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La diseñadora de interiores Natalia Zubizarreta responde a la pregunda del millón: ¿Es más económico hacer una reforma integral en una casa vieja o empezar desde cero para construir una nueva en el terreno del pueblo.
Aunque abordar una transformación completa de una vivienda y ver tu hogar invadido por cuadrillas de pintores, carpinteros, electricistas y fonteros puede ser una de las situaciones más estresantes en la vida, hay que reconocer que la construcción y diseño de un proyecto nuevo también puede acarrear muchas tensiones en el día a día. La interiorista Anabel Soria compartió los trucos para reformar una casa de 20 metros cuadrados, pero Natalia Zubizarreta va más allá: "Existen situaciones en las que una reforma puede terminar siendo más cara que construir de cero y hay que vigilar si la vivienda tiene problemas estructurales importantes o muy mala base constructiva".
Hacer reformas en casa o vivienda de obra nueva
Para empezar, conviene saber en qué casos una obra desde cero sale más cara que reformar la vivienda y, sobre todo, descubrir la línea roja que jamás debemos cruzar: " Si la casa necesita reforzar muros de carga, sustituir vigas, rehacer la cubierta completa o corregir humedades estructurales, la obra se vuelve mucho más compleja y costosa", añade la interiorista vasca.
Natalia Zubizarreta indica que "la señal de alerta suele aparecer bastante pronto, incluso en la primera visita. Cuando entras en una casa y ves grietas diagonales en muros portantes, deformaciones en forjados, techos que han cedido o cubiertas muy deterioradas, sabes que, probablemente, la intervención va a ir mucho más allá de una reforma convencional. También es un indicio cuando la distribución es muy difícil de adaptar o cuando prácticamente ninguna instalación es recuperable. En esos casos, conviene hacer números con calma, porque a veces mantener la estructura existente puede acabar siendo más costoso que plantear una obra nueva bien planificada".
Hay muchos puntos a tener en cuenta cuando pensamos en un presupuesto para dar un buen lavado de cara a nuestra casa, porque si se tienen los mismos metros en plano que si se realiza un proyecto de obra nueva, la diseñadora de interiores tiene claro que "lo que encarece una reforma suele ser la incertidumbre. En el otro caso, todo se construye de forma ordenada desde un inicio: cimentación, estructura, instalaciones… mientras que en una reforma hay que desmontar, adaptar y corregir lo que ya existe".
Qué es lo más caro en una reforma
Natalia Zubizarreta sabe que lo más costoso en las reformas casi nunca es lo que está la vista: "Muchas veces el presupuesto se va en poner la casa al día, es decir, en todas esas partidas que no aparecen en las fotos finales pero que son fundamentales para que la vivienda funcione bien". La interiorista insiste la importancia de actualizar todas las instalaciones eléctricas y de fontanería, además de mejorar el aislamiento o adaptar la climatización. Es básico saber corregir problemas constructivos, porque "son intervenciones que pueden representar una parte importante del presupuesto. Son trabajos que no tienen un impacto estético inmediato, pero que determinan el confort de la vivienda durante años", afirma la interiorista.
Los presupuestos van a ir variando cuando se acomete una reforma en casa, sobre todo cuando se cambia por completo el aspecto de la cocina o el baño, porque hay que abordar muchos elementos, desde revestimientos a mobiliario, instalaciones o la elección de electrodomésticos o sanitarios.
Cuándo hacer una demolición en una reforma
Al acometer un proyecto de una obra nueva, todo es previsible, como Natalia Zubizarreta asegura que cuando "se ejecuta desde cero y eso permite optimizar costes y tiempos mucho mejor. Por eso, en igualdad de superficie, una construcción nueva suele ser más eficiente económicamente, aunque la reforma tenga el atractivo de aprovechar lo existente".
Sin embargo, cuando hablamos con la diseñadora de interiores sobre las demoliciones en una vivienda, nos descubre que hay que tener en cuenta diversos factores para este tipo de partidas, que siempre pueden parecer que abordan menos presupuesto. Para Natalia Zubizarreta: "muchas veces implican retirar materiales antiguos, gestionar residuos o trabajar con elementos que no sabemos exactamente cómo están construidos. Después vienen los refuerzos o adaptaciones que aparecen durante la obra: muros que necesitan consolidarse, vigas que hay que sustituir o forjados que no cumplen con las cargas actuales".
Si tienes un terreno en el pueblo con buenas vistas, es posible que aparezca la tentación de edificar un hogar a la medida de tus necesidades, aunque hay que saber ver las ventajas y los hándicaps para no arrepentirse: "Siempre digo que esta decisión no debería tomarse únicamente desde lo económico, sino también desde el valor arquitectónico y emocional que tiene la vivienda. Hay casas que, incluso antes de empezar a proyectar, ya transmiten algo especial: por su ubicación, por los materiales con los que están construidas o por la historia que arrastran. En esos casos, merece la pena analizar con calma si se deben de rehabilitar para darles una nueva vida", confirma Natalia Zubizarreta.
El profundo conocimiento de la diseñadora de interiores sobre las obras en casa son claves para orientarnos si estamos pensando comprar un terreno, aprovechar una casa en herencia o hacer una reforma en nuestra vivienda habitual. La experta en interiorismo indica que "si hay que simplificar mucho la decisión, suelo fijarme en tres cuestiones bastante claras. La primera, es el estado de la estructura. Si la base de la casa es sólida, con muros bien conservados, forjados estables y una cubierta que puede recuperarse, suele merecer la pena apostar por una reforma. Cuando la estructura está en buen estado, la intervención suele centrarse más en actualizar la vivienda y adaptarla a las necesidades actuales".
Natalia Zubizarreta señala que la "segunda es la capacidad de adaptar la distribución a la forma de vivir hoy. Hay viviendas antiguas que, con pequeños ajustes, funcionan perfectamente: abrir una conexión entre estancias, mejorar el almacenaje o reorganizar circulaciones puede transformar por completo el espacio. En cambio, hay otras casas cuya distribución es tan rígida que cambiarla implicaría intervenir demasiado en la estructura, y ahí es donde a veces empieza a tener más sentido plantear una obra nueva".
Además, hay un factor más que debe encajar para concluir con ua decisión acertada que mantenga la esencia de la casa: "El tercer criterio es el valor propio de la casa: su ubicación, su carácter, sus materiales originales. Muchas viviendas de pueblo o edificios antiguos tienen elementos que hoy serían muy difíciles de reproducir —vigas antiguas, muros de piedra, suelos hidráulicos, proporciones muy especiales— y conservarlos aporta una personalidad única al proyecto", confirma la diseñadora de interiores.














