- Así se refrescan las casas en Marruecos sin aire acondicionado: el método árabe para refrigerar las habitaciones en plena ola de calor
- Esta es la habitación favorita de la reina Letizia en el palacio de Marivent: así es por dentro la misteriosa torre de Saridakis
- Cómo refrescar la casa en noches de más de 20 grados: así es el Método Japonés para dormir fresco sin aire acondicionado
El bienestar de quienes habitan los espacios guía cada uno de los proyectos de MAPPA Arquitectos, el estudio de arquitectura e interiorismo fundado por Itxaso Larrañaga y Patricia Guridi. Una filosofía que marcó también la rehabilitación de este piso situado en la calle Velázquez de Madrid, concebida para adaptarse a las necesidades reales de sus propietarios.
La vivienda conservaba una distribución propia de la arquitectura residencial madrileña de otra época, con una marcada compartimentación y una entrada de luz natural limitada. Justo lo contrario de lo que buscaban sus propietarios, quienes soñaban con ambientes abiertos y conectados, donde la luz pudiera fluir libremente y sin obstáculos, y la distribución respondiera a una forma de vivir más contemporánea.
Diálogo entre estancias
El principal reto al que se enfrentó MAPPA Arquitectos fue abrir las zonas de día para crear una secuencia de espacios fluida. Y es que, pese a sus 230 metros cuadrados, el piso no transmitía sensación de amplitud debido a su excesiva compartimentación. "La intervención partió de una premisa clara: liberar, conectar y dejar pasar la luz. Se eliminaron tabiques y se reorganizó la planta", explican las responsables del estudio.
Pero la distribución no era el único aspecto clave, ya que la reforma también perseguía un delicado equilibrio entre elegancia y calidez. Para lograrlo, se recurrió a una paleta de blancos y tonos neutros combinada con madera clara. Una elección de materiales que, además de aportar serenidad, refuerza la continuidad visual y la sensación de conjunto en todo el piso.
El pavimento de madera en espiga potencia asimismo este efecto. Todo un clásico de los pisos de estilo señorial, que hoy también encaja perfectamente en interiores contemporáneos. Lo mismo sucede con las molduras de cuarterones que, fieles a las tendencias del momento, se pintaron en el mismo color que el resto de las paredes para favorecer una integración visual absoluta y aportar un punto de distinción a las estancias.
Integración inteligente
"El gesto más significativo fue integrar la cocina, la entrada y el salón bajo un mismo acabado continuo, que da coherencia visual a todo el recorrido desde el acceso", comentan las responsables de MAPPA Arquitectos. Una decisión que no solo unifica los ambientes, sino que también permite que cada uno conserve una personalidad propia.
Junto al acceso al piso se encuentra la cocina, distribuida en paralelo con península. Esta articula los recorridos a su alrededor sin obstaculizar el paso de la luz, ofrece una amplia superficie de trabajo e incluye un práctico comedor de diario en uno de sus laterales con capacidad para tres comensales. Un área con mucho espacio para guardar, en la que también tiene cabida la placa de cocción.
La capacidad de almacenaje de la cocina se completa con armarios de suelo a techo sin tiradores que, al igual que la campana integrada en el techo, contribuyen a reforzar la estética depurada del conjunto. Esto también se consigue al panelar algunos electrodomésticos y ocultar otros, como el microondas, que permanece oculto tras un armario con doble puerta escamoteable –una vez abiertas, estas quedan recogidas en el lateral del mueble para facilitar los desplazamientos–.
Vivir sin barreras
Junto a la cocina se sitúa el comedor, presidido por una mesa robusta de sobre ovalado y doble pedestal, acompañada por seis sillas tapizadas. La composición se completa con un cuadro abstracto que enmarca visualmente este espacio, al igual que la lámpara de suspensión con tres pantallas a diferentes alturas, que refuerza su protagonismo dentro de la zona de día.
Al lado del comedor, una estructura de madera y cristal con laterales curvos preserva la entrada de luz natural y permite independizar o conectar, según las necesidades del momento, una acogedora sala contigua. Este espacio ocupa la antigua terraza, incorporada al interior durante la rehabilitación, y hoy se ha convertido en un rincón sereno y versátil, perfecto para disfrutar de la lectura o entregarse al 'dolce far niente' con las vistas de la ciudad como telón de fondo.
En paralelo al comedor se sitúa el salón, concebido como un ambiente abierto y bien definido dentro de la zona de día. Un sofá, dos butacas y dos mesas de centro conforman la composición principal, completada por un mueble a medida con estanterías a la vista. La alfombra ayuda a delimitar el espacio sin romper la continuidad del conjunto, un recurso que se repite también en el rincón junto a la ventana, donde dos butacas y una lámpara de pie crean un ambiente íntimo y luminoso.
La zona de día se completa con un despacho diseñado como una estancia flexible y conectada con el salón mediante unas puertas correderas ocultas que permiten abrirla o cerrarla según el momento. El área de trabajo se ha dispuesto junto a los ventanales para aprovechar al máximo la entrada de luz natural, mientras que un mueble diseñado a medida integra el televisor y un pequeño rincón de estar con butacas invita a desconectar o a mantener una charla relajada.
El lado más íntimo de la casa
La suite principal se ha concebido como un refugio sereno, con una paleta cromática que combina el blanco con distintas tonalidades de azul para potenciar la sensación de calma. Junto a la cama se sitúa un amplio vestidor con seis armarios de cuerpo entero y un cuarto de baño equipado con un mueble suspendido con doble lavabo y griferías empotradas en la pared. Una bañera exenta, el sanitario y una ducha de obra completan la estancia.
La zona de noche alberga también un dormitorio con dos camas gemelas y papel pintado de rayas azules, además de otro con cama de matrimonio y cabecero tapizado. En ambas estancias, la madera en tonos cálidos y los colores claros potencian la luz natural y mantienen la continuidad estética con el dormitorio principal y el resto de la vivienda. El resultado es un hogar en el que cada decisión de diseño responde a la misma idea: crear espacios conectados, funcionales, capaces de acompañar la vida cotidiana con naturalidad.


















