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Hay una escena que se repite con frecuencia en las promociones de obra nueva. Los propietarios eligen acabados meses antes de recibir las llaves, revisan planos, imaginan cómo será su vida en la futura vivienda y esperan con ilusión el día de la entrega. Cuando ese momento llega, todo está impecable: los suelos relucen, la cocina está instalada y cada estancia ocupa exactamente el lugar previsto. Sin embargo, no siempre aparece la emoción esperada. Eso fue precisamente lo que ocurrió en este piso de 110 metros cuadrados, situado en una zona residencial de nueva construcción de Zaragoza.
La pareja propietaria había participado activamente en la elección de materiales durante el proceso de compra. Suelos, puertas, baños y cocina respondían a sus gustos y la distribución cubría perfectamente sus necesidades. Aun así, al entrar por primera vez en la vivienda terminada tuvieron la sensación de que faltaba algo. Los espacios eran luminosos y funcionales, pero todavía no transmitían la calidez que asociaban a un hogar. Fue entonces cuando recurrieron a Pilar Cinca, al frente de Punto y Seguido Estudio, para dar forma a una intervención centrada en aportar carácter, estilo y confort a cada rincón.
Cómo darle calidez y personalidad a una vivienda de obra nueva sin modificar la distribución
En muchos proyectos, el punto de partida es una redistribución completa. Aquí ocurrió justo lo contrario. La planta funcionaba desde el primer momento y no existía ninguna necesidad de derribar tabiques o reorganizar las estancias. Con recibidor, salón-comedor, cocina con office, tres dormitorios y dos baños, la vivienda ofrecía una distribución cómoda y equilibrada. El trabajo consistía en transformar la percepción de los espacios y conseguir que la casa reflejara mejor la personalidad de quienes iban a vivir en ella.
Los clientes habían imaginado una vivienda acogedora y con carácter, pero la neutralidad habitual de algunas promociones de obra nueva les resultaba demasiado impersonal. No buscaban una decoración llamativa ni una sucesión de tendencias pasajeras. Querían interiores serenos, prácticos y agradables de habitar, donde cada elemento tuviera sentido y donde la estética conviviera con sus necesidades del día a día.
Para lograrlo, el estudio trabajó con una combinación de molduras, papeles pintados, mobiliario diseñado a medida, iluminación decorativa, arte y textiles cuidadosamente seleccionados. "El estilo decorativo de esta vivienda refleja muy bien la esencia de nuestro estudio: un clásico renovado, cálido y atemporal. Partimos de una base elegante y serena, con tonos neutros y materiales acogedores, e incorporamos detalles actuales, piezas artesanales, mobiliario a medida y pequeños toques de color que hacen que la vivienda resulte personal y vivida", explica Pilar Cinca.
Molduras, arte y muebles a medida para transformar la zona de día
En el recibidor, las paredes se enriquecieron con molduras que añaden relieve y profundidad visual, alejándose de la imagen plana que suele caracterizar a muchos espacios de entrada en viviendas de nueva construcción. Sobre ellas destaca una lámina en tonalidades ocres, propiedad de los clientes, que fue reenmarcada para integrarse mejor en el conjunto.
Esa búsqueda de continuidad aparece también en el salón-comedor, donde la prioridad era combinar almacenaje, comodidad y ligereza visual. Los propietarios necesitaban espacio para guardar objetos sin llenar la estancia de muebles voluminosos. La respuesta llegó a través de dos diseños realizados específicamente para el proyecto. En la zona de estar se creó un mueble con puertas molduradas y apertura push. En el comedor, en cambio, se optó por un diseño diferente, con cajones y puertas lisas, capaz de convivir con la pared principal decorada con molduras.
La mesa de centro es otra de las piezas desarrolladas por el estudio. Combina madera y porcelánico en una composición sobria que dialoga con el resto de materiales presentes en la vivienda. A su alrededor aparecen una alfombra de KP, textiles suaves y una cuidada selección de mobiliario que agrega textura y confort. Sobre el conjunto destaca una lámpara colgante realizada a medida por Marocha, mientras que el espejo diseñado por Marisa Llera establece una relación visual con la mesa de comedor que los clientes ya tenían y querían conservar. La zona de comedor incorpora además una obra de ETC Arte en tonos rosados que introduce un contrapunto cromático muy sutil.
El office que cambió por completo la percepción de la cocina
Aunque la cocina era prácticamente nueva, los propietarios sentían que le faltaba calidez. La zona de office fue el lugar elegido para introducir un cambio capaz de alterar por completo la percepción del espacio. El elemento decisivo fue un papel pintado de Pipapel, con motivos florales en tonos verdes y amarillos sobre un fondo blanco, que reviste las paredes a la vez que aporta textura, profundidad y un estilo campestre.
La elección del papel no responde únicamente a una cuestión estética. Sus tonalidades conectan visualmente con la lámina situada en el recibidor y ayudan a generar continuidad entre distintas zonas de la vivienda. Esta relación entre colores y materiales aparece repetidamente en todo el proyecto, creando una sensación de cohesión que hace que cada estancia forme parte de un relato común.
Las lámparas colgantes de Liderlamp refuerzan esa atmósfera acogedora mediante una iluminación cálida y próxima. Bajo ellas se dispuso una mesa acompañada por sillas de ratán de Mister Wills con cojines de cuadros vichy que brindan un aire desenfadado y familiar. La presencia de fibras naturales suaviza visualmente las superficies más técnicas propias de una cocina y aporta un punto de confort adicional.
Dormitorio principal y baño en suite con tonalidades azules
El dormitorio principal se planteó como un espacio tranquilo, cómodo y muy vinculado a los gustos de sus propietarios. El azul, uno de los colores favoritos de él, aparece en diferentes detalles repartidos por toda la estancia. El elemento más destacado es el cabecero diseñado a medida por Punto y Seguido Estudio, utilizando una tela de cuadros de KA Internacional, rematada con un vivo azul. A ambos lados se sitúan mesillas con cajones. Las lámparas de sobremesa y el plafón de techo realizados por Marocha completan la composición.
El baño en suite también experimentó una transformación significativa. Cuando los propietarios recibieron la vivienda comprendieron que era uno de los espacios que menos encajaba con sus gustos. Ella quería incorporar molduras y papel pintado; él deseaba introducir el azul en la decoración. El estudio consiguió reunir ambas preferencias mediante un arrimadero moldurado, un papel pintado de Kemenwall y un mueble diseñado específicamente para el proyecto y lacado en un tono topo claro.
A pesar de que la distribución sigue siendo exactamente la misma que entregó la promotora, la percepción de los espacios ha cambiado por completo. Molduras, arte, iluminación, papeles pintados y mobiliario a medida han sido los artífices del nuevo interiorismo. Y lo más importante de todo: los propietarios sienten, al fin, que este es su verdadero hogar, ese espacio que habla de ellos y les ofrece el confort que precisan en cada momento de su vida.

















