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Fueron cuatro años de matrimonio que terminaron en 2025 prácticamente a bombo y platillo, pues ella contó su historia a los cuatro vientos. Lilly Allen no ahorró detalles acerca de cómo David Harbour, conocido actor de la serie Strangers Things, la había engañado con decenas de amantes casi desde el minuto uno. De hecho, la cantante británica grabó un disco, West End Girl, en el que ajustó cuentas al más puro estilo Shakira con el que había sido su marido. La boda fue en Las Vegas, en 2020.
Todo sucedía en la app de citas Raya, donde Harbour conocía a sus amantes. Gracias a las letras del disco de Lilly Allen, supimos que hubo episodios de control (de él hacia ella), celos profesionales (de él) y adicción al sexo (del mismo). De hecho, en el disco también hablan de la casa que compartieron, un carísimo nido de amor que se convirtió inmediatamente en la casa más románticamente excéntrica de Brooklyn. La diseñaron, al alimón, Allen y el interiorista Billy Cotton.
Lilly Allen y la casa que no quiso
En el disco en el que la cantante puso los puntos sobre las íes a su ex, Allen dice claramente que fue él quien insistió en comprar aquella casa “que yo no me podía permitir, pero tú insististe”. También desvela que él quiso “un dormitorio sin ventanas” para “hacer cosas de adultos”.
Comprensiblemente, la decisión más inmediata para Lilly Allen y David Harbour, ambos propietarios de esta increíble residencia en Brooklyn, fue vender. Y tardaron lo suyo en hacerlo, ya que la casa es una auténtica maravilla en su edificación, pero su diseño de interior no es apto para todos los públicos. Parece claro que no pensaban la casa como inversión, sino como un hogar a largo plazo. Al menos ella.
Lilly Allen puso a la venta su casa en Brooklyn, una preciosa edificación de cuatro plantas y del siglo XIX, el pasado octubre, por 8 millones de dólares. Se trata de una típica casa adosada histórica de Nueva York, llamadas popularmente brownstones, caracterizadas por su fachada de arenisca marrón rojiza, escaleras exteriores delanteras (stoop) y tres o cuatro pisos de altura. Son muy típicas en este barrio y en Park Slope, Upper West Side y Harlem.
Los famosos de Brooklyn
Añadamos que Brooklyn se ha confirmado como uno de los barrios residenciales más atractivos de Nueva York, tanto para la comunidad creativa como para profesionales que se trasladan a trabajar allá. No es tan impersonal como Manhattan, tiene más zonas verdes y, sin dejar de ser sofisticado, su espíritu es más acogedor. Por aquí vivne Emily Blunt y John Krasinski, Maggie Gyllenhaal y Peter Sarsgaard o Björk. Daniel Craig y Rachel Weisz también acaban de vender su casa en el barrio.
A pesar del indudable atractivo de Brooklyn, Lilly Allen y David Harbour no lograron desprenderse de la casa inmediatamente: tuvieron que rebajarla un millón de dólares y esperar seis meses, hasta que llegó el comprador. En el ínterin, se publicaron algunos artículos que se preguntaban quién querría vivir en el escenario de un crimen, en este caso el asesinato del matrimonio de Allen. O, más concretamente, la muerte de la inocencia de la cantante, tan ciega como enamorada.
Una casa de híper femenina
En el disco, Allen se refiere a la casa como un lugar de pesadilla matrimonial, comprensible que le haya costado venderla. Con todo, no fue seguramente su sinceridad cantautora lo que disuadió a los potenciales nuevos propietarios, sino un diseño de interior absolutamente ajeno al gusto actual por el racionalismo mid-century o el minimalismo sueco o japonés. En este sentido, la cantante dio rienda suelta a su híper femenino gusto sin cortapisas.
El despliegue de estampados, terciopelos y lámparas araña se extiende por todas las estancias de la casa, incluidas sus cinco habitaciones, tres cuartos de baño, gimnasio y lavandería. El prestigioso diseñador de interiores Billy Cotton reconoció que la vivienda se había decorado con la intensidad que demandaba el entusiasmo de Lilly Allen, seguramente enfervorecida por su historia de amor. Parece que no le pidió en ningún momento que se moderara, al contrario. Demandaba más y más riesgo.
Decoración excéntrica
Cotton describió el trabajo realizado junto a Lilly Allen en esta fantástica casa como la fusión del excéntrico gusto británico de la cantante con ciertas influencias italianizantes, en homenaje a la historia del barrio, lugar de destino favorito de la inmigración siciliana y del sur de Italia. Uno de los detalles más destacados, además de ciertas piezas de mobiliario llamativas como un sofá tapizado en estampado de leopardo, es el uso intensivo del papel de pared Zuber, la firma más antigua del mundo en activo, caracterizada por sus escenas panorámicas y confección artesanal.
Uno de los espacios en los que puede admirarse el atrevimiento decorativo de Allen y Cotton es el cuarto de baño principal, convertido prácticamente en un salón con bañera, moqueta estampada de Pierre Frey, chimenea, una tocador Luis XVI y el mencionado papel de pared Zuber, aquí con un patrón floral. La estancia más reposada es, sin embargo, la cocina, donde predominan los tonos beis y el lino en vez de la saturación de color y texturas. Casi un oasis de paz visual en una casa llena de efectos especiales.















