La urbanización de Ciudalcampo, en San Sebastián de los Reyes, es una de las zonas residenciales más cotizadas del norte de Madrid, ya que está dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y ofrece vistas envidiables a la sierra. Aquí se encuentra la vivienda unifamiliar de 250 metros cuadrados que el estudio de interiorismo María del Valle –con estilismo de Pilar Perea– convirtió en el hogar cálido y acogedor que sus propietarios soñaban, protagonizado por el juego de volúmenes, la doble altura del salón y un jardín amplio que promete tardes de desconexión a la vuelta del trabajo.

Para el interiorismo, el estudio seleccionó una base de materiales neutra y atemporal–madera, fibras naturales, piedra, cerámica artesanal–, y reservó los detalles de color para los textiles, apostando por una estética entre étnica y boho chic, con patrones ricos, alfombras kilim e incluso objetos de origen africano que recorren todas las estancias, agregando una dosis de frescor y desenfado a la decoración.

casa con jardín
Miriam Yeleq

Cómo diseñar un salón con doble altura

El salón tiene una chimenea de gran formato acabada en negro que ocupa buena parte del muro principal, y unos techos de doble altura que pedían una solución de amueblamiento estratégica. La clave estuvo en trabajar con capas de textiles y materiales naturales que bajaran visualmente la escala sin cerrar el espacio. Asimismo, una alfombra kilim de colores encendidos –rosas, ocres, azules– ancla toda la zona de estar sobre el microcemento blanco.

Dos sofás de distinto carácter ordenan la zona: uno gris azulado de líneas limpias y otro más oscuro y bajo, adosado al muro de la chimenea, que crea un rincón más recogido junto al fuego. Entre ambos, un conjunto de mesas auxiliares de madera reciclada con estructura de acero negro, permite reorganizar la zona según el momento. Las cestas de fibras junto a la chimenea, los cojines bordados y los libros apilados sobre las mesas hacen el resto.

La silla butterfly de cuero cognac en estructura de acero aparece en varios puntos de la casa, prácticamente como una firma del proyecto. Contra el muro de piedra vista del acceso, aderezada con un conjunto de libros a sus pies, tiene una presencia que va mucho más allá de lo decorativo. Las paredes y los suelos se mantuvieron en tonos neutros y blancos rotos, de modo que cada kilim, cada cesta y cada pieza de cerámica artesanal destacaran por sí solas.

La zona de día se abre a la terraza y al jardín

La pieza protagonista del comedor es una mesa de madera maciza de gran formato, con vetas muy marcadas sobre estructura de hierro forjado, que articula la transición entre el salón y la cocina. Las sillas son blancas, de línea contemporánea y con patas de madera natural. En la pared, un juju africano de plumas oscuras con destellos violáceos resume en un solo objeto el espíritu de toda la decoración. Sobre la mesa, unas jarras de cerámica artesanal en blanco roto y una pieza de madera tallada.

La cocina se organizó en U con frentes de madera oscura de veta horizontal y encimeras blancas, aunque el elemento más llamativo es la ventana que ofrece vistas al jardín e invade de luz natural toda la estancia. Unos pocos objetos de vidrio soplado en verde y azul sobre la encimera, agregan el único toque de color a una cocina resuelta con la misma lógica que el resto de la vivienda: primero el uso, luego la imagen.

La terraza cubierta conecta directamente con el salón a través de los ventanales correderos y se planteó como una estancia más: mesa de comedor exterior con sillas plegables de madera, un banco bajo realizado con troncos y asiento de esparto, y dos lámparas colgantes de fibra vegetal que definen el espacio. El vocabulario material es el mismo que en el interior: madera, fibras naturales, cerámica y textiles con patrones.

terraza con comedor exterior
Miriam Yeleq

Más allá de la zona cubierta, el jardín se dispone en terrazas con muros bajos pintados en tierra que contienen jardineras con cactus columnares, palmeras enanas y gravas blancas. Las hamacas de teca oscura sobre el césped y la fachada lateral de piedra vista completan un exterior que tiene tanta personalidad como el interior y que entiende a la perfección el objetivo de los propietarios.

La gama cromática se suaviza en la zona de noche

El dormitorio responde a otra necesidad: descanso. Aquí todo se suaviza. La paleta se mantiene neutra, pero se introduce un acento controlado en textiles que añade personalidad sin alterar el ambiente de calma. El cabecero de madera trabaja como elemento protagonista, aportando textura y un punto artesanal que conecta con el resto de la vivienda. El estilismo no es decorativo en el sentido superficial, sino estratégico: capas, materiales, pequeños gestos que construyen ambiente.

El baño de la suite responde a una estética más minimalista. Este se compone por una encimera volada de piedra natural sobre un banco de madera reciclada con patas de acero negro, debajo del cual se ordenan cestas de fibra trenzada. La bañera exenta blanca ocupa la zona húmeda, junto a una pequeña planta en maceta de mimbre y un ramo de eucalipto seco colgado en la pared.

Una vivienda unifamiliar con espacios que se abren al jardín
salón con chimenea y fibras naturales

Con el proyecto de interiorismo de esta vivienda unifamiliar en Ciudalcampo, María del Valle ha demostrado que el estilo boho chic, unido a la estética étnica, forman el tándem perfecto a la hora de crear un hogar con alma: los materiales naturales envejecen bien, las piezas étnicas ganan con el tiempo y la paleta de tonos neutros admite cualquier cambio en los detalles decorativos. A nosotros, desde luego, nos ha conquistado.