Si hay algo que llama la atención en la nueva serie de Ryan Murphy, The Shards, disponible en Disney+, no es solo su adictivo argumento: un grupo de amigos afrontan su último curso en el instituto al mismo tiempo que un asesino en serie logra tambalear su privilegiada vida. Ambientada en Los Ángeles de 1981, está basada en la novela semiautobiográfica de Bret Easton Ellis, el célebre autor de obras como American Psycho, Glamourama o Menos que cero y donde es casi imposible apartar los ojos del vestuario, la violencia intrínseca de algunos de los personajes pero, sobre todo, de sus increíbles escenarios.

Las casas (o más bien mansiones) en las que viven los protagonistas recrean el glamour de la alta sociedad californiana a través de moquetas esculpidas, espejos, teléfonos de diseño y muebles de autor. Una decoración aparentemente perfecta tras la que se esconde una atmósfera de paranoia, ya que en The Shards las casas no funcionan únicamente como escenarios y las mansiones de Bel Air y Mulholland Drive ayudan a definir a sus habitantes a través del dinero, de sus aspiraciones y de la distancia emocional que existe entre ellos.

dos de las protagonistas de la serie the shards
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Para el diseñador de producción y ganador del premio Emmy, Cat Smith, quien anteriormente trabajó con Ryan Murphy en otra de sus últimas series, All’s Fair, ese mundo no era difícil de imaginar. "Soy de Los Ángeles, crecí allí y estuve viva durante ese período", explica a ELLE Decor. "Además, fui a la escuela privada. Así que sabía cómo eran algunas de estas casas más grandes y locas". Y es que el desafío de rodar The Shards en Los Ángeles actualmente es el mismo desafío al que se enfrenta cualquier producción que intenta recrear los años ochenta en una ciudad que nunca deja de cambiar.

La casa de Debbie Schaffer, una mansión de los años cuarenta en Bel Air

Pero centrémonos en esas casas que han llenado nuestro imaginario colectivo desde que las vimos aparecer en el primer capítulo de The Shards. La más llamativa es la de Debbie Schaffer, la joven a la que da vida la actriz Hayes Warner, y cuyo padre es un productor cinematográfico de éxito. La vivienda debía transmitir la idea de una familia que compra siempre "lo último": los muebles más novedosos, los materiales más brillantes y los accesorios capaces de convertir cada estancia en una demostración de estatus.

detalle del dormitorio de una de las mansiones de la serie the shards
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La producción encontró una mansión de los años cuarenta en Bel Air que estaba vacía. Las estancias de la planta baja se utilizaron como localización real, mientras que los dormitorios de la planta superior se construyeron en un plató para controlar con mayor precisión la decoración, la iluminación y los movimientos de cámara.

Detalles que marcan la diferencia: un teléfono con forma de labios rosas

Aunque si hay un objeto que llama poderosamente la atención en esta casa es el teléfono de Debbie. Con forma de labios rosas, se trata de un accesorio que resume el tono de la habitación: juvenil, teatral y consciente de su propia imagen.

En la casa también aparecen otros modelos extravagantes, entre ellos un teléfono de Garfield y una pieza de Gucci guardada en una caja de cristal. "Los años ochenta fueron el pináculo de la línea fija", dice Smith, que señala que un teléfono específico "era un símbolo de estatus de quién eras".

Una mansión en Mulholland Drive con piscina y vistas privilegiadas

La vivienda de otro de sus protagonistas, Bret, el personaje inspirado en el escritor Bret Easton Ellis y al que da vida el actor Igby Rigney, presenta un ambiente muy diferente. Situada sobre Mulholland Drive, con vistas al área de Los Ángeles, cuenta con una piscina en una ubicación privilegiada. El inmueble había sido reformado con una cocina blanca y una distribución abierta de aspecto contemporáneo y, para devolverlo a 1981, la producción eliminó parte de esa sensación moderna añadiendo una estética más cercana a los interiores de finales de los setenta y al ambiente bohemio de Laurel Canyon.

una de las piscinas que aparecen en la serie the shards
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La planta baja se rodó en la localización real, mientras que el dormitorio y el baño de Bret se construyeron en plató. En su habitación, cada objeto está pensado para describirlo: desde una máquina de escribir que subraya su vocación literaria, un tocadiscos y una colección de casetes. Tampoco nos olvidamos del espejo de vidrio marmoleado de inspiración setentera.

La importancia de los espejos en las casas

Los espejos son uno de los recursos decorativos más repetidos en la casa de los Schaffer. Aparecen en armarios, tocadores y techos, y convierten la vivienda en un espacio donde los personajes están constantemente expuestos a su propio reflejo. Este uso excesivo planteó algunas dificultades durante el rodaje de The Shards, ya que las cámaras y el equipo podían aparecer en los reflejos. Aún así, Cat Smith los consideró esenciales ya que sabía que sus habitaciones estaban diseñadas para reflejar la propia vanidad de los adolescentes de 1981 en Los Ángeles.

los espejos son los grandes protagonistas en la serie the shards
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La serie también muestra cómo son esas viviendas cuando los padres de los protagonistas están ausentes, de viaje por Europa o alejados de la vida cotidiana de sus hijos. En esos casos, las casas se convierten en territorios de libertad adolescente con grandes salones donde realizar fiestas privadas, piscinas, dormitorios equipados con equipos de música y espacios suficientemente apartados para que los jóvenes puedan moverse sin supervisión.

Otras localizaciones interesantes en The Shards

Pero no todo son casas espectaculares en The Shards. South Bay Galleria, en Redondo Beach, es otra de las localizaciones que aparecen en la serie de Ryan Murphy y donde el equipo la diseñó para que se asemejara a la Sherman Oaks Galleria, el centro comercial del Valle de San Fernando que se convirtió en un punto de encuentro de la cultura adolescente de los 80 y que se encuentra cerca del mundo en el que Ellis creció.

Tampoco nos olvidamos de los tramos de la carretera de la costa del Pacífico de la Ruta 1 que se extiende a lo largo de la costa de Malibú y que forman parte del paisaje angelino de la serie.

Hoy, cuando el glamour de los 80 vuelve con fuerza, las mansiones de esta serie nos recuerdan que el exceso bien cuidado puede ser arte. Y que, a veces, el diseño más icónico es aquel que no tiene miedo a ser demasiado.