Mudarse de país con tres niños pequeños obliga a tomar decisiones rápidas. También a encontrar una casa capaz de adaptarse enseguida a una rutina nueva. Eso era exactamente lo que buscaban los propietarios de esta vivienda cuando llegaron a Madrid por motivos de trabajo: un piso cómodo, lleno de luz y fácil de vivir, donde todo resultara sencillo desde el principio. La arquitecta e interiorista Leticia Yagüez fue la encargada de transformar los 180 metros cuadrados de esta casa en el distrito de Chamartín en un hogar acogedor y flexible, muy alejado de la sensación impersonal que suelen transmitir muchos alquileres.

La intervención se centró sobre todo en la decoración y en cómo adaptar cada ambiente al ritmo diario de una pareja con tres hijos pequeños. El piso ya tenía una buena base: casi todas las habitaciones miraban al exterior, el salón recibía luz natural durante gran parte del día y la distribución separaba claramente las zonas comunes del área más privada. A partir de ahí, el trabajo consistió en incorporar materiales resistentes, tejidos fáciles de mantener y piezas capaces de soportar el uso cotidiano manteniendo cierta sensación de calma.

salón comedor con revestimiento de palillería
CARLA CAPDEVILA

Cómo decorar un piso de alquiler familiar para que resulte práctico y acogedor

Desde el principio, estaba claro que no tenía sentido hacer grandes inversiones estructurales en una casa de alquiler. La clave consistía en elegir bien determinadas piezas, capaces de cambiar la atmósfera de la vivienda sin necesidad de intervenir en la arquitectura original. Por eso mismo, el proyecto combina muebles accesibles con otras elecciones más especiales que introducen personalidad sin sobrecargar los interiores.

La paleta reúne azules, verde menta y tonos terracota junto a madera, cuero, piedra y fibras naturales. La mezcla mantiene la vivienda luminosa y agradable incluso en las zonas de paso. También influye mucho la presencia constante de alfombras amplias, textiles suaves y muebles de formas redondeadas que suavizan el conjunto y hacen que cada rincón se perciba más cómodo y relajado.

En lugar de seguir una línea decorativa demasiado uniforme, Leticia Yagüez prefirió combinar piezas contemporáneas con otras de aire más clásico y varios objetos que los propietarios trajeron consigo desde Estados Unidos. Entre ellos aparecen libros, pequeñas piezas de arte y recuerdos personales que ayudan a dar identidad a cada ambiente y consiguen que la casa se sienta mucho más vivida y personal desde el primer momento.

Un salón luminoso con muebles curvos y soluciones que hacen más fácil el día a día

El recibidor ilustra la manera en que se planteó toda la vivienda. Más que una entrada puramente decorativa, se organizó como un espacio útil para el día a día. Aunque ya existía un armario empotrado, se añadió un banco con almacenaje inferior para zapatos, una colchoneta confeccionada con tejido resistente y una zona de perchas donde dejar mochilas y abrigos al llegar a casa. Además, el cuadro de luces quedó oculto mediante un tapiz y se incorporó una pequeña consola con espejo para dejar llaves o echar un último vistazo antes de salir.

El salón-comedor es la zona donde más tiempo pasan los cinco. Un ambiente amplio y lleno de luz que además contaba con una particularidad arquitectónica: un volumen central que ocultaba pilares y mochetas y que terminó convirtiéndose en una de las piezas más útiles de toda la vivienda. Por un lado, este módulo funciona como mueble para la televisión y permite ocultarla cuando no se utiliza. Por el otro, incorpora almacenaje para el comedor y organiza el salón sin recargarlo visualmente.

La mesa de comedor extensible de Westwing se eligió pensando en las comidas familiares y en la cantidad de amigos que suelen recibir en casa. También aquí aparecen bordes redondeados para evitar golpes y facilitar el movimiento alrededor de la mesa. Las sillas de Maisons du Monde aportan un aire más desenfadado, y el collage de Pils Ferrer colocado sobre el armario añade color y evita que la pared quede demasiado neutra.

mesa de comedor de madera ovalada y sillas tapizadas en color terracota
CARLA CAPDEVILA

En el área de estar, dos sofás en L de Kave Home organizan la distribución, junto a unas butacas de El Corte Inglés y varias mesas de centro de madera. La alfombra de Benuta introduce textura y hace que el ambiente resulte mucho más confortable. Detrás del salón, en una zona de paso, aparecen varias estanterías abiertas destinadas a libros. La pareja lee muchísimo y necesitaba integrar todos esos volúmenes dentro de la decoración sin esconderlos.

Cocina y sala de juegos: dos ambientes preparados para convivir, jugar y recibir invitados

La cocina ya estaba bastante bien resuelta antes de empezar el proyecto, así que se decidió conservar tanto el papel pintado como la iluminación original. El trabajo se centró principalmente en introducir nuevas piezas capaces de conectar este ambiente con el resto de la vivienda. La mesa redonda tipo Tulip de Kenay Home ayudó además a resolver la distribución. El espacio tenía varios ángulos complicados y esta geometría hacía mucho más cómodo moverse alrededor. Los taburetes y las sillas incorporan pequeñas notas de color que enlazan con la gama cromática del resto de la casa.

Un recorrido por este piso luminoso diseñado con una mezcla de estilos
salón con sofá blanco y mesas de centro de madera

Muy cerca del salón se dispone una de las habitaciones más utilizadas de toda la vivienda: la sala de juegos. Por la mañana funciona como sala de juegos y zona de música, y por la noche puede convertirse en cuarto de invitados o sala de cine gracias al sofá-cama de Famaliving y al proyector. Todo dentro de un interior estrecho donde el estudio prefirió dejar la mayor superficie libre posible para facilitar el juego de los niños.

Por ese mismo motivo se evitó colocar mesas de centro y se recurrió a piezas fáciles de mover o adaptar según el momento del día. La alfombra lavable de Lorena Canals resulta especialmente práctica aquí porque permite usar la habitación con tranquilidad incluso cuando hay pinturas, juguetes o meriendas de por medio. La cocinita infantil de Vertbaudet y las sillas regulables acompañan además el crecimiento de los niños sin necesidad de renovar continuamente el mobiliario.

Un dormitorio sereno y una entrada donde guardar mochilas, zapatos y abrigos sin sensación de desorden

La zona privada queda separada mediante una puerta corredera y reúne los dormitorios infantiles, el despacho, los baños y la habitación principal. Todo está organizado de forma bastante intuitiva y permite mantener cierta independencia respecto a las áreas comunes. En el dormitorio principal, los ángulos a 45 grados condicionaban bastante la distribución, aunque terminaron aprovechándose a la perfección. Se incorporó una cama de gran formato con un cabecero acolchado de Kenay Home pensado para leer cómodamente y también un pequeño tocador, algo importante para la propietaria.

Uno de los rincones más agradables aparece precisamente en una de esas esquinas diagonales, donde se colocaron un espejo y una butaca descalzadora, creando una pequeña zona más íntima dentro del dormitorio. Las piezas de Zara Home, Tikamoon o NV Gallery mantienen la sensación de calma, acompañada además por materiales naturales y colores suaves que trabajan en sintonía con la luz de la habitación.

Lejos de construir una vivienda excesivamente decorada o llena de piezas llamativas, Leticia Yagüez consiguió aquí una casa fácil de usar, luminosa y preparada para acompañar la rutina real de una familia que acababa de empezar una nueva etapa en Madrid. Un piso donde la comodidad convive con el color, los materiales naturales y esa sensación de tranquilidad que se percibe desde que se cruza la puerta.