Esta casa pequeña vale su peso en oro porque se encuentra en un enclave pintoresco, rodeado de montañas y con unas vistas espectaculares que condicionan por completo la propuesta interior. La interiorista Elena Drobotova ha sacado el máximo partido a los escasos 5o metros cuadrados de este piso remodelado para aumentar su valor en el mercado.

La fabulosa terraza de este apartamento abre el interior hacia un paisaje único y, sobre todo, genera una cantidad de luz natural tan importante que todas las estancias disfrutan de esta calidez y también del aire del sur cuando se abren las puertas y ventanas.

una casa pequena luminosa de 50 metros cuadrados con muebles vintage y vistas a la montanapinterest
Foto: Natalie Gertz. Estilismo: Elena Drobotova

Una cocina en línea integrada en el salón

El proyecto de Elena Drobotova es un buen ejemplo para diseñar viviendas pequeñas, porque ha conseguido crear un espacio social generoso, con salón, cocina y comedor, un dormitorio principal, una habitación con sofá-cama y escritorio para trabajar y un baño. La idea no ha sido añadir más elementos, sino hacer que cada centímetro tenga un uso práctico, por eso se ha eliminado una ventana que carecía de utilidad y se ha realizado una reforma para reubicar el acceso al baño y mejorar la circulación en el piso.

Una sola pared alberga esta cocina diseñada a la medida por Elena Drobotova para conseguir un espacio de almacenaje muy amplio y un bloque compacto que invite a mantener el orden. La cocina blanca potencia la luz y elimina el peso visual de todo el conjunto para que el salón disfrute de una zona más amplia.

La interiorista ha buscado que los espacios sean flexibles y polivalentes. su gran logro ha sido crear un piso compacto, muy bien distribuido y con un gran acierto: aprovechar el suelo de terrazo que tenía la vivienda antigua. Elena Drobotova ha entendido la fuerza que tiene el tono terracota y ese aire mediterráneo inconfundible e inherente a este revestimiento en gres porcelánico Chiostri, de Sant Agostino.

En esta casa pequeña, el pavimento tiene ventajas muy valiosas: introduce textura visual y personalidad sin fragmentar el espacio y se limpia de forma muy sencilla, porque apenas necesita mantenimiento. Puede parecer inusual que los muebles en estilo nórdico que tiene este salón pequeño encajen con las baldosas de terrazo, pero es justo el detalle emocional que da sentido a este ambiente decorado con un antiguo sofá restaurado y tapizado en blanco, que acompaña a la mesa de centro Thierry, de Kartell, colocada sobre la alfombra Nisha, de La Redoute.

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Foto: Natalie Gertz. Estilismo: Elena Drobotova

Una casa pequeña con dos dormitorios

La diseñadora de interiores ha encontrado un recurso muy sugerente para ampliar la zona de almacenaje: armarios abiertos con cortinas corridas en las dos habitaciones. Elena Drobotova lo considera uno de sus sistemas preferidos porque transforma un elemento puramente funcional en una solución atmosférica. En lugar de puertas correderas o plegables, ha decidido también desterrar los armarios panelados para introducir los textiles como separadores.

En este sentido, las cortinas consiguen aligerar el espacio y ocultar la ropa, facilitan el acceso a las prendas y evitan la rigidez de los muebles cerrados. Por eso, el dormitorio principal gana fluidez y parece más amplio y acogedor. Además, como las ventanas hacia la terraza también se cubren con este textil, la atmósfera es más envolvente para acoger una interesante butaca vintage y la mesa auxiliar Pilastro, de Kartell, que da una nota de color.

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Foto: Natalie Gertz. Estilismo: Elena Drobotova

En la otra habitación, también hay un armario de obra abierto hacia la estancia, pero con cortinas, y un sofá-cama de IKEA para dar cobijo a los invitados y que consigue liberar espacio en esta casa pequeña para destinar una zona al trabajar con un pequeño escritorio: el diseño Earl of Wood, de Kartell, y la silla de los años 50 Dining Chair, de Louis Van Teeffelen forpara Wébé.

Un baño pequeño oculto

Otra de las ideas más interesantes del proyecto de Elena Drobotova es la decisión de cerrar el baño como una especie de caja central. En casas pequeñas, es una excelente opción para que la distribución abierta de la vivienda sea más eficiente y permita delimitar los usos de cada espacio.

La decisión de ocultar el baño en el centro de la casa ofrece un look más limpio al apartamento y, desde el punto de vista estético, no resta protagonismo a la pieza principal de la vivienda: el salón-comedor. Sin embargo, el interior es deslumbrante, porque techo y paredes se han pintado en verde para dar cierto dramatismo a este pequeño refugio, con pavimento de gres porcelánico Argile, de Equipe, y apliques Omer, de La Redoute, aunque todo el escenario trata de dar el protagonismo que merece al mueble del lavabo traido desde la localidad rusa de Ulán-Udé, en Siberia.

Un piso luminoso de 50 m² con mobiliario vintage y vistas a las montañas
una casa pequena luminosa de 50 metros cuadrados con muebles vintage y vistas a la montana

Piezas de arte y muebles vintage para decorar una casa pequeña

La decoración de este piso se mueve por el gusto por las piezas de arte de diferentes artistas rusos, con fabulosas muestras de pintura y obra gráfica firmadas por artistas rusos de todo calado; pero también cuenta con esculturas notorias, textiles indios hechos a mano o artesanía sudafricana.

Las piezas vintage aportan carácter y una dimensión más humana este piso pequeño. Porque una silla de comedor llegada desde la República Checa, la inconfundible lámpara de techo Sommerlig, de IKEA, o los recuerdos de viajes conforman las condiciones perfectas de las casas vividas. A la vez, la casa mantiene una estructura muy limpia, con puertas altas de marcos ocultos, ventanas repintadas en blanco y un almacenaje diseñado para pasar desapercibido.