- 50 pisos pequeños y apartamentos de diferentes estilos
- 75 ideas para decorar la terraza de un piso de ciudad
- 65 casas de campo bonitas de todos los estilos: rústicas, estilo farmhouse, modernas o tipo cottage
Vivir frente al mar siempre nos ha parecido un verdadero privilegio, aunque nunca hubiéramos imaginado estas fabulosas vistas desde este piso familiar situado en la planta 29ª de un nuevo rascacielos en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo. Tel Aviv.
El estudio de interiorismo de Bella Simon tenía los mejores mimbres posibles: una vivienda de 446 metros cuadrados con un entorno muy potente. La única premisa era crear dos casas independientes para una joven pareja con niños que necesitaba un hogar cómodo, pero sin perder la sofisticación, y un pequeño estudio para recibir familia y amigos.
Dos casas en una misma vivienda
El proyecto ocupa toda la planta de una torre moderna, junto al histórico barrio de Neve Tzedek. La vivienda principal tiene tres dormitorios y un apartamento totalmente privado para que se pueda convivir en un mismo espacio durante largas temporadas, pero sin sentirse invadido y para fomentar la convivencia entre las dos casas.
La casa familiar tiene una distribución abierta en la zona social para que el salón, el comedor y la cocina compartan un mismo espacio, además de tener acceso a la espectacular terraza de la vivienda. El salón dispone de 60 metros cuadrados y unas vistas que quitan el aliento. El Mediterráneo entra en esta casa a través de los grandes ventanales, mientras se disfruta de un espacio en estilo japandi, pero con un punto de sofisticación con decoración de firmas como Minotti, B&B Italia o Living Divani.
En este piso urbano nada se impone al paisaje marítimo; más bien lo arropa, también en el comedor, que es un espacio de transición entre el salón y la cocina. Una espectacular mesa con pie en cruz se ilumina con una lámpara cónica en tamaño XXL. Las proporciones son sabias y consiguen adaptarse muy bien a este espacio para comer y conversar.
A continuación, la cocina aporta calidez a este ambiente sobrio con panelados en tonos tierra y una isla central en madera. Con más de 15 metros cuadrados, el orden es básico en uno de los lugares más transitados de la casa, que se une a un salón exterior en la terraza. Por fortuna, el clima de la ciudad permite vivir casi todo el año de puertas afuera, así que tener más de cien metros de terrazas añade casi una tercera vivienda a esta casa.
Los tres dormitorios de la casa tienen estilos diferentes, pero siempre orientados al minimalismo del estilo japandi. La filosofía de la interiorista Bella Simón está presente en la zona privada porque ha diseñado cada espacio para que siga funcionando dentro de unos años, aunque cambien las tendencias y la forma de vivir de la familia.
La otra casa dispone de 48 metros cuadrados, así que el apartamento de invitados se convierte en un pequeño pisito privado, muy bien resuelto y equipado con baño, dormitorio, un salón y una cocina con isla desde donde también se disfruta de una fabulosa panorámica de la playa de la ciudad.
La diseñadora de interiores sabe que el lujo envejece bien, pero tiene que alejarse de las tendencias y buscar una proporción perfecta entre la luz y la arquitectura. La suite, de 60 metros cuadrados, busca intimidad en el ambiente, aunque se deja inundar por las deslumbrantes aguas azules del Mediterráneo. En este sentido, estar en la habitación es un placer mayor al conseguir también bienestar y relax desde esta fabulosa atalaya desde el rascacielos urbano.
El mobiliario de alta gama también se prodiga en el dormitorio secundario y en los baños de la vivienda. Sin embargo, en la habitación infantil se ha buscado la intención educativa de Montessori para decorarla con muebles adaptados a las necesidades y la altura de los niños, que añaden al lugar donde duermen un espacio de juegos y también una zona donde reunirse.
Bella Simon ha utilizado en este proyecto, en realidad lo aplica a todos sus trabajos, texturas con formas orgánicas para suavizar la dureza de las líneas arquitectónicas, que respeta sobre todas las cosas. Para que el interiorismo sea más cálido, se incluyen superficies con maderas de veta visible, mármoles claros y muebles con formas orgánicas para que las curvas hagan los salones y las habitaciones más atractivas.
Cuando la vitamina D del sol mediterráneo se cuela dentro de esta casa, de forma natural se activa la producción de serotonina de toda la familia. No es solo un gesto decorativo, aunque la luz del sol siempre es un elemento constructivo, sino que ayuda a fortalecer el sistema inmune desde cualquier lugar de la vivienda. Por eso, la diseñadora de interiores no abusa de los colores vivos ni de mobiliario estridente o invasivo, más bien ha pensado en una vivienda fluida, que invite a compartir. Por eso, Bella Simón ha pintado sobre un lienzo en blanco para realizar microproyectos a medida para que el resultado solo persiga la sensación de estar todo el año de vacaciones.

















