Aunque Alejandro Sanz vive en Miami desde hace años, no olvida sus raíces españolas. El cantante madrileño, que estableció su residencia en Estados Unidos hace casi dos décadas, mantiene un vínculo muy especial con un pequeño pueblo de Extremadura y uno de los más importantes de la comarca de la Vera. Se trata de Jarandilla de la Vera, en Cáceres, un municipio de menos de 3.000 habitantes en el que el artista ha encontrado lo que él mismo ha definido como un "remanso de paz", un lugar donde desconectar de sus giras mundiales y mantener una relación más íntima con el entorno, sus vecinos e incluso consigo mismo.

El vínculo entre el artista y el pueblo se traduce en un apoyo mutuo. Por un lado, Alejandro Sanz encuentra en Jarandilla de la Vera esa privacidad tan deseada en alguien con una agenda tan apretada, al mismo tiempo que esta localidad consigue atraer turistas y ampliar su vida cultural y artística sin perder su carácter rural. De hecho, la presencia del cantante ha puesto a Jarandilla de la Vera en el mapa y son muchos los viajeros que buscan combinar el silencio con el disfrute de un patrimonio histórico admirable. Y quién sabe si también la curiosidad ante la posibilidad de cruzarse con él por las calles. En ese entorno, el artífice de canciones como Corazón Partío o Mi soledad y yo ha pasado temporadas familiares y periodos de preparación de sus tours, aprovechando la tranquilidad del lugar para concentrarse en la música y en proyectos mucho más personales.

alejandro sanz durante los 26th annual latin grammy awards en las vegas
John Parra

Así es la casa de Alejandro Sanz en Jarandilla de la Vera

Alejandro Sanz compró hace casi 15 años la finca El Sueño de los Parrales, una propiedad de 32 hectáreas con bosques, praderas y viñedos. La casa principal, de unos 1.200 metros cuadrados, mezcla elementos rústicos y contemporáneos en un entorno privilegiado. La elección de Jarandilla de la Vera como refugio no es casual, especialmente por su privilegiada ubicación, entre la Sierra de Gredos y las orillas del río Tiétar.

Jarandilla de la Vera ofrece lo que pocas grandes ciudades pueden proporcionar, y que ha llevado a Alejandro Sanz a elegir este pueblo cacereño por su privacidad absoluta, sus espectaculares paisajes y un ritmo de vida pausado que permite abandonar el estrés. La finca está totalmente rodeada de cipreses de más de cuatro metros de altura que utiliza a modo de 'barrera' para evitar que la casa central se vea desde algún rincón de los alrededores.

Tiene una gran entrada desde un camino público a 10 metros de la piscina natural principal de Jarandilla. Dentro de la finca, además de la casa, tiene una capilla donde bautizó a su hijo y donde él mismo se casó con Raquel Perera en 2012 (previamente habían contraído nupcias en Barcelona) en una fiesta a la que acudieron sus amigos pensando que era solo el bautizo del pequeño Dylan. Además, cuenta con cuadras de caballos y es en esta finca donde ensaya sus giras mundiales. Instala una carpa durante semanas y allí prepara con su equipo

parador de jarandilla de la vera
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Qué hace especial a Jarandilla de la Vera

Jarandilla de la Vera, pueblo natal del chef Quique Dacosta, que lo considera "un lugar exatrordinario donde crecer", es conocida por su patrimonio histórico y su entorno natural privilegiado. Entre sus atractivos destacan el Parador de Jarandilla, uno de los alojamientos más singulares de la zona. Instalado en el antiguo castillo-palacio de los Condes de Oropesa, el edificio del siglo XV conserva buena parte de su carácter monumental y en él se alojó Carlos V durante su retiro en el monasterio de Yuste.

La iglesia de Santa María de la Torre data del siglo XII y se construyó sobre un castro celta y su pila bautismal visigoda elaborada en piedra es una pieza única que no deja indiferente. También merece la pena descubrir la ermita de Nuestra Señora del Sopetrán, que alberga una preciosa talla de estilo barroco del siglo XVIII.

El puente Parral, construido en la Edad Media, es otro de los elementos históricos que salpican el municipio, así como sus piscinas naturales, quizá uno de sus mayores reclamos cuando el calor aprieta. Bajo la sombra de los robledales que flanquean la carretera EX-119, el tramo conocido como El Parral ofrece una balsa de agua sosegada de más de 100 metros de longitud, perfecta para el baño en verano.

el puente parral en jarandilla de la vera
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La comarca de La Vera, mezcla de naturaleza y gastronomía

La Vera es también una de las comarcas más bellas de Extremadura, conocida por sus paisajes naturales, sus rutas de senderismo y su gastronomía tradicional, con productos locales como el pimiento de la Vera (con Denominación de Origen), quesos artesanales, embutidos ibéricos y platos tradicionales que reflejan la identidad extremeña.

La región forma parte de la ruta de los cinco barrios históricos que incluyen Garganta la Olla, con su humilladero, la iglesia de San Lorenzo y el barrio de la Huerta. Sin duda, con los suficientes atractivos históricos y naturales para justificar una escapada de fin de semana. Jarandilla de la Vera es el único pueblo de la Comarca de La Vera que cuenta con un restaurante galardonado con un Sol Repsol. Se trata de Veratus, dirigido por el cocinero extremeño Ángel Sánchez y con una oferta en la que destaca el producto de proximidad, la carne de caza y las verduras del entorno.

Otros famosos con casa en Jarandilla de la Vera

Alejandro Sanz no es el único rostro conocido que ha elegido Jarandilla de la Vera como segundo hogar. Desde hace unos años, varios famosos del mundo de la moda o la televisión han adquirido propiedades en esta localidad extremeña. El empresario y fundador de Don Algodón, Pepe Barroso, fue uno de los pioneros en establecerse en esta comarca cacereña y cuenta con una residencia en Jarandilla de la Vera.

También la periodista Ana Rosa Quintana tiene casa en la localidad, completando este particular club de celebrities que han encontrado en este rincón de Extremadura su lugar de desconexión. Buscar refugios en pequeños municipios españoles no es casual. Estos lugares ofrecen privacidad, tranquilidad y un ritmo de vida más pausado, lejos del foco mediático de las grandes ciudades.