Los proyectos de interiorismo residenciales nacen siempre de una ilusión. Porque los dueños de cualquier espacio buscan siempre emoción a través de una puesta en escena destacada y exclusiva. Y para ello, está claro que se necesita química con la interiorista que contraten. Por eso nos gusta esta casa que ha pasado por una reforma de éxito y donde profesional y dueños conectaron desde el primer momento.

El encargo parecía a simple vista muy sencillo: diseñar un interior con alma, con estilo clásico ecléctico y lleno de expresividad, que contara de alguna forma la vida de quienes en él conviven, que en este caso es una familia formada por una pareja con dos hijos, un niño y una niña. Pero todo requiere de paciencia y de un estudio meticuloso del espacio... Y por supuesto, de la creatividad del profesional.

un piso de pocas dimensiones con una decoracion juvenil y fresca, en madera y colores serenos
Fotos: Natalia Gorbunova. Estilismo: Zhanar Kurmanaliyeva

Un fondo de escenario donde la carpintería es protagonista

La conexión entre los dueños de esta casa localizada en Almaty (Kazakhstan) y la decoradora se produjo mientras trabajaban en otro proyecto. La dueña, vinculada profesionalmente al mundo de la iluminación, buscaba una mirada ajena a su círculo más cercano, que no interfiriese de manera subjetiva y que pudiera interpretar, al mismo tiempo, sus deseos sin ideas preconcebidas: “Creo que la confianza en el diseñador es algo imprescindible en este tipo de trabajos. Así es como nace un interior sólido”, nos explica la autora de este trabajo, Lyubov Malakhova.

La vivienda presentaba algunos inconvenientes estructurales. Tenía muros de carga, instalaciones ya definidas en la zona privada y alturas de paso que condicionaban la distribución: “No fueron realmente un obstáculo, pero estos factores o elementos marcaron el camino de la intervención”. La zona de día, compuesta por una cocina abierta, un comedor y un salón, se concibió como una secuencia natural de ambientes que buscan la cohesión en los colores y materiales. Acabados que se vuelven más profundos e íntimos en la zona de los dormitorios.

Uno de los aspectos más interesantes de la casa y que llama la atención es la carpintería, que subraya estancias, las envuelve y las decora. La madera color miel de las puertas de paso revalorizan la altura del piso y además buscan la fluidez de la luz natural con cristales en la parte superior. En el salón, esta madera enmarca también el amplio vano abierto en el muro de carga entre la cocina y el salón. Una pieza estructural llena de sentido y con un valor estético que nos convence.

un piso de pocas dimensiones con una decoracion juvenil y fresca, en madera y colores serenos
Fotos: Natalia Gorbunova. Estilismo: Zhanar Kurmanaliyeva

Los acertados colores que bañan el piso

La búsqueda de la paleta cromática también exigió mucha paciencia, reconocen tanto la interiorista como la dueña: "Llegamos a hacer doce muestras de pintura hasta encontrar exactamente ese tono similar a un helado de vainilla”, recuerda la diseñadora. Y es que encontrar el tono crema ideal para una casa no suele ser una tarea fácil. Un color que ha congeniado a las mil maravillas con el resto de materiales del piso.

Este tono vainilla o manteca se lleva genial con la madera color caramelo de la carpintería y de muchos de los muebles; con las lanas naturales de las cortinas; con esos pequeños detalles en bronce, como la campana extractora de la cocina; y con los divertidos y alegres golpes de mostaza. En realidad parecen todos ellos de una misma gama cromática que da sensación de unidad a toda la casa.

La luz como herramienta de bienestar

Como era de esperar, la iluminación recibió una atención especial, ya que la propietaria y su equipo desarrollaron un trabajo meticuloso, definiendo bien cada escenario y adaptándolo a los usos de la casa. Incluyeron sistemas de regulación de intensidad, puntos de luz indirecta, apliques decorativos... Y esto hizo que la casa se sintiera más vivida.

Se trata de un juego de luces que busca revalorizar también la arquitectura, pero sin imponerse sobre ella. Porque cada punto fue estudiado para evitar reflejos y garantizar el máximo confort visual. Además, todas las lámparas que vemos, en dormitorios y la zona de día, presentan un diseño contemporáneo que da frescura a la vivienda y contrasta con las molduras y la carpintería clásica.

Una decoración clásica atemporal

El proyecto se apoya en una base de clasicismo contemporáneo que mezcla con sutileza. Frente a diseños modernos, con un punto nórdico, encontramos piezas antiguas y hasta guiños orientales como el gran espejo asiático: "Cuando lo vi me enamoré inmediatamente. Lo llevé a la obra cuando todavía solo había hormigón y perfiles. A veces, una pieza tiene la capacidad de anticipar el carácter que terminará definiendo todo un interior", explica la autora.

un espejo oriental y una consola de lineas depuradas
Natalia Gorbunova / Estilismo: Zhanar Kurmanalieva

Y es que la selección de mobiliario responde a la misma lógica que la construcción: "El carácter de un apartamento es comparable al carácter de una persona y a su forma de vestir. A algunos les favorece un estilo más business casual y otros prefieren un outfit chic relajado. No existe ningún secreto especial, simplemente funciona o no funciona", explica la diseñadora.

En la zona privada, una siente debilidad por el dormitorio principal, donde se ha creado una atmósfera serena con ecos franceses que nos recuerdan discretamente a la Provenza. Mientras, en los dormitorios infantiles, los colores se vuelven más cálidos y los sistemas de almacenamiento se cuidan al máximo para mantener el orden. Y es que estética y funcionalidad buscan equilibrio.

El arte: una cuestión muy personal

Una de las piezas más relevantes del proyecto es una obra de la reconocida artista Manizha Abdullayeva, que trajeron los propietarios desde su país de origen y se situó en la entrada. La pintura representa a músicos vestidos con indumentarias de vivos colores interpretando una melodía con instrumentos de viento tradicionales llamados karnai. La obra introduce en el interior una lectura directa del contexto cultural de la familia y refleja sus tradiciones materiales y artísticas.

Recorre las estancias de este piso donde la madera cuenta
un piso de pocas dimensiones con una decoracion juvenil y fresca, en madera y colores serenos

La colección artística se completa con una serie de acuarelas en formato postal realizadas por la artista Eva Burichenko. Los motivos elegidos poseen una carga simbólica específica: la granada como representación de fertilidad y prosperidad, o el caqui, apreciado tanto por su color como por su sabor. Sobre el aparador del salón podemos ver también una pared decorada con cuadros enmarcados en diferentes colores que llenan de vitalidad la escena. Y es que el color ha sido introducido por la interiorista en toda la casa con una enorme delicadeza pero con mucha expresividad.