Vivir en uno de los barrios más exclusivos de Milán es un síntoma de elegancia y diseño. A principios de los 2000, una joven pareja adquirió una casa con terraza en el área residencial de Porta Romana; luego, la familia se amplió y ahora han decidido reformar este piso de 95 metros cuadrados para dar solución a sus nuevas necesidades. El estudio Ekaterina Rezepina Interior Design recibió este proyecto con una condición: terminar la renovación integral en solo un mes.

Con este limitadísimo intervalo de tiempo, la arquitecta Ekaterian Rezepina, ayudada por la estilista Giulia Taglialatela, se adaptó al modo de vivir de dos creativos digitales, Lucia Serafini y Tommaso Buscaglia, y su hija, Olimpia. Este piso luminoso y muy amplio ha sido el hogar perfecto para la pareja, hasta que cambió sus hábitos domésticos y se hizo urgente la reforma. Efectivamente: las viviendas tienen que adaptarse a los ritmos diarios. Lo que antes funcionaba empezó a a quedarse corto, no tanto por los metros ni por la distribución, que se ha mantenido en gran medida, sino por la necesidad de un interiorismo que pusiera de relieve el carácter contemporáneo de esta construcción.

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Francesco Dolfo

Una reforma integral express

La intervención ha consistido en un remozado de estilo profundo que, sin embargo, ha logrado un efecto radical.

La arquitecta Ekaterina Rezepina encontró una lógica con circulaciones más fluidas en toda la casa. De hecho, quiso conectar la zona de día y la privada y darles salida hacia la zona de la terraza. Esta elección fue definitiva, porque intervino en los espacios donde la familia pasa más tiempo y logró darles más orden. En el nuevo plan, la terraza se ha convertido en una extensión natural del interior, un pequeño salón informal amueblado con piezas de ratán y plantas de hojas grandes que se integra cada día en lo cotidiano y se utiliza para jugar, descansar, leer o compartir el tiempo en familia.

La reforma de esta casa familiar consigue una claridad espacial que hace que la vivienda parezca más amplia con pequeños gestos como ideas de orden en la lavandería, el acceso al baño o los sistemas de almacenaje, que han sido diseñados todos a medida, también en el recibidor. La arquitecta de interiores ha bocetado en la entrada una serie de armarios integrados donde se oculta la ropa de abrigo, la lavandería, los accesorios del perro y algunas pertenencias de la pequeña Olimpia.

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Francesco Dolfo

Arcos que ordenan la casa familiar

Justo en este espacio de entrada a la casa hay otro elemento muy importante en la arquitectura interior de este piso de diseño: un arco de transición, que se repite en diferentes estancias y se enarbola como la guía perfecta para crear recorridos dentro de la casa y evitar las puertas para añadir funcionalidad.

Los cambios en la distribución en el espacio afectan de forma directa a una zona de comedor muy diáfana, junto a la terraza, que se abre hacia el salón y comparte espacio con una gran decisión de la arquitecta: separar visualmente la cocina del salón. Antes, la isla de la cocina quedaba a la vista desde la entrada y ahora queda oculta desde la zona de estar y modifica por completo la percepción del espacio común. El salón abierto al comedor gana calma, la entrada se limpia y la casa da una sensación de orden que resulta especialmente valiosa para una familia con hija pequeña.

La cocina es una estructura diseñada por Ekaterina Rezepina con paneles lacados de MDF, con textura estriada y en color beige, que ocultan mobiliario, de Valcucine, una encimera, con grifería, de Gessi, zonas de almacenaje y unas estanterías, que funcionan a modo de office. Es una pieza que resuelve grandes necesidades con un solo gesto.

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Francesco Dolfo

La reforma incluyó piezas vintage

La continuidad con el salón es orgánica, porque se convierte en un espacio vivido y con carácter, gracias a una preciosa consola vintage, firmada por Saverio Tonoli, y un sofá modular, de Amura Lab, tapizado en azul, que se ha elegido para coordinarse y dar protagonismo a la colección de arte de los propietarios y algunos detalles decorativos. El salón cuenta con un gran espacio de almacenaje oculto tras unos paneles texturizados, que ofrecen una gran solución de almacenaje para esta familia dinámica y creativa.

Esta distribución es impagable, porque el dormitorio principal tiene una relación privilegiada con el exterior. La habitación gana profundidad y se convierte en un retiro privado. Además, la obra gráfica del artista Nicolas Denino y los apliques Foglio, de Flos, aportan carácter sin romper la tranquilidad del espacio.

Uno de los elementos que más enriquecen esta casa reformada es la colección personal de Lucia Serafini, que la propietaria ha ido reuniendo con el paso de los años en sus viajes. Encontramos espejos antiguos, máscaras africanas y objetos vintage, que aportan emoción y la interiorista supo integrar con gran acierto. Todas las piezas tienen historia y, al mismo tiempo, ayudan a construir la identidad verdadera de esta vivienda de Milán.

Una casa en Milán diseñada para una familia creativa
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La zona infantil que disfruta Olimpia se separa mediante una librería, de Kriptonite, una estructura ligera y muy funcional que consigue aislar el dormitorio del resto de la casa y cuenta con una pequeña área de transición con un armario curvo y zona de juegos.

Los baños siguen la línea funcional del interiorismo de toda la casa. Uno de ellos está equipado con una ducha a ras de suelo y el cuarto de baño principal, en estilo minimalista, disfruta de una preciosa bañera exenta.

En todo el proyecto del estudio de la arquitecta Ekaterina Rezepina se deja entrever que una buena reforma no necesita multiplicar las intervenciones, sino escoger bien las que realmente cambian el carácter del espacio y, sobre todo, se adaptan por completo a las exigencias de sus habitantes.