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Situada en pleno casco histórico de Oviedo, a escasos metros de la Catedral, esta vivienda tipo ático de aproximadamente 100 metros cuadrados se ha transformado en el nuevo hogar de una familia asturiana que, tras varios años viviendo en Barcelona, decidió regresar a su ciudad natal para iniciar una nueva etapa. Además de su privilegiada ubicación, el inmueble contaba con dos grandes atractivos: una terraza amplia con vistas abiertas y una excelente entrada de luz natural.
Precisamente, potenciar estas cualidades se convirtió en una de las principales premisas del proyecto, realizado por CONUVE Studio. "El objetivo era crear un hogar contemporáneo, funcional y luminoso, capaz de responder a las necesidades reales de una familia joven sin renunciar a una identidad estética muy definida", indica la interiorista y fundadora del estudio, Covadonga Díaz.
Estilo mediterráneo con materiales naturales y toques de color
El proyecto reinterpreta ciertos códigos del estilo mediterráneo desde una mirada actual y personal, dejando que la luz, los materiales naturales y el color se conviertan en los grandes protagonistas de la intervención. Destacan especialmente, en este sentido, las tonalidades verdes y el azul turquesa –color favorito de los propietarios–, presentes como hilo conductor en las distintas estancias y en los elementos diseñados a medida.
La transformación más significativa tuvo lugar en la zona social de la vivienda, donde cocina, salón y comedor se reorganizaron para establecer una relación más fluida entre sí y con la terraza exterior. De hecho, uno de los primeros pasos de la reforma consistió en trasladar la cocina a esta ala de la vivienda, lo que permitió su conexión directa con las áreas de estar y comedor. Gracias a esta nueva distribución, la convivencia familiar gana terreno, la circulación mejora y la luz natural se multiplica en los espacios comunes.
Para reforzar esta continuidad visual, se diseñó también una carpintería a medida que funciona como una ventana interior entre la cocina y el salón. Más allá de su función práctica, esta pieza se convierte en uno de los elementos más representativos del proyecto por su expresivo color, que dialoga con otros detalles de la vivienda y aporta personalidad al conjunto.
La zona de día cuenta con luz natural y espacios fluidos
En el salón, la incorporación de un revestimiento de fibras naturales en el techo introduce textura y calidez, evocando la atmósfera relajada propia de las viviendas mediterráneas. A esta sensación se suma la madera de roble en acabado natural, presente tanto en el mobiliario como en distintos elementos diseñados específicamente para el proyecto.
La cocina se planteó como un espacio de líneas limpias y gran claridad visual: los muebles bajos en acabado blanco se combinan con frentes superiores en madera para generar un interesante juego de contraste y equilibrio. Todos los electrodomésticos, además, se integran por completo para reforzar la sensación de orden y limpieza formal. Como colofón, la encimera, realizada con un acabado en piedra veteada de tonos cálidos, agrega riqueza material.
La zona de desayuno, en cambio, se resolvió mediante una barra elevada integrada en la carpintería que conecta con el salón. Sobre ella destacan las icónicas lámparas Flowerpot en acabado blanco, mientras que los taburetes –diseñados específicamente por CONUVE Studio– brindan una identidad única y personalizada. "Queríamos que cada pieza a medida tuviera su propia identidad dentro del conjunto, sin perder la coherencia general del proyecto", apunta Covadonga Díaz.
En la zona de noche prima un ambiente sereno con guiños orgánicos
La suite principal, por su parte, transmite serenidad y equilibrio a través de una cuidada combinación de materiales naturales, texturas y formas orgánicas. Aquí, el diseño se articula en torno a un gran cabecero realizado a medida, cuyas líneas curvas y detalles en azul aportan carácter y personalidad. Como elemento conductor del proyecto, el mismo revestimiento textil empleado en el techo del salón se repite, asimismo, en el frontal del cabecero y en las puertas de los armarios.
Los armarios, diseñados a medida para optimizar el almacenamiento, se integran con naturalidad en la arquitectura interior, mientras que las lámparas de fibras vegetales sobre las mesillas ofrecen un nuevo guiño al imaginario mediterráneo y completan una atmósfera cálida y acogedora.
Ya en el baño de la suite, el lenguaje material del dormitorio continúa a través de la combinación de madera, distintos formatos cerámicos y una cuidada selección de texturas. Aquí, los revestimientos alternan composiciones en espiga con piezas geométricas y pavimentos llenos de color que evocan la tradición de los suelos hidráulicos, tan característicos de muchas viviendas mediterráneas.
La zona infantil se diseñó bajo un concepto evolutivo
Las estancias destinadas al pequeño de la familia fueron, sin duda, algunas de las más estimulantes de diseñar, ya que los propietarios otorgaron total libertad creativa para explorar el color, las texturas y los elementos gráficos. "Cuando te dan ese margen de libertad, te atreves con combinaciones que en otras estancias sería más difícil justificar", explica Covadonga Díaz.
Buena muestra de ello es el baño infantil, que destaca por un pavimento geométrico de fuerte personalidad combinado con azulejos artesanales en tonalidad verde que recorren el perímetro generando una zocalada continua. A todo ello se suman el papel pintado y una iluminación cuidadosamente estudiada, que aportan profundidad y carácter al espacio. La funcionalidad, sin embargo, también desempeña un papel fundamental: varias piezas diseñadas a medida permiten optimizar cada metro cuadrado, entre ellas una discreta zona de lavandería completamente integrada en el conjunto.
En el dormitorio infantil, el espacio se concibe como algo evolutivo, pensado para acompañar el crecimiento del niño: los armarios a medida incorporan el color como elemento protagonista, y el papel pintado con motivos de abetos fomenta la imaginación.
En conjunto, la vivienda construye su identidad a partir de una paleta cromática fresca y luminosa en la que conviven blancos cálidos, tonos arena, madera natural y acentos en verde agua y azul turquesa. A ella se añaden materiales como la madera de roble, las fibras naturales, los revestimientos textiles, la piedra veteada y las cerámicas artesanales, elegidos todos ellos por su capacidad para aportar textura, autenticidad y calidez.

















