¿Por qué un espacio donde pasamos tantas horas no puede tener la calidez, la comodidad y la libertad de una casa? La respuesta se representa a la perfección en el proyecto Dunkerque, que presenta Murs et Merveilles. Esta reforma completa de una antigua vivienda situada en el barrio de Montmartre, uno de los entornos con más encanto de París, ha demostrado que los espacios de trabajo se tienen que parecer cada vez más a lo que todos llamamos hogar.

El bienestar se ha buscado de forma constante en este proyecto y ha tomado forma con una paleta cromática en la que participan los tonos moka, terracota y verde menta, muy bien combinados con madera, cuarzo y acero cepillado. Sin embargo, lo que cambia el concepto de esta oficina para convertirlo en una casa para entrar a vivir es una distribución que prioriza la convivencia, la luz natural y el confort cotidiano.

la reforma de una casa en el barrio de montmarte de parispinterest
Julien Pépy

Un salón abierto al comedor y la cocina

Esta zona social es perfecta para copiarla en nuestra casa, sobre todo si estás pensando en hacer una renovación del salón. Sin embargo, este proyecto Dunkerque demuestra que, lejos de los lugares de trabajo impersonales, dominados por luces blancas que deslumbran y zonas comunes poco amigables y pensadas como meros espacios de paso, aquí hay una intención clara de crear un espacio familiar. La decoración con artesanía y cuadros es fundamental para crear una proximidad a través de la decoración.

La zona de descanso del salón se organiza con sofás amplios para dar un nuevo enfoque al mundo laboral y reconocer que trabajar mejor también depende de cómo se vive un espacio. Tan importante es disponer de una silla cómoda como tener la posibilidad de encontrar un rincón cómodo para concentrarse, sentarse con calma o charlar un rato fura del escritorio.

El recibidor parece el vestíbulo de cualquier casa y, de nuevo, hay una idea para replicar en la entrada de nuestro hogar con ese muro separador con una estantería para dejar entrever el salón. También la vista alcanza al comedor y la cocina, que actúa como el corazón social de esta oficina y de todos los hogares.

En esta reforma se respira flexibilidad y una idea de que el interiorismo ofrece siempre identidad a los espacios. La cocina se concibe como un lugar de vida y también de encuentros. En vez de quedar relegada a un rincón tipo office, como se ve en tantos entornos laborales, en este proyecto cobra un gran protagonismo y ofrece mucho espacio de almacenaje para que todo el equipo disponga de una zona propia. Además, los armarios empotrados panelados en verde ayudan a conservar el orden, algo decisivo para que un espacio social sea agradable.

La utilidad de esta cocina con comedor se puede traducir en un lugar creativo, porque alrededor de esta mesa pueden surgir conversaciones y este espacio colaborativo es una invitación a poner una nota informal en cualquier tipo de situación, gracias a su excelente diseño y también a la fabulosa iluminación natural que tiene este piso de París.

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Julien Pépy

Un despacho con una ventana interior

El buen aprovechamiento lumínico de las terrazas se traslada a la zona de trabajo, que disfruta de luz natural a través de un original ventanal que conecta el salón-cocina con el despacho.

En este caso, la oficina deja de ser un contenedor de escritorios para convertirse en un lugar informal donde se evita la acumulación visual. Por no haber, no hay ni logotipos, por eso decimos que este bonito proyecto de reforma París podría ser perfectamente una casa actual para una familia o una pareja.

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Julien Pépy

La oficina se comporta así como una casa en un sentido esencial: no porque copie sus muebles, sino porque trabaja la escala, los materiales y la sensación de refugio. Aquí no solo hay ventanas, sino que la luz natural se difunde y preserva en cada esquina del espacio. Las zonas oscuras desaparecen para ampliar visualmente la iluminación solar y así minimizar las fuentes artificiales.

Cualquier lugar deja de ser plano cuando la intensidad, dirección, incluso la temperatura de la luz natural inciden en las paredes o en las superficies de los muebles elegidos para el proyecto Dunkerque. En este caso, los reflejos en el acero o en los muros blancos crean estancias más diáfanas y hay que tener en mente que el confort visual siempre reduce el estrés y beneficia el rendimiento cognitivo. No se trata de tener más ventanas, sino de pensar en un buen equilibrio de la iluminación para que siempre sea homogénea y ayude a la eficiencia energética, como es en este caso.

Cómo decorar en color rojo y verde menta

La colorimetría es una técnica que en el interiorismo puede llegar a considerarse como arte. Conocer la reacción que tiene la incidencia de la luz en las diferentes superficies es la clave para transformar todos los ambientes. El verde menta provoca inmediato bienestar emocional en el trabajo y en la vida, en general, porque ayuda a mejorar el estado de ánimo y la fatiga visual.

Por otro lado, el blanco roto, presente en las paredes de este piso parisino, equilibra la energía y ofrece mayor luminosidad. Así que también se juega con elementos decorativos para poner acentos en cada estancia, desde las bonitas lámparas con diseños vintage a las sillas de madera en estilo nórdico.

Recorrido por la reforma de piso viejo en París
la reforma de una casa en el barrio de montmarte de paris

Como contrapunto, el color burdeos domina en el baño. Desde las puertas hasta las paredes, aunque en la zona del lavabo se ha instalado un revestimiento en un tono neutro para que el mueble de madera estriada cobre protagonismo. Para confirmar la idea de que esta oficina parece una casa, se ha incorporado una ducha. El motivo es, de nuevo, pensar en resolver imprevistos y ayudar a que sea el mejor place to be, porque se ofrece la opción de asearse tras correr a mediodía o cuando se llega a trabajar en bicicleta. Así queda patente que la sostenibilidad también se aplica en la movilidad; por eso, tener una ducha no es un exceso, sino un must para mejorar la calidad de vida.

El proyecto Dunkerque viene a confirmar que una reforma precisa y bien pensada es capaz de transformar un espacio de trabajo en un lugar donde se puede producir, compartir, descansar y, en cierto modo, sentirse en casa.