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No todos los pisos del Barrio de Salamanca disfrutan de una ubicación como esta. Situada en la intersección de dos calles principales, esta vivienda de 180 metros cuadrados cuenta con algo cada vez más difícil de encontrar en Madrid: una gran profundidad de vistas y una entrada de luz natural que acompaña durante todo el día. Sin embargo, cuando el estudio MAS by Arquesta se hizo cargo del proyecto, el potencial del inmueble apenas se intuía tras una distribución excesivamente compartimentada y unos techos que reducían la sensación de amplitud.
El propietario, un inversor, tenía un objetivo claro: convertir el piso en una vivienda atractiva y funcional, capaz de responder a las exigencias de una casa de estas dimensiones sin desaprovechar ninguno de sus puntos fuertes. La reforma apostó por abrir espacios, mejorar la relación con el exterior y construir una distribución mucho más generosa. El resultado es una vivienda serena y luminosa que comparte algunas claves con los mejores ejemplos de reformas integrales en el Barrio de Salamanca y proyectos de pisos luminosos con cocinas abiertas donde la arquitectura original se convierte en parte del diseño.
Cómo transformar un piso compartimentado en una vivienda abierta y llena de luz
La distribución original era radicalmente diferente. Había demasiados tabiques, estancias pequeñas y una impresión general de falta de conexión entre unas zonas y otras. El piso estaba fragmentado en múltiples habitaciones que reducían la entrada de luz y dificultaban que las vistas, uno de los grandes atractivos de la vivienda, tuvieran presencia en el día a día. Además, los techos bajos acentuaban todavía más esa percepción y hacían que algunos espacios resultaran más oscuros y cerrados de lo que realmente permitían sus dimensiones.
La intervención fue integral. El estudio eliminó barreras visuales, reorganizó completamente la planta y trasladó la cocina hacia la fachada para aprovechar mejor la luz y las vistas. Esta decisión cambió por completo la experiencia de la vivienda. Lo que antes eran habitaciones aisladas pasó a convertirse en una gran zona común donde salón, comedor y cocina conviven de un modo mucho más natural.
La nueva distribución gira alrededor de ese espacio principal abierto, auténtico centro de la casa. A su alrededor se organizan tres dormitorios con baños integrados, un aseo de cortesía y una zona independiente de lavandería. El efecto es completamente distinto al del piso original: ahora la luz atraviesa la vivienda y llega incluso a los dormitorios, mejorando de forma notable la calidad espacial de todos los ambientes.
Tres suites amplias y una zona común que puede cambiar según el momento del día
Uno de los principales retos del proyecto consistía en encontrar el equilibrio entre amplitud y privacidad. El propietario quería que las habitaciones fueran realmente cómodas, pero sin sacrificar metros en las zonas compartidas. La solución fue diseñar tres suites generosas que permiten mantener la independencia de cada dormitorio sin restar protagonismo al resto de la vivienda.
La gran estancia principal funciona de formas diversas según el momento. Durante el día se percibe como un espacio abierto donde cocina, comedor y salón comparten protagonismo. Por la noche, o cuando la ocasión requiere una atmósfera más recogida, cada área encuentra su propia identidad mediante la disposición del mobiliario y una cuidada selección de materiales.
Las vistas juegan un papel fundamental en esta zona. La posición en esquina permite disfrutar de una perspectiva poco habitual en un barrio donde muchos interiores miran directamente a patios o edificios próximos. Aquí, sin embargo, la mirada encuentra profundidad y la luz entra sin obstáculos. La reforma también quiso recuperar parte del carácter constructivo del edificio. En lugar de ocultar completamente la estructura, algunos pilares y vigas de hormigón permanecen a la vista y aportan personalidad a los interiores.
Madera, hormigón visto y diseño nórdico para crear una casa serena y atemporal
La propuesta decorativa desarrollada por MAS by Arquesta parte de una inspiración claramente nórdica, aunque reinterpretada desde una mirada más cálida y urbana. La madera se transforma en el material conductor de todo el proyecto y aparece tanto en revestimientos como en gran parte del mobiliario realizado a medida. Su presencia constante ayuda además a unificar los distintos ambientes y refuerza la sensación de continuidad que recorre toda la vivienda.
La gama cromática se mueve en torno a tonos suaves y equilibrados que ayudan a potenciar la luz natural. Sobre esa base neutra aparecen pequeñas notas de color que introducen profundidad visual sin alterar la calma general de los interiores. Los textiles, las piezas decorativas y algunos detalles de mobiliario añaden matices que enriquecen los ambientes.
En la zona de día destacan piezas de firmas como Ethnicraft, GUBI o Audo Copenhagen, seleccionadas por sus líneas depuradas y por su capacidad para convivir con elementos más arquitectónicos. El gran sofá diseñado por Manama Studio organiza el salón y contribuye a definir las distintas áreas. La presencia de mobiliario a medida resulta igualmente importante.
Más allá de la nueva distribución, uno de los mayores aciertos del proyecto consiste en haber entendido qué hacía especial esta vivienda desde el principio. La ubicación en esquina, la profundidad visual y la entrada constante de luz merecían convertirse en el verdadero punto de partida de la intervención. Por eso la cocina se acercó a la fachada, los espacios se abrieron y las estancias comenzaron a relacionarse entre sí de una forma mucho más fluida. También por ello se decidió mostrar parte de la estructura original, en lugar de esconderla tras nuevos revestimientos.
















