Eclipsada durante mucho tiempo por la mesa rectangular, la mesa redonda regresa a nuestros hogares, dispuesta a demostrar que tiene mucho que aportar. Compacta, práctica y moderna, es la aliada perfecta para pisos pequeños, pero también para los medianos que no quieran desperdiciar metros y estilo. Ubicada en una esquina o en el centro de la habitación, ofrece sensación de libertad y es más fácil de mover. Además, sin ocupar visualmente, permite mayor número de asientos.

En línea con las tendencias de decoración actuales, destaca por su diseño fluido y sus curvas acogedoras, que invitan a sentarse y disfrutar. Hablamos con el interiorista Alberto Aranda para que nos cuente por qué la mesa redonda se ha convertido en la mejor opción en comedores mini, cocinas pequeñas o en el típico salón comedor. Te lo adelantamos, no es solo una cuestión estética.

modern dining area with a round purple table and stylish chairs
PALOMA PACHECO TURNES
Propuesta de Moissonnier (en espacio Loblanc), con obra del artista Ignacio Goitia

Rentabiliza el espacio

La primera razón es la más evidente y, sin embargo, la que menos pensamos al elegir la mesa de comedor: las esquinas. Una mesa rectangular tiene cuatro, y cada una de ellas es un sitio donde no se puede pasar, no te puedes sentar y, más veces de la que piensas, te das un golpe al levantarte. La mesa redonda, sencillamente, las elimina. Eso, traducido a metros cuadrados, significa que, con el mismo número de comensales, usas menos suelo.

«Una mesa redonda es la opción perfecta para espacios pequeños porque aprovecha mejor el área disponible y aporta mayor sensación de amplitud. Al no tener esquinas, facilita el paso y permite una circulación más fluida alrededor de la mesa, algo fundamental en comedores reducidos, cocinas pequeñas o apartamentos compactos», señala el interiorista Alberto Aranda. Así, una mesa redonda de 110 cm de diámetro acoge a cuatro personas cómodamente y deja más metros libres alrededor que una rectangular de 140 x 80 cm.

Visualmente esto hace que una casa con una mesa redonda bien colocada, la habitación parece más ancha de lo que es. Y no es magia, es geometría. La curva acompaña al cuerpo en el paso, deja más espacio libre y produce la sensación de mayor holgura y amplitud, gracias a sus formas redondeadas.

Más segura cuando hay niños o personas mayores

La segunda razón conecta directamente con la vida real. En las casas con niños pequeños, la esquina de una mesa rectangular siempre es un peligro, ya que a ciertas edades, quedan a la altura de la cabeza. Por eso, en muchas viviendas es habitual ver las mesas de centro y de comedor 'vestidas' con protectores de esquinas. También son un obstáculo para las personas mayores que andan con bastón o andador.

«Es una de las mejores opciones cuando en la casa tenemos niños pequeños o personas mayores con movilidad reducida, para evitar golpes y conseguir mayor fluidez en el movimiento», puntualiza el experto.

Evidentemente, la mesa redonda no garantiza una casa sin accidentes, pero evita ciertos peligros. Sin olvidar que la ausencia de esquinas también influye en la circulación. Un detalle importante en pisos pequeños donde el salón y el comedor son una única estancia. En estos casos, una mesa redonda marca la diferencia, entre tener una habitación que te invita a moverte y un espacio donde tienes que ir esquivando muebles.

dining area with wooden chairs and a table
Courtesy of Fritz Hansen

Favorece la interacción social

Es uno de esos detalles que apenas percibimos y que, sin embargo, cambia la manera en la que estamos en una casa. Así, las mesas largas heredan algo de mesa de juntas; mientras que las redondas, algo de mesa de cocina de casa de la abuela. Esta sensación establece diferencias. «Una ventaja importante es que las mesas redondas fomentan la comodidad y la interacción entre las personas. Todos los comensales quedan a la misma distancia, lo que crea un entorno más cercano y funcional», cuenta Aranda.

En una mesa rectangular siempre hay dos cabeceras, donde según el protocolo se sientan los anfitriones o las personas de más edad. Esto provoca que en las cenas familiares únicamente puedas hablar con las personas que tienes al lado o frente a ti. Algo que no ocurre en las mesas redondas, donde no hay nadie que presida y como los comensales quedan a la misma distancia del centro, pueden hablar todos con todos.

modern living area with seating and dining space
Lupe Clemente Fotografia
Proyecto de Trestrazos Interiorismo

Menos pesada visualmente y más flexible

Esa cercanía tiene su reflejo visualmente. La habitación con una mesa redonda parece menos llena que la misma estancia con una mesa rectangular, aunque en metros cúbicos ocupen lo mismo. Lo que ocurre es que su forma curva descansa la vista, mientras que la recta la fuerza. «De esta forma, su diseño suave y equilibrado ayuda a que el ambiente se vea menos recargado visualmente», afirma el interiorista.

Este hecho no hace que pierda otras prestaciones. Aunque existe la creencia de que la mesa redonda es menos versátil, cuando llegan invitados imprevistos, lo cierto es que ocurre justo lo contrario. «Incluso en espacio de tamaño reducido, suelen ofrecer más flexibilidad para añadir una silla de comedor extra cuando es necesario. Por eso, además de ser práctica, se convierte en una solución estética ideal para optimizar espacios pequeños sin renunciar al estilo», determina Alberto Aranda.

comedor clásico con chimenea, mesa redonda, sillas tapizadas
Jon Day Photography / Furniture Village

Encaja bien en casas modernas y clásicas

A esto hay que sumar que es un acierto en la decoración actual. Hace tiempo que dejo atrás su imagen de típica mesa de camilla, faldas incluidas. Ahora su estética y sus formas curvas aportan siempre un plus a las casas de estilo moderno. Incluso si hablamos de un piso clásico, la mesa redonda también consigue introducir ese aire curvo sensual y apetecible, funcionando como respiro en una geometría rectangular.

Tres pinceladas para terminar de convencerte. Si eliges un modelo con pedestal en el centro, ninguna pata estorba. El diámetro óptimo para cuatro personas en un piso pequeño está entre 100 y 110 cm, y para cuatro o seis, en 120 cm. Es importante recordar que existen mesas extensibles que en cuestión de segundos pasan de mesa de diario para cuatro comensales a mesa de comedor formal para seis.