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La geometría está en nuestras vidas y es visible en la naturaleza. Buscar diseños sencillos y funcionales con esta base es uno de los fundamentos del movimiento Bauhaus, que ha inspirado este proyecto de la diseñadora de interiores Olga Blatova, que también se ha inspirado en la obra del artista abastracto y arquitecto El Lissitzky.
La planificación de esta casa de 148 metros cuadrados reduce al mínimo los pasillos y convierte la iluminacion natural en protagonista absoluta de las zonas compartidas, pero también del área que más invita a la intimidad.
Salón, comedor y cocina en un espacio continuo
La distribución abierta es la reina. Desde la entrada, la casa se abre como una secuencia clara y generosa: una gran zona compartida conecta cocina y salón con los dormitorios, mientras que en un área más reservada hay un pequeño destino para el bienestar con una sauna y los baños.
El salón se convierte en el corazón de la casa. Se articula con unas vigas de techo, en chapa de roble, para dar un aire algo rústico a un piso urbano muy actual. Son las encargadas de dar orden visual a este espacio dominado por una preciosa cómoda vintage, al más puro estilo Bauhaus, y un gran sofá chaise longue con un llamativo color primario, el amarillo, como mandan los cánones de este movimiento icónico del diseño.
Cada milímetro de esta casa tiene una intención en el interiorismo. Todo el mobiliario fijo fue diseñado a medida para controlar las proporciones y las funciones a la perfección. Desde la entrada, con una ventana circular que dinamiza el espacio sobre un muro en tono tierra. Este ojo de pez es un guiño sgnificativo para que la vivienda no resulte plana y sea una invitación a descubrir un hogar en movimiento y repleto de estímulos.
La cocina tiene una distribución ergonómica para trabajar en el preparado de recetas y compartir con solo girarse la comida en un comedor muy práctico, que se convierte en punto focal por una fantástica lámpara de araña con brazos rematados en globos, que está suspendida sobre la mesa del comedor.
El proyecto también ha realizado una interesante reinterpretación de muebles ya existentes. Por ejemplo, el aparador del salón se inspira el famoso diseño Bonnie Buffet Unit, pero se ha personalizado para adaptarse a este piso decorado con lámparas atemporales, de Lampatron.
Una casa decorada en estilo Bauhaus
La clave está en recordar que el Bauhaus no es solo un estilo visual, sino una actitud: diseñar mejor para vivir mejor. Por eso, hay muebles de líneas puras, colores primarios mezclados con tonos cálido y composiciones que ayudan al orden visual, como en el dormitorio, con piezas que dan carácter sin saturar, como un cabecero tapizado sobre un revestimiento de madera. La diseñadora de interiores ha conseguido combinar varias funciones en una sola estancia: zona de descanso, espacio de trabajo y almacenaje en un armario compacto. Es una solución flexible que también aporta calma en el espacio más íntimo de la casa.
En el centro del proyecto de esta casa luminosa aparece el Bauhaus y el lenguaje gráfico de El Lissitzky con estructuras geométricas que quieren crear sensaciones, incluso divertir. La diseñadora de interiores ha demostrado una sensibilidad evidente por la decoración Mid-century y la búsqueda de una fuerte identidad, pero que huye de ser una vivienda demasiado perfecta o aspiracional.
Uno de los aspectos más interesantes de esta casa en estilo Bauhaus es que el arte se funde en cada espacio. Olga Bratova es también artista y ha firmado la serie Wild Geometry con pinceladas potentes y texturas en movimiento.
Colores primarios para dar luz a la casa
En esta vivienda donde la luz es protagonista. Olga Bratova ha sabido jugar con la iluminación en la zona social para transmitir emociones. La selección de cada mueble o material está medida para que nada resulta frío. Aunque las casas prácticas suelen ser cálidas, la audaz mezcla de colores primarios, como pregonan los preceptos Bauhaus, con las texturas y el arte es única.
La paleta cromática se ha pensado para orientar la mirada al antojo de la diseñadora de interiores. Por eso, los tonos se han elegido con acierto para poner el acento en el tapizado rojo de las sillas, el sofá amarillo, la pared del recibidor en tono tierra. Solo para demostrar que los colores bien elegidos pueden cambiar por completo la percepción de un interior sin necesidad de recurrir a grandes artificios.
El tratamiento de la paleta cromática es tan importante que se traslada hasta la zona húmeda. En el baño pequeño, el espacio exigía una distribución particular, así que la interiorista ha optado por crear un mueble de lavabo hecho a medida con un esmaltado azul que parece una pieza escultórica. Para permitirle brillar, se han instalado paneles correderos que mantienen la fluidez visual y evitan levantar muros.
Por su parte, el baño principal tiene una decoración más actual y se ha centrado en el orden con un sistema de almacenaje ligero y la decisión de reducir los elementos para que sea más confortable. Al lado se encuentra la joya de la corona, una pequeña sauna decorada en estilo minimalista.















