En el Upper East Side neoyorquino, más en concreto en el número 66 Este, se alza una fachada de ladrillo blanco de un imponente edificio de 21 plantas conocido como Manhattan House. Levantado en la década de los 50 del siglo pasado por el arquitecto Gordon Bunshaft del estudio Skidmore, Owings & Merrill (SOM), esta construcción de estilo moderno que alberga más de 580 apartamentos está declarada monumento histórico de la ciudad de Nueva York.

Uno de esos apartamentos fue el elegido por una pareja residente en Santa Fe, en el estado de Nuevo México, para establecer su pied-à-terre en la Gran Manzana. La propietaria, creadora de contenido, y su marido, retirado después de tener una carrera en el sector de los eventos, viajan a Nueva York con frecuencia para visitar a sus familiares, sobre todo a su hija, que vive y trabaja en esta ciudad. El encargado de adaptar esta vivienda a sus gustos y necesidades (y de poner colores en las paredes) fue el interiorista Harry Heissmann.

un piso en nueva york con paredes azules, puertas escondidas y una cocina naranja
David Engelhardt

Decoración para disimular los elementos que no nos gustan

"Los clientes nos pidieron crear un mundo privado para ellos en la ciudad: colorido, chic, con cierto glamour, pero muy personal", afirma el interiorista. Otras de las peticiones de los propietarios fueron que "el apartamento debía estar preparado para recibir invitados y ofrecer un respiro frente al ajetreo de la vida urbana". Con todo esto en su lista de tareas, el diseñador se puso manos a la obra para dar forma a la casa de sus sueños.

La magia de esta reforma puede notarse desde la entrada. En el vestíbulo había demasiadas puertas enmarcadas "y decidimos hacerlas desaparecer instalando puertas enrasadas, incluida la puerta del dormitorio, ocultándolas", confiesa Harry que, para potenciar el efecto camuflaje, cubrió todo el recibidor (puerta incluida) con un papel pintado con motivos de jardín tropical de la marca Papermint. Terminó de montar la escena con una consola de Kartell, una lámpara Bluebell de vidrio de Murano de Cosulich Interiors & Antiques, un espejo de Rachel Donath y una obra amarilla de Alex Barrett.

Otro elemento problemático del apartamento que Harry hizo desaparecer fue una larga viga que recorría toda la pared del salón. "Decidimos instalar en su centro, por debajo, una chimenea sin conducto y crear dos nichos a izquierda y derecha", explica. Para enmarcar la nueva chimenea, eligieron una embocadura vintage de los años 70 en bronce y latón que, según cuentan desde el estudio, perteneció a la celebrity Jocelyn Wildenstein, más conocida como "la mujer gato".

Cómo decorar una casa con toques personales

El interiorista quiso hacer un par de guiños personales. Por un lado, a una famosa residente del edificio Manhattan House, la arquitecta y diseñadora Florence Knoll. En la zona de la televisión, sobre la colorida alfombra Lichen de Sonya Winner, podemos ver dos sillones Womb, un modelo encargado por Florence a Eero Saarinen en 1948 y que hasta hoy produce la firma que lleva su apellido, Knoll.

El otro homenaje en la decoración fue a los propietarios. Como hemos dicho, viven casi todo el año Santa Fe, en Nuevo México, un estado en el centro-sur de Estados Unidos conocido por sus interminables paisajes desérticos. Harry decidió honrar sus orígenes colocando en el salón dos pufs redondos con estampado de cáctus. Este divertido trampantojo se combina con una alfombra de leopardo de Stark Carpet, una silla Platner y un sofá curvo tapizado en morado.

un piso en nueva york con paredes azules, puertas escondidas y una cocina naranja
David Engelhardt

La zona de comedor es un ejemplo perfecto de cómo aprovechar bien el espacio en un comedor pequeño sin perder el estilo. El estudio situó un banco pegado a la pared, que pasa casi desapercibido al tener el mismo color, y colocó junto a él una preciosa mesa vintage de McGuire con sillas de hierro y terciopelo de Crate & Barrel. "Como no había punto de luz en esta zona, seleccionamos la icónica lámpara de brazo articulado Coupé de Oluce, diseñada por Joe Colombo", explican.

En el dormitorio, las líneas se vuelven más amables y curvas. La cama de Scout Studio cuenta con un cabecero y piecero de ondas tapizados con un suave terciopelo, las mesillas con bordes redondeados y materiales naturales son de Lulu & Georgia y sobre ellas reposan lámparas blancas y sinuosas de Christopher Spitzmiller para Visual Comfort. La ropa de cama es de Matouk x Tillett.

Una casa con dos paletas de colores muy contrastadas

Sin duda, una de las cosas que más llama la atención de este apartamento es su paleta de color. Mejor dicho, sus paletas de colores. En la zonas más públicas, los tonos son más fuertes y arriesgados: El salón y el comedor vibran con paredes y molduras en un poco convencional lapislázuli y la cocina atrae todas las miradas con sus armarios lacados en naranja con alto brillo. Por otro lado, "en el dormitorio optamos por una paleta más tranquila", explica Harry, que cubrió la pared del cabecero con un mural de papel pintado de Papermint que llama a la calma.

Recorre este piso de paredes azules
un piso en nueva york con paredes azules, puertas escondidas y una cocina naranja

El proyecto no solo cumple con los objetivos que se propusieron, sino que superó las expectativas de los propietarios que se sorprendieron, sobre todo, al ver cómo se mantenía dentro del presupuesto previsto. El apartamento se ha convertido en un lugar de encuentro donde amigos y familiares disfrutan de veladas que califican como "inesperadas", en el mejor de los sentidos. "Para nosotros, un interior exitoso debe equilibrar confort y funcionalidad. Mezclamos piezas de distintas épocas y gamas con la personalidad, los recuerdos y las emociones del cliente", explican. Y, a juzgar por el resultado, este pied-à-terre neoyorquino ha logrado precisamente eso.