieza organiza visualmente todo el espacio y se convierte en el auténtico eje de la zona de estar gracias a su intenso color azul. Un azul que no surgió de un muestrario, sino de una obra de arte familiar procedente de una casa de campo ubicada en el País Vasco. Un tono vibrante que destaca sobre las tonalidades neutras del ambiente, como el sofá, las butacas, la alfombra y la mesa de centro en blanco.

cozy living room with armchair, footrest, bookshelves, and abstract painting.
Montse Garriga

El color reaparece en la mesa auxiliar redonda y en la mesa de comedor lacada en burdeos, que destaca junto al estor y las sillas también en blanco. El suelo de madera natural y el resto del mobiliario en tonos similares refuerzan esta paleta cromática serena. "Más que una paleta decorativa cerrada, el color se utilizó como una forma de integrar la historia de los propietarios en la casa. La base neutra permite que los espacios respiren, mientras que los acentos aportan carácter, profundidad y una lectura más personal", explica Alejandra Blanc.

Desde el comedor se accede a la cocina, donde una zona de office incorpora un banco tapizado en el mismo tono burdeos que la mesa para reforzar la continuidad visual entre ambos espacios. Armarios de suelo a techo en blanco y madera, una isla central que acoge un comedor de diario en uno de sus laterales y una campana empotrada en el falso techo completan una estancia en la que nada se ha dejado al azar.

modern kitchen with wooden island and stools, large window, and ceiling extractor fan.
Montse Garriga

Cada planta, una función

La primera planta alberga el dormitorio principal, que dispone de una acogedora zona de descanso con cabecero tapizado, un amplio vestidor, un cuarto de baño con lavabo doble y una zona de trabajo. La estancia se abre a una terraza de 25 m², que también tiene acceso directo desde uno de los dormitorios infantiles en suite.

Una de las transformaciones más importantes se produjo en la buhardilla, que era una zona desaprovechada cuando los propietarios compraron la casa y que, tras la rehabilitación, permitió incorporar unos 56 m² útiles a la vivienda. "Hoy acoge dos dormitorios infantiles, una zona de estar abierta para los niños, un baño y armarios a medida diseñados para aprovechar la altura y la geometría abuhardillada. Esta intervención convirtió un espacio casi sin uso en una planta plenamente incorporada a la vida familiar", comentan desde Alejandra Blanc Estudio.

modern interior with a staircase, bench, and large mirror.
Montse Garriga

El sótano también estaba prácticamente inutilizado, por lo que se replanteó para ampliar las funciones de la casa. Además del garaje, alberga ahora la zona de lavandería, el dormitorio de invitados, la habitación de servicio y un espacio concebido como cobertizo-vestuario con baño propio y acceso directo al jardín, lo que resulta muy cómodo.

En el exterior, el jardín de 190 m² ofrece un amplio espacio de césped, ideal para los juegos de los más pequeños. También cuenta con una zona de estar bajo cubierta, perfecta para disfrutar de agradables momentos en familia o con los amigos. Junto a ella está la piscina, protegida con un vallado que garantiza la seguridad de los niños pequeños.

Recorrido por una casa de cuatro plantas en Madrid
cozy living room with teal wall, colorful artwork, bookshelves, fireplace, and white seating.

Un hogar con identidad propia

La reforma no solo transformó la distribución de la vivienda, sino también las carpinterías, la iluminación, el mobiliario, la decoración y la conexión entre las distintas plantas. Ahora es una casa luminosa, acogedora, abierta y sofisticada, pensada sobre todo para el disfrute y el uso diario. La calidez del conjunto se debe, en gran parte, a los materiales empleados: madera de roble americano, textiles de fibras naturales, superficies pétreas en baños y cocina, cerámica decorativa y papel pintado en espacios concretos.

El resultado es un hogar cómodo y personalizado, con un estilo clásico-contemporáneo. "Es una vivienda de base serena y atemporal con acentos de color, piezas heredadas, arte y carpintería a medida que evitan que resulte neutra o impersonal. Hay una lectura clásica en las proporciones, en algunos muebles y en la búsqueda de perdurabilidad; y una capa contemporánea en la distribución, los materiales, la ligereza visual y el uso del color", concluye la interiorista Alejandra Blanc.