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Con 151 metros cuadrados y una terraza de 130 metros cuadrados, Casa Laurel es una vivienda de nueva construcción donde la cocina, el comedor y el despacho se conciben como el corazón de la distribución. El proyecto de interiorismo y estilismo integral, firmado por Wood Estudio, se construye sobre una premisa: que cada estancia tenga carácter propio sin perder unidad visual. La madera de roble natural –presente en suelos, consolas, marcos y carpintería a medida– es el elemento que da coherencia al conjunto y nombre al proyecto.
La paleta cromática se mueve entre el blanco roto, los tonos arena, los verdes suaves y los azules profundos, con detalles en mostaza y dorado envejecido que aportan temperatura. La iluminación –tanto natural como artificial– fue uno de los ejes del trabajo: foseados, apliques artesanales en lino y terciopelo, lámparas cerámicas y puntos de luz indirecta bajo los muebles de televisión construyen atmósferas distintas según la hora del día. Todo el mobiliario de diseño propio fue fabricado a medida, desde el escritorio orientado a los ventanales del salón hasta el desayunador de cocina.
Recibidor con panelado blanco y consola de roble: cómo dar carácter a la entrada de una vivienda
El recibidor está revestido con un panelado blanco que recorre toda la pared y mezcla referencias clásicas con líneas contemporáneas. Oculta lo necesario –armarios, instalaciones– y reserva el protagonismo visual para la consola de roble natural que marca el tono de toda la vivienda. Sobre ella, una lámpara cerámica en tonos azules y un espejo de gran formato amplifican la luz y refuerzan la sensación de amplitud desde el primer momento en que se entra a la casa.
Dos apliques hechos a mano, en lino, terciopelo y ribetes mostaza, aportan una escala artesanal al espacio y establecen el registro cálido que se repetirá en el resto de la vivienda. La luz del foseado baña las paredes y resalta los detalles del diseño. Frente a la consola, un banco tapizado en tejido geométrico invita a detenerse antes de entrar. El cuadro que lo acompaña, en azules profundos, introduce el hilo cromático que recorrerá dormitorios, textiles y baños a lo largo de todo el proyecto.
El recibidor se abre al salón, la estancia más amplia de la vivienda. El mueble de televisión, en madera con palillería, lleva iluminación integrada en la parte inferior que proyecta sombras rasantes al atardecer. A su lado, la chimenea revestida en porcelánico con vetas doradas y ocres agrega el elemento de mayor contraste visual en una sala que, por lo demás, apuesta por la sobriedad. Una vitrina blanca con trasera en roble y una estantería a medida completan la estancia acogiendo libros, recuerdos y piezas decorativas con historia.
Comedor y despacho integrados en el salón
El comedor se organiza en torno a una gran mesa de sobre porcelánico con base de madera que actúa como punto de encuentro de la vivienda. Las sillas, tapizadas en terciopelo topo con patas doradas, añaden un matiz elegante sin perder cercanía. La iluminación artificial de todo este bloque fue diseñada para acompañar el uso del espacio según el momento del día: los apliques junto al mueble de televisión, la lámpara de pie modelo Arco de Flos y la alfombra de Rols Carpets completan una sala donde los cojines de Lintura, Chhatwal & Jonsson y El Corte Inglés aportan textura y acento cromático.
Desde ese mismo espacio, un escritorio de madera orientado hacia los ventanales resuelve la zona de despacho: un rincón para trabajar o leer que la interiorista concibió como parte del núcleo social de la vivienda, junto a la cocina y el comedor. Esta decisión de integrar el espacio de trabajo en la zona más activa de la casa responde al estilo de vida de los propietarios, para quienes la vivienda debía ser un lugar donde celebrar, recibir y también concentrarse, sin que ninguna de esas funciones exigiera encerrarse en una habitación separada del resto.
Cocina abierta: claves para diseñar una zona de día que funcione como núcleo social
La cocina no está planteada como un espacio de servicio separado del resto, sino como una prolongación directa del área social. El mobiliario en blanco roto, fabricado por Dica, da luminosidad a la estancia, y las encimeras en porcelánico veteado en ocres –de Neolith– aportan el componente de textura. Los tiradores dorados envejecidos de Furnipart rematan cada puerta con un detalle atemporal que conecta con los acabados del salón y refuerza la continuidad entre ambas zonas de la planta.
En el centro de la cocina, una gran mesa ovalada de madera, de la firma Kanem, está sostenida por dos pies revestidos en palillería de roble que repiten el lenguaje visual del mueble de televisión del salón. La pared que la acompaña combina un friso a medida con papel pintado de Coordonné, que envuelve la estancia con profundidad y color. Sobre la mesa, una lámpara artesanal diseñada por el propio estudio. Junto a la mesa, un mueble tipo desayunador –lacado, con baldas iluminadas y diseño que continúa el del friso– establece un rincón diferenciado para el desayuno dentro de la misma estancia.
La zona de lavandería, accesible a través de una puerta acristalada de madera de roble con el mismo diseño que la que conecta cocina y salón, sorprende por su acabado. En esta estancia, se prescindió de los muebles superiores para dar protagonismo a un papel pintado floral en tonos neutros de Casadeco y a dos apliques decorativos de Liderlamp que generan una luz suave y uniforme. Una encimera amplia, un fregadero funcional y mucho almacenaje resuelven la practicidad del espacio sin que el resultado pierda presencia visual.
Dormitorios decorados con papel pintado y baños con materiales nobles
La habitación de invitados tiene como elemento central un mural floral en tonos azules de Coordonné que recorre la pared del cabecero y llena la estancia de profundidad. La cama, vestida con textiles naturales en lino y algodón –mezcla de beige, blanco y azul–, cierra la composición. El armario a medida se integra en la arquitectura de la habitación: en la zona central, una cajonera baja con hornacina aligerada por la laca blanca y los tiradores en negro resuelve el almacenaje.
La habitación polivalente –pensada para trabajar, leer o recibir visitas– tiene como protagonista un sofá cama de Kave Home flanqueado por mesitas en azul suave de Emede con lámparas gemelas de Aromas del Campo. La butaca del escritorio, tapizada en terciopelo azul de Westwing, conecta visualmente el conjunto. Los cuadros de Jorge López Arte Box y los cojines de Mood & Pattern cierran una paleta de beige, azul y arena que da unidad al espacio.
El baño que da servicio a los dormitorios está revestido en porcelánico con vetas doradas y ocres de Living Ceramics. El mueble de lavabo doble, diseñado a medida, combina grifería empotrada en negro de Duravit y dos espejos ovalados de Lunatic Mirrors con iluminación indirecta. La amplia ducha incorpora un poyete integrado que facilita el uso diario. Frente al inodoro, un módulo de almacenaje a medida se fusiona con el mueble principal para aprovechar al máximo el espacio disponible sin restar amplitud visual a la estancia.
El dormitorio principal trabaja con una paleta de tonos arena, verdes suaves y blancos cálidos. El papel pintado de Casamance que recorre la pared del cabecero tiene un dibujo delicado, casi textil, que conecta con las cortinas de lino por las que entra la luz tamizada. El mobiliario a medida aporta orden y equilibrio visual: tejidos naturales, madera, reflejos suaves del metal y la textura de las paredes conforman un conjunto donde cada elemento tiene su lugar.
El baño en suite prolonga el universo cromático del dormitorio principal. El mueble de lavabo de Inbani luce un papel pintado de Scion con textura sutil que combina con la grifería en oro rosa mate de Tres. Las puertas pivotantes de aluminio verde marcan el acceso a la ducha y la zona del inodoro, e integran visualmente ambos espacios con los papeles pintados en tonos verdes del dormitorio. En la zona del inodoro, molduras clásicas en la parte inferior y papel vinílico de rayas verdes en la superior aportan carácter sin recargar el conjunto.
En resumen, Casa Laurel es un hogar pensado al detalle: espacios que fluyen y se conectan con naturalidad, mobiliario que equilibra confort y belleza, y una luz –natural y artificial– que acompaña cada instante del día. Un refugio cálido y sereno, funcional y lleno de alma, donde la vida cotidiana se vive con calma, elegancia y placer. Cada elemento habla el mismo lenguaje: el de la coherencia, la armonía y la calidez.
















