Hay casas que se decoran y casas que, además, cuentan una historia. Esta vivienda familiar proyectada por Pilar García-Ferrer, arquitecta e interiorista, pertenece claramente al segundo grupo. No parte de una idea abstracta ni de una tendencia pasajera, sino de una forma muy concreta de entender el interiorismo: como una manera de conectar arquitectura, memoria, materiales y vida cotidiana. En ella, lo heredado no se esconde ni se suaviza; se integra. Y lo nuevo no intenta imponerse, sino acompañar, ordenar y actualizar.

El resultado es una casa con alma portuguesa, luminosa y serena, donde la piedra, la madera y el azulejo construyen una base cálida sobre la que conviven muebles con historia, piezas de origen portugués y nuevos diseños de líneas más ligeras. Pero este proyecto tiene, además, una segunda lectura: ha sido el punto de partida de Casa Gallo, la nueva colección de mobiliario de Pilsferrer Casa. Una propuesta que nace de una vivienda real y que traslada ese mismo lenguaje a piezas pensadas para habitar otros interiores con frescura, artesanía y carácter.

living room interior with decorative elements and a seated person
Javier Calleja Rovira

Casa Gallo: la vivienda con alma portuguesa diseñada por Pilar García-Ferrer

Casa Gallo no nace como una colección diseñada desde cero en un estudio, sino como la consecuencia natural de un proyecto de interiorismo con una identidad muy definida. “Siempre que sacamos una colección buscamos que tenga un hilo conductor claro, un discurso que dé sentido a todas las piezas”, explica Pilar García-Ferrer en conversación con Nuevo Estilo. En este caso, ese hilo ya estaba presente desde el principio: era la propia casa.

Para la arquitecta e interiorista, la vivienda condensaba muy bien el universo estético de Pilsferrer. Por eso, convertirla en el marco de una colección no fue una decisión forzada, sino casi una evolución lógica. “Era un proyecto muy representativo del universo Pilsferrer, así que tenía todo el sentido que fuese el origen de la colección. De forma orgánica, la casa se convirtió en el marco perfecto para aunar las piezas y dar lugar a una colección fresca, colorida, elegante y con un marcado carácter artesanal”, señala.

Ese origen real es precisamente lo que hace que el proyecto resulte especialmente interesante. La colección no se limita a presentar piezas bonitas, sino que nace de una casa vivida, de un contexto concreto y de una manera de entender los espacios. Cada mueble, cada textura y cada tono parecen responder a una necesidad doméstica, pero también a una intención estética: construir interiores con memoria, luz y naturalidad.

Casa Gallo amplía el universo de Pilsferrer Casa con nuevas piezas y categorías. Entre ellas, aparecen diseños como la mesa centro Dintel, realizada en madera lacada; la mesa de comedor Paloma, en piedra natural; o la familia de iluminación Nómada, concebida con un carácter portátil que permite utilizarla como lámpara de mesa o de pie. También se renueva el sofá Almagro, que amplía su paleta cromática con siete colores.

La colección incorpora, además, una importante presencia textil: rulos, plaids, cojines, bancos y puffs que refuerzan esa idea de casa cálida y compuesta por capas. Entre las novedades están el rulo y plaid Semilla, disponibles en azul y rosa; el plaid Almendra, de inspiración paisley; el rulo Austrias de terciopelo; el cojín Hera, con motivos florales y botánicos; el cojín Siracusa, ahora también en formato cojín; el banco Edelweiss, de estampado floral; y el puff Los Ángeles, que se presenta en un nuevo tamaño.

bright dining area with a chandelier and decorative chairs
Javier Calleja Rovira

También hay un gesto especialmente significativo: la entrada en el universo infantil. “Hemos dado un paso importante entrando en el universo infantil, con primeras piezas de cama pensadas específicamente para este ámbito”, adelanta Pilar García-Ferrer. Una línea que, según explica, irá desarrollando poco a poco, coincidiendo con una etapa personal que la acerca de una forma muy directa a ese mundo.

Cómo conseguir el estilo de Pils Ferrer

Uno de los grandes aciertos de esta vivienda está en la forma en que conviven los materiales tradicionales y el mobiliario nuevo. Nada parece competir por llamar la atención y, sin embargo, cada pieza conserva su fuerza. La clave, según Pilar García-Ferrer, está en no pensar los objetos de manera aislada, sino en entender primero el conjunto.

“Planteamos cada espacio desde cero para ver el conjunto antes que las piezas individuales”, explica. Esa mirada global permite que una mesa de piedra natural, un mueble heredado, un azulejo con personalidad o una pieza tapizada de nueva colección no funcionen como elementos desconectados, sino como partes de un mismo lenguaje. El equilibrio no nace de igualarlo todo, sino de encontrar el punto exacto entre contraste y coherencia.

En esta casa, la tradición aporta carácter, profundidad y memoria. Está en los materiales naturales, en el mobiliario heredado, en las referencias portuguesas y en esa presencia del azulejo que remite inevitablemente a una arquitectura muy arraigada al lugar. Frente a esa base más contundente, las piezas nuevas introducen ligereza, orden y una lectura más contemporánea.

sofá almagro diseño de pilar garcía ferrer
Javier Calleja Rovira

“Hay una base muy auténtica que parte de la propia vivienda: mucho mobiliario heredado, algunas piezas de origen portugués y una fuerte presencia de materiales naturales. La piedra —especialmente la caliza—, la madera y el azulejo construyen ese lenguaje que inevitablemente remite a Portugal”, cuenta la arquitecta e interiorista.

A partir de ahí, el trabajo consistió en sumar capas sin borrar la identidad original. Pilar García-Ferrer habla de un estilo ecléctico, pero no entendido como una acumulación caprichosa, sino como una composición medida. “Trabajamos nuestro estilo ecléctico, combinando esas piezas con historia, más contundentes y con peso visual, con otras de nuestra nueva colección más ligeras, de líneas sencillas y una artesanía más contemporánea. El equilibrio entre ambos mundos es lo que da coherencia al proyecto”, explica.

Ese contraste es, en realidad, una de las grandes lecciones decorativas de la vivienda. Una casa puede tener piezas antiguas, muebles heredados o materiales muy presentes sin resultar pesada. La clave está en acompañarlos de diseños que aporten aire, luz y una cierta limpieza visual. “Siempre buscamos un equilibrio muy medido: por un lado, la tradición, que aporta carácter, profundidad y memoria; por otro, piezas nuevas que aligeran, ordenan y actualizan”, afirma García-Ferrer.

Una vivienda con personalidad

Más allá de los materiales y del mobiliario, la arquitectura de la vivienda también tiene un papel fundamental. Según explica Pilar García-Ferrer, la casa cuenta con una planta cuadrada, una distribución especialmente cómoda porque elimina recorridos innecesarios y permite aprovechar mejor cada estancia. Esa base arquitectónica favorece una sensación de orden muy natural, sin que la casa parezca rígida ni excesivamente pensada.

“Desde muchos puntos de la casa siempre tienes visuales cruzadas y conexión con otras estancias, y prácticamente en todas hay luz natural y ventilación. Eso genera una sensación de continuidad, de calma y de casa muy vivida”, cuenta. La idea de fluidez aparece así como uno de los conceptos centrales del proyecto: una casa en la que las estancias dialogan entre sí y donde la vida cotidiana puede desarrollarse con comodidad.

rincón salón casa gallo diseñado por pilar garcía ferrer
Javier Calleja Rovira

Esa sensación también se ha querido trasladar a Casa Gallo como colección. No se trata solo de diseñar muebles o accesorios bonitos, sino de crear piezas que puedan integrarse en una casa sin imponerse demasiado. “Con la colección hemos intentado trasladar esa misma sensación: piezas luminosas, frescas, muy naturales y orgánicas. Objetos que encajan con facilidad, que no pesan, que conviven bien entre sí y que ayudan a construir espacios sin forzarlos”, explica la interiorista.

Las piezas más buscadas de Casa Gallo

Entre todas las piezas, hay una que para Pilar García-Ferrer resume especialmente bien el espíritu de la colección: el sofá Almagro. “Es una pieza muy reconocible dentro de Pilsferrer Casa, pero en esta presentación la hemos trabajado en nuevas tonalidades que la hacen mucho más versátil y capaz de encajar en distintos ambientes”, señala.

El sofá no se plantea únicamente como un elemento de confort, sino como una pieza con presencia dentro del espacio. “Nos interesaba que, siendo un elemento pensado para el confort, tuviera también una presencia más escultural. Que no fuese solo un sofá, sino una pieza que ordena y construye el salón”, añade García-Ferrer. En ese mismo espíritu se inscriben los nuevos rulos laterales, pensados para trabajar las tapicerías desde otro lugar y aportar más profundidad a las composiciones.

puf tapizado con estampado de flores diseñado por pilar garcía ferrer

Casa Gallo habla, en definitiva, de una manera de entender la decoración que no separa lo emocional de lo funcional. Hay piezas con historia, materiales nobles, referencias portuguesas, artesanía contemporánea y una búsqueda constante de equilibrio. Pero, sobre todo, hay una idea clara de hogar: una casa cercana, habitable, luminosa y con identidad. “Al final, igual que en el proyecto, buscamos que todo fluya de forma sencilla, casi intuitiva, y que quien lo vea sienta una casa cercana, habitable y con identidad”, concluye Pilar García-Ferrer.