Este piso de 106 metros cuadrados pertenece claramente a la segunda categoría: un interior luminoso, sofisticado y muy personal, con un aire francés muy chic, enormes ventanales en arco y una femineidad que encaja de forma natural con el perfil de su propietaria, una joven directora creativa de moda que colecciona arte.

La casa no pretende parecer un decorado parisino literal. Lo que hace es más interesante: toma la elegancia de los apartamentos haussmannianos, la mezcla de arte y mobiliario con carácter, y la traduce a un lenguaje actual, más ligero y más abierto a la luz. El resultado es una casa con alma artística, pero muy funcional, gracias a una distribución abierta que conecta el comedor con el salón y la cocina.

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Sergey Ananiev

Una casa muy luminosa que parece una galería de arte

Esta preciosa vivienda que nació del trabajo de dos estudios de arquitectura: Antonini + Darmon Architects y Tsymailo, Lyashenko y Partners, aunque el proyecto de interiorismo es de Aleksandra Luzanova, que se ajustó a la petición de la propietaria: "Lograr una casa luminosa, estéticamente atractiva, confortable y con un toque artístico".

Es un hogar amable y se recorre de forma visual desde la entrada, que se ha amueblado como si fuera un pequeño escaparate creativo con piezas que anticipan la mezcla entre arte, diseño y funcionalidad: un espejo de Kirill Ashastin, los percheros de Petite Friture y la pintura Paseo, de Ivan Afonsky, que fue la primera obra de arte que entró en esta casa y es especialmente significativa para la propietaria por la presencia del perro, un motivo que conecta con su vida personal y su amor por los animales.

El corte afrancesado de este piso de Moscú se aprecia en un recibidor elegante que acompaña con la vista hacia un salón open concept. La integración del comedor y la cocina no se escapa de la idea artística que sobrevuela el proyecto de Aleksandra Luzanova; por eso, en la propuesta de la interiorista ha combinado un sofá, con respaldo curvo elevable, de Rosini, con la alfombra, de Art de Vivre, y una mesa de centro vintage, que está elaborada en teca y data de los años ochenta.

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El salón mezcla las piezas vintage con el estilo actual, muy bien representado con las obras de arte de jóvenes rusos. Junto a uno de los grandes ventanales con arco, con el sillón Excalibur, de Jan Armgardt, para Leolux, la consola retro con vitrina, de Yang. La estancia se ilumina con dos lámparas de pie, una con diseño sesentero y otra firmada por Bernhard Osann, y una luminaria para el techo, de Visual Comfort.

La línea argumental del área social continúa en un comedor tan discreto como sofisticado. Tiene una ligereza visual perfecta para dejar que la luz natural llegue hasta el final de la estancia. Cuenta con una mesa de Pedrali rodeada por las sillas Roundlet, diseñadas por Alberto Salvati y Ambrogio Tresoldi. La nota artística es la obra gráfica de Olga Lobanovskaya.

La cocina se ha integrado a la perfección en una distribución en línea que casi la hace invisible. Es un acierto el almacenaje extraíble y el buen aprovechamiento del mobiliario. La interiorista Aleksandra Luzanova ha conseguido un espacio dinámico y muy fluido para que la propietaria pueda aprovechar al máximo la distribución abierta.

Despacho y dormitorio en estilo vintage

Lo más interesante es que cada estancia sostiene una parte del carácter de la propietaria: su relación con el arte, la moda, el diseño y los objetos que tienen historia. Para reforzar esta idea, Aleksandra Luzanova ha utilizado una base de color blanca mezclada con notas verde oliva y colores suaves.

Así se evitan las estridencias decorativas y destaca la personalidad de la propietaria, sobre todo en el despacho, que luce el díptico textil Not Purple Velvet, de la serie 100% Vanila, de Danila Polyakov. Aunque parece un pequeño salón vintage sin más, el concepto va más allá para convertirse en un catálogo muy interesante. Desde el sofá verde, de Innovation Living y una mesa de centro,de Trend, que reposa una alfombra de Art de Vivre; hasta la silla suiza de los años 70, en tejido de Dedar, un puf ,de Ferm Living, o una antigua cómoda italiana de los años 40.

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Sergey Ananiev

Esta estancia tiene además un mueble de nueva factura: la librería a medida diseñada por Alexandra Luzanova, donde lucen piezas de cerámica de Olga Garikova, y que está escoltado por una bonita composición de cuadros en la pared donde se parecia el aguafuerte Dos Torres, de Polina Uvarova, algunas fotografías de la agencia 4ROOMS, obra gráfica de la artista Alena Shkermontova y la pieza Relaciones Tóxicas Felices ,de Ksenia Volkova. Es un pequeño mundo dentro de la casa.

La diseñadora de interiores describe así este rincón destinado al arte en la zona de trabajo: "El proyecto ofrece una visión irónica de las relaciones modernas, retratando a una pareja que ha logrado construir una vida familiar feliz adaptándose a una atmósfera tóxica. La escultura admite diversas interpretaciones: los miembros de la pareja podrían estar perfectamente igualados en su nivel de toxicidad, compartiendo la nube tóxica, o bien uno de ellos podría haber desarrollado mecanismos de afrontamiento para protegerse de ella".

Recorrido por una casa de inspiración franccesa
una casa de inspiración francesa para una coleccionista de arte

El dormitorio tiene tintes parisinos por su gran porte. Un cabecero tapizado en piel natural enmarca una enorme cama, de Poltrona Frau, vestida con textiles de Atelier Tati, y las mesillas minimalistas; además de dar presencia a la obra Después del baile, de Nastya Miro. El aire intimista de la habitación se consigue con una cómoda de roble, a modo de tocador, y una butaca vintage, de IKEA. La iluminación es de la firma Ferm Living.

Esta casa de poco más de cien metros está muy bien aprovechada, pues aún tiene espacio para un vestidor y el baño de la suite. En ambos, se ha buscado también un compromiso estético y, por supuesto, con el arte, pues en sus paredes luce un linograbado de Ilya Mosunov, y una obra contemporánea, de Haim Sokol. Con esta decisión, el interiorismo refrenda que el proyecto no diferencia entre espacios principales y secundarios y ve esta casa de estilo francés como un todo.