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Da gloria ver esta casa fresca y natural, un proyecto del estudio de interiores de Alberto Torres que ha conseguido hacer una reforma brillante de un antiguo piso de los años 80 situado frente al Pantano de San Juan, en la madrileña localidad de San Martín de Valdeiglesias.
Precisamente, este paisaje natural tan especial ha sido la inspiración para darle una vuelta a esta vivienda de 58 metros cuadrados con un original diseño biofílico integrado en los tres dormitorios, el salón, el comedor, la cocina y el cuarto de baño.
Una casa con paredes pintadas de verde
La reforma integral de esta casa ha sido una intervención completa del interiorista Alberto Torres. El paisaje que rodea al Pantano de San Juan se cuela en este piso familiar para crear un pequeño vergel muy conectado con el entorno.
La armonía se consigue con la selección de una paleta monocromática en toda vivienda, un espacio que invita al bienestar con el uso de materiales naturales, patrones botánicos en los papeles pintados, plantas y todas las paredes pintadas en un agradable tono verde.
Esta interacción sensorial permite que la distribución diseñada por Alberto Torres no se centra en ganar metros en esta casa pequeña, sino en crear un hogar con una conexión directa con el exterior. En este sentido, se eliminó el cerramiento de la terraza que lucía la vivienda para disfrutar más de un paisaje idílico situado a tan solo 20 minutos de Madrid.
Salvada la antigua división del salón y la terraza, donde se han retirado las carpinterías internas, se disfruta de la zona social alrededor de una chimenea eléctrica, de Kamin Klouse, que da también calor visual a un salón presidido por un sofá con un tapizado engamado con las paredes verdes. El brillo del latón envejecido de las dos mesas auxiliares pone el acento a este ambiente.
Un jardín vertical en el salón
Si esta casa fuera una estación del año, tendría el nombre de primavera, porque la frescura de los papeles pintados en las paredes invita a ser vivida y disfrutar de cada rincón, pero también tiene un punto focal en el salón al que Alberto Torres ha sabido sacar mucho partido: un rincón vegetal al más puro estilo chill out.
Un par de pufs de la firma Fatboy, en cuero blanco, son la excusa perfecta para acomodarse junto a un apetecible jardín artificial con plantas de hoja verde y naranja. Las letras de neón animan este espacio, que también cuenta con uan pequeña mesa auxiliar, de PortobelloStreet.
El comedor se une a este salón y se proyecta hacia las bonitas vistas de la casa del lago. Es el área más luminosa de la vivienda y gana metros visuales gracias al sobre de vidrio de la mesa, que aligera el espacio y facilita la circulación. La lámpara vintage suspendida del techo, de Marinisa, ofrece un aspecto teatral a una atmósfera muy funcional.
La cocina verde es pequeña, pero muy funcional. Se encuentra abierta hacial el salón-comedor y tiene una distribución lineal para mejorar la integración de todos los electrodomésticos, excepto la lavadora instalada en el baño, entre los muebles panelados. El almacenaje de la cocina está muy bien resuelto, pero la joya es el pavimento hidráulico, de Peronda, con motivos geométricos en verde y beige, aporta la nota vintage en este espacio tan cotidiano.
Una casa decorada con papeles pintados y moldura
Los motivos florales recuerdan al campo y a la casa de la abuela, pero tienen la gran virtud de conseguir ambientes sofisticados y aportar detalles a la decoración de las paredes. Por eso, los interioristas saben que una buena selección de papeles pintados botánicos cambia por completo el diseño de una vivienda.
Alberto Torres ha conseguido hacernos viajar con la decoración que ha elegido en los tres dormitorios de esta casa pequeña junto al Pantano de San Juan. Las paredes con estampados vegetales son muy inspiradoras y crean un hilo conductor en la zona de descanso.
Los papeles pintados conectan el pasado con el presente, porque los colores de toda la casa se conectan con lo que se puede ver desde las ventanas de esta casa. Los diseños vegetales tienen tanta personalidad que permiten unas camas vestidas con sutileza, con colores más orgánicos y textiles en fibras naturales. Toda la ropa de ca ma es de la firma Loany Home.
Aunque se recrean atmósferas ligadas con la naturaleza, cada habitación tiene una narrativa diferente para conseguir una personalidad propia y las molduras en techos y paredes tienen mucho que decir. El dormitorio principal es una estancia con efecto envolvente. El cabecero tapizado en verde oscuro da paso a un fabuloso paisaje floral iluminado por dos lámparas de techo, de Marinisa.
Los otros dos dormitorios también tienen molduras en las paredes verdes y Alberto Torres ha elegido para dar protagonismo al cabecero un papel con hojas en gran formato, en la habitación para invitados, acompañado por la pantalla floral de la lámpara de techo, de Ixia, y con unas frescas enredaderas, en el caso del cuarto secundario, que se ilumina con una luminaria de fibras naturales, de Marinisa.
El baño se siente con intensidad y gana espacio con la puerta corredera. Las texturas intervienen en el revestimiento, de Cevica, instalado en la zona de la ducha, el suelo hidráulico aporta dinamismo y el tono verde de las paredes concentra la mirada en conseguir la paz visual. Solo los detalles cromados de la grifería, de Roca, y de los apliques de luz, de Novaluce, junto al espejo circular aportan destellos y luz.















