13 espejos bonitos y originales para decorar la casa con un estilo más original

Si eres creativa, así deberías decorar tu casa: estilo ecléctico, papeles pintados llenos de color y habitaciones llenas de luz

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Hay un limonero fuera y toques de color amarillo dentro. El cítrico pone la nota de color a la decoración. El toque ligeramente ácido. Hay también flores por todas partes. Al fin y al cabo, es una casa de campo. Tiene el encanto de las buhardillas y del invernadero. Lo que trasmite es la calma de lo silvestre. La de la siesta a la sombra del haya junto a una fuente en la que el agua corre y canta. Sin embargo, no por ello deja de ser contemporánea. Es muy contemporánea, de hecho.

Podría estar perdida en mitad del campo, pero se halla a las afueras de Buenos Aires. Se construyó en los años sesenta, 320 metros cuadrados en dos plantas sobre una generosa parcela de 1.500 m², y ha sido renovada con mimo. De su reforma se encargó el estudio de arquitectura Mazzinghi-Sánchez, que la actualizó respetando al máximo su esencia. Un trabajo que coronaron las interioristas Florencia Melazza y Malena Taboada, fundadoras de Melazza Mobili, grandes defensoras de la luz y los materiales nobles.

casa reformada en buenos aires
Pompi Gutnisky

Desde el principio, les interesó "potenciar esa conexión con el paisaje y preservar el espíritu relajado de la propiedad", explican Florencia y Malena. "El proyecto busca que interior y exterior se perciban como parte de una misma experiencia, incorporando materiales naturales, una paleta inspirada en el entorno y espacios pensados para disfrutar la vida al aire libre", añaden. No podía ser de otra manera cuando contaban con un limonero como protagonista. La propietaria se enamoró de él a primera vista y, a partir de ese flechazo, "el estudio extrajo el amarillo y lo trasladó al interior en distintos tonos y escalas".

Así se renueva una casa de campo

Lo emplearon para enlazar ambientes, definir el recorrido y borrar la distancia entre dentro y fuera. El amarillo está en el arco pintado que separa la sala del comedor y también en alfombras, complementos y objetos decorativos, sin llamar nunca la atención en exceso, por difícil que resulte. Contribuye al deseo de hacer de esta residencia, como dicen, "un rancho moderno". Lo mismo que las piezas contemporáneas y vintage, distribuidas de forma equilibrada. La idea era "llevar formas actuales a la arquitectura clásica de la casa de campo sin provocar una tensión de estilos, sino una convivencia calibrada entre épocas, texturas y escalas".

sala de estar de una casa de campo de buenos aires
Pompi Gutnisky

Como dato curioso, incorporaron los espejos que habían pertenecido al atelier de moda de la madre de la propietaria: "Lejos de resolverlos como piezas periféricas o conmemorativas, el estudio asumió su desmontaje, traslado e integración dentro del diseño de la chimenea, convirtiéndolos en un componente activo de la nueva composición interior". Un decisión que resume muy bien la metodología de Melazza Mobili: "Pensar cada residencia no solo desde el programa y la estética, sino también desde los objetos cargados de historia que acompañan la vida de sus habitantes".

Culto a los materiales naturales

El mobiliario, diseñado por Melazza Mobili y fabricado a medida, forma parte de esa decisión de añadir sofisticación al ambiente campestre. En la sala de estar colocaron el sillón Andria de brazo corto, las mesas bajas Dersa y la consola Strutta en roble teñido de negro. En el comedor, la mesa Ceta de microcemento se lleva todas las miradas por su presencia sobria y escultórica.

Por lo demás, las interioristas recurrieron a la madera, el cuero, el yute, la cerámica y los textiles de tacto gustoso en aras de la "profundidad visual, el bienestar y el uso real". El yute está en la base del sofá, mientras que la piel la vemos en los tiradores del escritorio. Evitando en todo momento los contrastes bruscos. Las fibras son naturales, como cálidas las maderas y envolventes las tapicerías.

escritorio en un rincon abuhardillado de una casa de campo en buenos aires
Pompi Gutnisky

Florencia Melazza y Malena Taboada cuidan cada detalle, buscando "un habitar sobrio, sensible y plenamente vigente", según recalcan. Se han encargado también de diseñar los jarrones y la vajilla en cerámica, además de seleccionar libros y objetos, en consonancia con la colección de arte preexistente. Una coherencia estética que se aprecia igualmente en la planta alta.

Concibieron un escritorio de proporciones generosas en un rincón abuhardillado lleno de encanto, así como mobiliario a medida y piezas vintage restauradas por el propio estudio para el dormitorio principal. Fuera, la galería, la pérgola de hierro con cubierta liviana y el salón de uso múltiple, donde estuvo antiguamente la parrilla, confirman la vocación hospitalaria de este rancho moderno, volcado absolutamente hacia el jardín.

Entramos a este rancho moderno en las afueras de Buenos Aires
limonero y flores en una casa de campo de buenos aires

Se renovaron espacios clave como la cocina, los baños, los pisos y las instalaciones, pero la casa sigue manteniendo su carácter arquitectónico original. A sus propietarios, una familia con hijos adolescentes, les gustaba tal y como era. Querían una casa abierta, cómoda y preparada para los fines de semana y las vacaciones, en la que poder recibir, organizar encuentros, preparar comidas y alargar las conversaciones, "sin solemnidad y con mucha personalidad".

En definitiva, ambientes más funcionales y contemporáneos, "con algo de color, mezclando piezas nuevas con objetos heredados", pero sin hipotecar su gracia. Las responsables de Melazza Mobili la definen como "una casa relajada, colorida y llena de vida". ¿Cómo lo han conseguido? Con formas orgánicas, materiales nobles, alfombras de diseño, mobiliario icónico y una paleta cálida inspirada en la naturaleza.