Antes de convertirse en una de las mujeres más famosas del mundo y vivir en el Palacio de Kensington, Diana de Gales tuvo una vida discreta, anónima y mucho más austera de la que disfrutaría tras conocer y casarse con el príncipe Carlos, el heredero al trono británico. Cuando se cumplen 29 años de su trágica muerte en un accidente de coche en París, conviene recordar que Lady Di fue una joven más que compartía piso, reía con sus amigas y disfrutaba de una independencia poco habitual para una chica de su círculo social.

En julio de 1979, al cumplir 18 años, Diana Spencer recibió un regalo excepcional: un apartamento en Londres comprado por 50.000 libras (unos 57.800 euros de la época) con la herencia de su abuela. El inmueble, situado en el edificio Coleherne Court de Old Brompton Road, entre los distritos de Chelsea y South Kensington, se convirtió en su hogar durante 18 meses, antes y durante sus primeros meses de noviazgo con el príncipe Carlos.

lady di, en los años 80, frente a su apartamento
Matt Green

Un apartamento compartido con amigas

El piso era una vivienda amplia para la zona de Knightsbridge, con tres dormitorios que Diana compartió con tres amigas: Carolyn Bartholomew, Sophie Kimball y Philippa Coaker. Cada una de ellas pagaba un alquiler simbólico de 18 libras por semana (unos 20,80 euros actuales) por quedarse en el apartamento, una cifra que la propia princesa mantuvo baja porque, según recordó años después una de sus compañeras, aquellos meses fueron "felices para todas y el piso siempre estuvo lleno de risas".

Diana amuebló el apartamento con un estilo "muy cálido pero simple", popular en aquella época, según relató su biógrafo Andrew Morton. Las habitaciones combinaban paredes en tonos suaves —como el azul claro de su dormitorio— con alfombras verdes y una cama de estructura floral con sábanas blancas, tal y como se vio en una fotografía tomada en el interior de la vivienda en 1991.

La princesa, que organizaba rondas de limpieza estrictas entre sus compañeras, no dudaba en ponerse los guantes de goma para poner orden en "su" casa, un espacio del que se sentía "increíblemente orgullosa", según recordó Carolyn Bartholomew. Como curiosidad, sobre la puerta de su habitación, colocó un letrero que decía "Chica Jefa", un detalle que refleja el tono desenfadado y juvenil de aquella etapa de su vida. "Era agradable vivir en un piso con las chicas. Me encantaba, era genial", le contó más tarde a Morton. "Me reía muchísimo. Era muy reservada. No me interesaba tener una agenda llena. Me encantaba estar sola, como ahora; es un verdadero placer".

panorámica del edificio donde vivió diana de gales antes de casarse con el príncipe carlos
Dominic Lipinski - PA Images

De trabajar en una guardería a ser un icono mundial

Mientras vivía en Coleherne Court, Diana compaginaba su vida social con empleos a tiempo parcial que le permitían mantener cierta normalidad lejos del foco. Tras una breve etapa como niñera para una familia estadounidense afincada en Londres y un intento fallido como profesora de baile, en 1979 encontró su vocación más estable como ayudante de maestra en la guardería Young England School, en Pimlico.

En la escuela infantil, Diana se encargaba de atender a niños pequeños, preparar materiales didácticos y apoyar a las maestras en las rutinas diarias, un trabajo que encajaba con su carácter cercano y su facilidad para conectar con los más pequeños. Aquella etapa como “nursery teacher’s assistant” fue la última ocupación que ejerció antes de convertirse en princesa: tras el anuncio de su compromiso con Carlos, en febrero de 1981, dejó el puesto para dedicarse a tiempo completo a sus nuevas responsabilidades reales.

diana de gales llegando a su apartamento de soltera en londres
John Minihan

La dirección más famosa del Reino Unido

Diana conoció a Carlos en una fiesta en noviembre de 1977, pero no fue hasta julio de 1980 cuando empezaron a salir formalmente. En febrero de 1981, el príncipe le pidió matrimonio y, en cuestión de días, la joven abandonó Coleherne Court para trasladarse primero a Clarence House, residencia de la Reina Madre, y después a una suite en el palacio de Buckingham. Aquel apartamento de soltera se convirtió, según Morton, en la "dirección más famosa del Reino Unido" de la noche a la mañana.

En julio de 1981, tras la boda real, la madre de Diana vendió el piso por 100.000 libras, el doble de lo que había costado dos años antes. Hoy, según estimaciones del portal inmobiliario Zoopla, el apartamento tendría un valor aproximado de 2,29 millones de libras (unos 2,68 millones de euros).

En reconocimiento a su relevancia histórica, el edificio Coleherne Court recibió en 2021 una placa azul conmemorativa impulsada por English Heritage y la Asamblea de Londres, una distinción que Diana de Gales comparte con figuras como John Lennon, Winston Churchill o Virginia Woolf. De hecho, solo el 14% de las 950 placas azules de Londres están dedicadas a mujeres, por lo que la iniciativa también busca visibilizar el legado femenino en la ciudad.

placa azul conmemorativa en el apartamento de soltera de diana de gales en londres
Dominic Lipinski - PA Images

Earl’s Court, un barrio de moda en Londres

El apartamento de Diana de Gales se encuentra en una zona que en los años 70 y 80 tenía fama de ser el "Soho del Oeste" de Londres por su vibrante vida nocturna y su ambiente bohemio. En aquellos años, Earl’s Court era conocido por su concentración de bares, clubes y espacios alternativos, y llegó a tener más locales de ambiente gay que el propio Soho, con pubs emblemáticos como el Coleherne Arms, convertido en un referente de la cultura leather.

Aunque la zona siempre ha mantenido un perfil residencial elegante, con edificios de estilo eduardiano y victoriano como el propio Coleherne Court, en las últimas décadas ha experimentado un proceso de gentrificación que ha desplazado parte de esa escena más transgresora hacia otros barrios. Hoy, Earl’s Court y sus alrededores se consolidan como una de las áreas más cotizadas del oeste de Londres, con precios de vivienda muy elevados, tiendas de diseño, cafeterías de especialidad y una oferta cultural que atrae a residentes de alto poder adquisitivo.

diana de gales saliendo de su apartamento de londres
JAYNE FINCHER

El contraste entre el ambiente alternativo de los 80 y la imagen actual de la zona refleja, en cierto modo, la propia trayectoria de Diana: de una joven que vivía en un barrio vibrante y popular a una figura global cuyo nombre está hoy ligado a uno de los edificios más icónicos de Londres.