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No ha sido un viaje fácil, pues las circunstancias parecieron congraciarse para complicar más de la cuenta un viaje de Estado muy esperado. De hecho, pocas horas antes del aterrizaje de los reyes Carlos y Camilla en Washington, Donald y Melania Trump tuvieron que ser evacuados rápidamente de la anual cena de corresponsales en el hotel Hilton, tras escucharse disparos y detectar los servicios de seguridad a un tirador. Las medidas de seguridad, ya importantes, se extremaron: se implementó un dispositivo llamado anillo de hierro.
La circunspección británica no defraudó: los reyes Carlos y Camilla mantuvieron todos los actos de su agenda, incluida la visita a lugares emblemáticos como el monumento del 11-S junto al alcalde Zohran Mamdani. Tampoco se reorganizó su acomodo: los monarcas británicos duermen en Blair House, la residencia oficial para los invitados de alto nivel de Donald y Melania Trump, situada justo enfrente del Despacho Oval, en la avenida Pensilvania. Hablamos de una edificación con historia de 120 habitaciones, que lleva ocho décadas de servicio diplomático.
Blair House alojó a la reina Isabel II
Construida en 1824, la casa Blair House fue adquirida por el Gobierno de los Estados Unidos en 1942 y, desde entonces, ha alojado a los líderes más influyentes del mundo, incluida la madre del rey Carlos III, la reina Isabel II. Ella fue la primera monarca que intervino en el Congreso, en 1991.
Aunque Blair House, sobre todo su personal, está preparado para convertirse en el hogar fuera de casa de mandatarios venidos de todo el planeta, sufrió una importante actualización el pasado 2024, a cargo del diseñador de interiores Mark D. Sikes, con motivo de su 200 aniversario. Con todo, antes de cada visita se reciben instrucciones detalladas acerca del menú, las flores y todo tipo de preferencias de los invitados. Los detalles más nimios son los que hacen de un espacio extraño un lugar confortable, incluso acogedor. De hecho, durante su estancia se convierte en una propiedad más de los invitados y hasta se iza la bandera de su país.
En realidad, Blair House es un complejo formado por cuatro casas bajo la tutela del Departamento de Estado y cuenta la leyenda que debe su existencia no a un estadounidense, sino a Winston Churchill. El legendario primer ministro británico, incansable, despertó en varias ocasiones al presidente Roosevelt durante su estancia en la Casa Blanca durante la II Guerra Mundial. Hasta el punto de que este pidió: “Buscadle otro sitio”.
Obama quiso mudarse antes a Blair House
Es tradición que los presidentes de Estados Unidos se alojen en Blair House durante los dos o tres días que preceden a la inauguración oficial de su presidencia, mientras ultiman su mudanza a la Casa Blanca. Barack Obama, sin embargo, solicitó hacerlo con dos semanas de antelación, una petición que en principio se negó por estar comprometida ya para alojar al primer ministro australiano de la época.
En un principio, la prensa de entonces interpretó aquella petición de Barack y Michelle Obama como un indicio de que el matrimonio Bush, George W. y Laura, estaban poniendo dificultades a la pareja para que llevara a cabo su mudanza a su nueva residencia presidencial en Washington. Nada más lejos de la realidad.
Poco antes de la toma de posesión del presidente entrante, se supo que la solicitud tenía que ver con el deseo del matrimonio Obama de que sus hijas pudieran empezar sus clases el 4 de enero en su nuevo colegio, no alrededor del día 20 en que estaba fechada la inauguración. Al final, pudieron ampliar su estancia: la ocuparon con una semana de antelación.
Un atentado en Blair House
Es también tradicional que, al fallecer un ex presidente de los Estados Unidos, los familiares que se desplazan a Washington para asistir al funeral de Estado residan en Blair House. También que se organice en sus salones la recepción y que se reciban allí las condolencias de los asistentes. Así sucedió en 2018, tras el fallecimiento de George Bush, y en 2025, con motivo de las exequias de Jimmy Carter.
El único incidente importante que tuvo lugar en esta residencia de invitados de alto nivel sucedió en 1950, cuando el presidente Harry Truman sufrió un intento de asesinato por parte de dos asaltantes, ambos terroristas nacionalistas de Puerto Rico. Uno fue abatido durante el asalto y otro fue apresado y enjuiciado. Se le condenó a morir, pero el Presidente le conmutó la pena por cadena perpetua.
Harry Truman y su familia se alojaban entonces en Blair House porque la Casa Blanca estana sufriendo unos importantes trabajos de renovación, que se extendieron entre 1948 y 1952. Kamala Harris también se mudó a Blair House a principios de 2021, debido a unas obras en la residencia oficial del vicepresidente de Estados Unidos, llamada Number One Observatory Circle y ubicada en los terrenos del Observatorio Naval de Washington.
Una casa para invitados con historia
La residencia de invitados del presidente de los Estados Unidos está llena de detalles que conectan con su historia, por ejemplo una carta manuscrita de Abraham Lincoln, datada en 1862, y el escritorio donde el mismo solía trabajar durante sus estancias en Blair House. Todos esos detalles fueron realzados durante la actualización, pero se eliminaron elementos anticuados como alfombras, moquetas, cortinas y papel de pared.
Los colores de Blair House son el azul, el vainilla y distintas tonalidades del crema, además del negro y el dorado. El logo de la casa se repite en mantelerías, vajillas ( de Tiffany & Co.), felpudos y otros pequeños detalles decorativos.
En todas las habitaciones principales, 14 suites con sus respectivos cuartos de baño privados, los salones y los tres comedores formales encontramos antigüedades y obras de arte. 18 personas, incluidos dos chefs, se encargan de mantener la casa en estado óptimo, incluido el jardín, con capacidad para acoger a 400 personas.
















