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Son apenas 25 minutos en coche lo que uno tarda en llegar a la ciudad de Barcelona desde Viladecans, un encantador municipio de la comarca del Bajo Llobregat. Un lugar donde los dueños de esta casa decidieron comenzar una ilusionante etapa en su vida, alejada del bullicio de la gran ciudad. Y aunque su nuevo piso, con una pequeña terraza, estaba listo para entrar, sentían que requería una "completa reforma" para adaptarlo a su estilo de vida.
La casa contaba con cuatro dormitorios y unas zonas sociales algo reducidas. Les sobraban habitaciones y deseaban más metros para el salón y el comedor. Así que contactaron con la interiorista Laura Martínez, quien llevó a cabo una reforma integral, llave en mano, que incluía decoración, muebles a medida y hasta el último detalle. Tras la obra, la vivienda, no solo ha ganado en luminosidad y en amplitud, si no que también ha adquirido un estilo decorativo sensacional, donde los materiales y colores elegidos han sido la clave del éxito.
Del recibidor a la terraza
Como decíamos, el punto de partida fue una vivienda con cuatro dormitorios y una zona de día pequeña y muy poco aprovechada: "La primera decisión que tomamos fue sacrificar una de las habitaciones que no se necesitaba para ampliar de forma significativa lo que iba a ser el espacio que mira a la terraza y acogería salón, comedor y una cocina abierta", nos explica la autora, que es experta en reinventar casas pequeñas y darles siempre mayor sensación de amplitud y luminosidad.
Pero la casa, además, no tenía un hall bien definido, así que desde el estudio de Laura Martínez se planteó un recibidor semiabierto, una tendencia que hoy en día se lleva más que las entradas cerradas o las que son de open concept y que, por tanto, no ofrecen intimidad. Se diseñó un tabique de cristal enmarcado y con un aparador a medida debajo que marca claramente sus límites pero permite tener una profundidad visual, captando la luz que llega de la terraza, junto al salón: "Además, se incorporó una puerta corredera que permite separar la zona de día del área de descanso, aportando privacidad".
Otro de los recursos estructurales que más nos han gustado es el gran espejo que cubre por completo una de las paredes laterales del recibidor. Sin marcos y lejos de cualquier ornamentación, se entiende como un revestimiento que actualiza la escena. Este elemento no solo amplia visualmente el espacio estrecho, sino que refleja la luz y los acabados que definen todo el estilo de la vivienda, como el pavimento porcelánico que imita a una tarima de madera.
Los mejores materiales
Los revestimientos y materiales que dan forma al piso han sido otro de los fuertes de esta reforma integral llevada a cabo por Laura Martínez. El gran acierto fue elegir una escueta lista de acabados neutra y atemporal, pero que diera una dosis de personalidad y, por supuesto, calidez a la vivienda. Y la madera natural, muy bien distribuida, es la que nos trae esa calma y sensación de bienestar. La podemos ver en el pavimento, pero también en la pared del salón, haciendo un juego geométrico, en el mobiliario a medida y en otras piezas como sillas y taburetes.
Junto a la madera se han añadido, blancos rotos, tonos arena y grises, presentes tanto en las paredes como en el mobiliario que se hizo a medida para aprovechar al máximo los metros cuadrados: "Esta elección de pocos colores aporta continuidad visual, serenidad y una sensación de hogar cálido", nos explica Laura, que buscó pocos contrastes en la casa, salvo en algunos textiles, la ropa de cama y pequeños objetos decorativos, que son los que dan ese punto de estilo. Además, se ha recurrido también a papeles pintados para dormitorios y otras áreas que elevan el carácter y a sensación de amabilidad de la casa.
Estilo mediterráneo con espíritu nórdico
El estilo que define al piso se mece entre rasgos nórdicos y un diseño fresco mediterráneo. Porque los muebles ad hoc creados por la interiorista, con líneas muy limpias y superficies claras, nos llevan a esa calma que buscan ambas tendencias. Su encanto radica en la calidad de sus acabados, combinando muchos de ellos la madera y el blanco roto. En el salón comedor, por ejemplo este dúo se combina con algunos detalles en negro o gris, como las sillas o el sofá, que resaltan así para marcar los ambientes.
En los dormitorios se sigue la misma tónica del blanco con madera para dar forma a originales cabeceros de obra con mesillas integradas y otros elementos como los armarios. Un fondo muy relajante que ha permitido meter un punto de color a través de la ropa de cama, los cojines o los cuadros que se apoyan con estilo sobre poyetes. Una calma que se pasa también a las ventanas, vestidas con sencillos estores en blanco traslúcido para no romper con esa estética depurada.
La cocina y la terraza de revista
Pues sí, la cocina es uno de los espacios más llamativos de la casa. Por su estilo pero también por su buena organización. Unida al salón y el comedor, marca sus límites a través de una fantástica barra de desayunos que se ha cubierto con una piedra sinterizada en color gris visón. Los armarios de almacenamiento en blanco lacado no llevan tiradores ni ningún elemento ornamental y se muestran casi camuflados; y son las lámparas de mimbre en línea y los taburetes los que rompen con la formalidad y se suman al encanto del comedor.
Claro que otro de los ambientes que más nos gusta es la terraza. Un espacio estrecho pero al que Laura Martínez ha sabido sacar un enorme partido eligiendo los muebles más adecuados. Y así, ha conseguido crear en ella dos ambientes: una zona de estar con asientos de exterior compactos y ligeros y un pequeño comedor exterior para los aperitivos de mediodía o una copa por la noche. Al igual que el resto de los muebles de la casa, estos son modernos, divertidos y no pasarán nunca de moda.

















