En Madrid, una vivienda urbana se transforma a partir de una premisa tan clara como íntima: crear el primer hogar de una pareja recién casada que, además, espera su primer bebé. Desde el inicio, el encargo buscaba dar forma a una casa cálida y acogedora, capaz de acompañar esta nueva etapa familiar sin renunciar a una estética cuidada y, a una cierta elegancia arquitectónica. El proyecto reinterpreta los códigos de la vivienda clásica desde una sensibilidad contemporánea, recuperando el orden, la proporción y la continuidad del espacio doméstico.

La reforma está firmada por Gude Chico Arquitectura, estudio fundado en Madrid en 2022 por Patricia Gude y Begoña Chico. Antes de crear su despacho, ambas desarrollaron parte de su trayectoria profesional en ciudades como Lisboa, Zúrich y Londres, una experiencia que hoy se refleja en proyectos donde precisión constructiva, sensibilidad material y, continuidad espacial conviven de forma natural. En esta vivienda madrileña, esa mirada se traduce en una intervención serena y equilibrada, centrada en la solidez de las decisiones bien tomadas.

bright and spacious living room with a view
Gude Chico Arquitectura

Cómo reformar un piso clásico

Lejos de plantear una transformación basada en la apertura total de la planta, el proyecto recupera la lógica de las estancias diferenciadas. Esta decisión resulta especialmente significativa en un momento en el que muchas reformas tienden a eliminar particiones para generar grandes espacios diáfanos. Aquí, en cambio, la intervención apuesta por una secuencia de ambientes con identidad propia, conectados mediante transiciones suaves y proporciones cuidadosamente calibradas.

La vivienda se recorre con claridad. Cada espacio encuentra su lugar dentro del conjunto, sin perder su autonomía ni quedar aislado del resto. Salón, comedor, zonas de paso y dormitorios se articulan como partes de una misma narración doméstica. La continuidad no se consigue eliminando límites, sino trabajando la relación entre ellos, los ritmos visuales, las carpinterías y una paleta material común.

Esta estrategia permite que la casa mantenga una escala más íntima y habitable. Los espacios no se diluyen en una gran planta indiferenciada, sino que conservan matices, usos y atmósferas propias. La reforma introduce una nueva lógica espacial que ordena la vivienda y mejora su funcionamiento cotidiano, pero sin borrar su carácter original ni su vocación de hogar familiar.

modern interior showcasing a dining area with decorative elements
Gude Chico Arquitectura

Piezas que dan personalidad

La entrada anticipa desde el primer momento el lenguaje de toda la vivienda: una mezcla equilibrada entre piezas con historia, materiales nobles y soluciones contemporáneas diseñadas específicamente para el espacio. El gran protagonista es un chinero antiguo adquirido en Aeternus, en las Galerías Piquer de El Rastro madrileño, al que el estudio incorporó unas patas a medida en hierro lacado para actualizar su presencia y adaptarlo a la nueva arquitectura interior.

Junto a él, una mesa de entrada diseñada por Gude Chico Arquitectura, con tapa de piedra caliza y base de hierro, refuerza esa convivencia entre lo artesanal y lo contemporáneo que atraviesa todo el proyecto. La combinación de materiales naturales y líneas depuradas aporta solidez visual sin sobrecargar el ambiente, construyendo un recibidor sereno, elegante y muy representativo de la intención general de la reforma.

dining area featuring a wooden table red chairs and a patterned wall
Gude Chico Arquitectura

En el comedor, la misma lógica se expresa desde la proporción y la materialidad. La mesa, diseñada por el estudio y realizada en madera de haya, actúa como centro de gravedad de la estancia, aportando calidez y continuidad con el resto de la vivienda. Alrededor, las sillas cantilever modelo L de Mies van der Rohe introducen una nota más racionalista, equilibrando la presencia orgánica de la madera con la ligereza estructural del acero tubular.

Sobre la mesa, las lámparas de And Light x Jaime Hayón aportan una dimensión escultórica y una luz suave que acompaña la atmósfera íntima del espacio. El comedor se completa con un mueble bar de My Nordics decorado con corales, un detalle que introduce textura y un cierto aire mediterráneo dentro de la paleta contenida de la casa. La estancia resume así una de las claves del proyecto: combinar piezas de procedencias distintas sin que ninguna imponga un relato único.

El salón desarrolla esa idea con una vocación más doméstica. El sofá y las mesas de centro, ambos diseñados por Gude Chico Arquitectura, permiten que el mobiliario dialogue directamente con la arquitectura, manteniendo una misma lógica de proporciones, acabados y tonalidades. La lámpara de pie de Santa & Cole introduce una iluminación cálida y ambiental, mientras que las butacas de James Malone añaden textura y profundidad mediante sus tejidos.

two women in a modern indoor setting with a glass wall and patterned wallpaper
Gude Chico Arquitectura

El espacio se completa con un puff diseñado por el estudio, un gueridón adquirido en el anticuario Berenis de Nuevas Galerías Piquer y una lámpara de mesa de Noguchi, cuya presencia escultórica aporta un contrapunto icónico y atemporal. Sobre una de las mesas, los corales de My Nordics refuerzan esa sensibilidad orgánica y material que aparece repetidamente a lo largo de toda la vivienda.

Cómo integrar el almacenamiento

En una vivienda contemporánea, el almacenamiento es una cuestión fundamental. Sin embargo, en este proyecto no aparece como una suma de piezas independientes, sino como parte de la propia arquitectura. Librerías, frentes y soluciones a medida se diseñan desde el inicio como elementos integrados en el sistema espacial de la casa, reforzando la continuidad visual y evitando cualquier sensación de añadido posterior.

Esta decisión permite reducir el ruido visual y reforzar la calma general de la vivienda. Los armarios, las estanterías y los elementos funcionales dejan de comportarse como objetos autónomos para convertirse en una prolongación natural de muros, carpinterías y zonas de paso. La casa gana orden, pero también una sensación de serenidad doméstica que resulta clave para entender el proyecto.

Las piezas que lo cambian todo

El office introduce una atmósfera ligeramente distinta, más expresiva y envolvente, aunque siempre dentro del equilibrio general. La mesa procedente de un anticuario francés aporta peso histórico y carácter, mientras que las sillas rojas diseñadas por Vico Magistretti incorporan un gesto cromático más vibrante y contemporáneo. El papel pintado de James Malone añade profundidad y una dimensión textil muy rica, envolviendo el espacio con una sensación íntima y acogedora.

La lámpara de techo de Terria completa la composición aportando una luz cálida y puntual que contribuye a convertir este rincón en uno de los espacios más personales de la vivienda. No se trata de una ruptura con el resto de la casa, sino de una variación dentro de la misma partitura: un ambiente con más intensidad, pero construido desde la misma sensibilidad por los materiales, la escala y la atmósfera.

stylish home bar area featuring various bottles and decor
Gude Chico Arquitectura

El dormitorio principal retoma una calma más contenida. El espacio se articula alrededor de un cabecero diseñado a medida, concebido como una prolongación natural de la arquitectura y pensado para reforzar la continuidad material. Uno de los elementos más especiales de la estancia es el bureau rojo procedente de Aeternus, la otra mitad del chinero situado en la entrada, un gesto que introduce una narrativa sutil dentro de la vivienda.

La iluminación juega aquí un papel fundamental. La lámpara Cestita y los apliques de Santa & Cole aportan una luz cálida y doméstica que enfatiza la calma del dormitorio. Junto a ellos, la silla modelo L de Mies van der Rohe introduce nuevamente un lenguaje racionalista y ligero que equilibra la suavidad textil del conjunto. Las mesillas de Zara Home y los corales de My Nordics completan una estancia elegante, contenida y muy habitable.

Un dormitorio que crece con la familia

El dormitorio infantil mantiene la misma sensibilidad estética del resto de la vivienda, aunque incorpora una dimensión más delicada y emocional ligada al momento vital de los propietarios. La cómoda del siglo XIX adquirida en un anticuario francés aporta carácter y profundidad histórica al espacio, mientras que el sistema modular de pared de String Furniture introduce una solución funcional, flexible y ligera visualmente.

No se plantea como una habitación infantil excesivamente temática, sino como un espacio sereno y duradero, capaz de adaptarse al crecimiento del niño y a las necesidades cambiantes de la familia. La lámpara de pie de Zara Home, personalizada con una pantalla realizada a medida, añade una nota más doméstica y suave, reforzando la atmósfera acogedora de la estancia.

cozy bedroom featuring a bed with decorative pillows and bedside tables
Gude Chico Arquitectura

La luz natural desempeña un papel esencial en la lectura de toda la vivienda. Filtrada y matizada, acompaña el recorrido por los distintos ambientes y ayuda a revelar texturas, volúmenes y transiciones. No se trata solo de iluminar, sino de construir atmósfera. Su incidencia sobre las molduras, las carpinterías o las superficies de madera transforma la percepción de los espacios a lo largo del día.

También la iluminación artificial parece concebida desde esa misma sensibilidad. En una vivienda como esta, la clave no está en llenar los techos de puntos de luz, sino en trabajar por capas: iluminación ambiental, puntos focales, lámparas decorativas y recursos indirectos que permiten adaptar cada estancia a distintos momentos de uso. La casa cambia con la luz, pero mantiene siempre una sensación de calma y equilibrio.

Recorre este piso nostálgico de los 90 en el centro de Madrid
dining area featuring a table with chairs and bookshelves

Más allá de la intervención formal, esta vivienda plantea una determinada manera de habitar. No se trataba únicamente de reformar una casa, sino de construir el escenario de una nueva vida familiar. El proyecto debía responder al presente de sus propietarios, pero también anticipar una forma de vida más flexible, cálida y duradera, capaz de adaptarse a los cambios que vendrán con la llegada de su primer hijo.

En esta vivienda madrileña, la verdadera sofisticación no aparece en el gesto evidente, sino en la coherencia de todas las decisiones. Desde la nueva organización de la planta hasta el diseño de las carpinterías, desde la elección de materiales hasta la selección de mobiliario, todo contribuye a construir una casa serena, atemporal y preparada para crecer con quienes la habitan. Una reforma que reinterpreta lo clásico sin caer en la nostalgia y demuestra que la elegancia también puede estar en la capacidad de hacer hogar.