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Los refugios climáticos son tendencia. Necesitamos dar solución a las olas de calor y los cambios bruscos de temperatura que cada año son más frecuentes. Nuestras viviendas también tienen que adaptarse a estas nuevas formas de vivir en viviendas que se integran en el entorno. El proyecto Caju, del arquitecto Brunno Costa, es un gran ejemplo.
Esta vivienda bioclimática parece un hotel de lujo y, desde el principio, tenía una propuesta clara: reestructurar una antigua villa rodeada de playas paradisíacas y una profusa selva para convertirla en una casa bioclimática de dos plantas que persigue vivir con un ritmo slow alineado con la sostenibilidad.
Una casa colonial con un salón abierto al jardín
La construcción es idílica por la altura de los techos, a dos aguas, y revestidos en madera con vigas en la zona del salón. Es una estructura natural para que la vegetación exterior se convierta en parte de la decoración y cree ambientes más sensoriales que, incluso, integran el sonido y el tacto en este gran espacio volcado hacia la selva tropical.
Una de las grandes ventajas de vivir en una casa volcada al exterior es que la vida se amplía en la terraza y el jardín. En el interior, también se nota la incidencia de la luz natural en la percepción de los espacios y, sobre todo, en la idea de mejorar el bienestar. Sin duda, respirar aire fresco de forma continua tiene un beneficio emocional muy claro, al igual que ducharte o cocinar frente a un entorno vegetal o tener la opción de escuchar el canto de los pájaros o las gotas de lluvia repiqueteando en el tejado.
En este gran salón todo es a gran escala. Cierto es que las villas brasileñas, como esta situada en la zona de Trancoso, suelen ocupar parcelas enormes y no tienen que escatimar en metros cuadrados. Esta situación suele implicar la factura de muebles a medida para completar el interiorismo y, en este caso, se ha optado por piezas XXL, desde la mesa de centro a una gran lámpara escultórica compuesta por varios tubos elaborados con fibras naturales.
Para Brunno Costa, "el elemento más destacado del proyecto es la zona de estar integrada con techo de doble altura, que realza tanto el tradicional tejado a dos aguas como el vestíbulo de entrada principal, aportando carácter y majestuosidad al espacio. Para complementar esta composición, se instalaron grandes lámparas colgantes artesanales que conectan visualmente dichos elementos y refuerzan el ambiente acogedor de la estancia".
La esencia del interiorismo colonial invita a un ritmo más tranquilo y a disfrutar de una sombra agradable, del infinito visual y de un sistema inteligente de ventilación cruzada para que la brisa recorra cada estancia. "El objetivo era crear un hogar que capturara la esencia del lugar, con un estilo que transmitiera confort, tranquilidad y serenidad, así como una conexión genuina con la cultura local y la naturaleza", confirma el arquitecto.
El diseño de la zona social ha buscado una organización por núcleos de convivencia conectados en una distribución open concept y con salida directa hacia la terraza. La cocina y el comedor completan su uso con una sala de televisión y un gran conjunto de sofás blancos en el área central, muy bien acompañados por dos icónicas sillas Mole, del diseñador Sérgio Rodrigues.
Una casa como la de Memorias de África
Para decorar esta casa en estilo colonial, el arquitecto Brunno Costa creó "ambientes luminosos, acogedores y conectados, combinando madera, texturas naturales e iluminación suave para realzar la sensación de confort y tranquilidad". Este salón con porche podría ser perfectamente el escenario de la película Memorias de África, que protagonizaron Meryl Streep y Robert Redford.
Todos los dormitorios mantienen el ambiente evocador de la naturaleza. Están a pie de selva, así que se estructuran alrededor de la exuberancia que los rodea. Nos fascina la ducha exterior en la que es fácil imaginarse refrescándonos el cuerpo mientras se observan las estrellas.
Las paredes encaladas de las suites con baño integrado siguen una línea minimalista, pero sin obviar el encanto de las texturas de la madera, las butacas situadas de forma estratégica para disfrutar del paraje exuberante o un estratégico dosel para dar encanto a la estructura de la cama.
Ese contraste entre áreas sociales amplias y habitaciones más contenidas ayuda a que la casa no resulte excesiva en esta casa de playa escondida en una pequeña selva. El proyecto Caju ha ganado estética y coherencia con la intervención diseñada por Brunno Costa, que ha conseguido integrar elementos que conforman la identidad local con piezas de diseño brasileño para hacer un cántico a lo que significa la vida en el Trópico, tan lejos de la hiperconexión digital y tan cerca de la mejor descripción de saber vivir.


















