- 50 pisos pequeños y apartamentos de diferentes estilos
- Reformas en casa: los 25 antes y después más impactantes
- 60 ideas para decorar un piso pequeño con estilo y encanto
En el barrio de Nueva España, en el noroeste de Madrid, una pareja joven con su primera hija encargó al estudio Sota Muñoz la reforma integral de su nuevo piso: 100 metros cuadrados con buenas proporciones, pero una distribución demasiado compartimentada que impedía el paso de la luz y reducía la zona de día a una suma de estancias inconexas. El estudio planteó la intervención desde el minimalismo cálido: materiales naturales –madera de roble, vidrio, textiles de lino–, una paleta de neutros y tostados, y gestos de color muy concretos en rincones estratégicos de la vivienda.
La reforma se centró, especialmente, en abrir las zonas comunes y ganar luz. En la zona de noche, el estudio creó ambientes de identidad muy marcada en cada habitación, con una selección de papeles pintados de Casamance, Coordonné, Jane Churchill y Natuendo que convierten cada estancia en un mundo aparte. "Atendiendo al gusto de la clienta por los papeles pintados, nos permitimos jugar más, creando espacios con una identidad muy marcada y creativa", explican las arquitectas.
Por qué diseñar un cerramiento de madera y vidrio para abrir la cocina al salón
La intervención de mayor calado fue la apertura de la zona pública. En la distribución original, la cocina estaba completamente separada del salón-comedor, lo que partía en dos la luz natural y hacía que los 100 metros cuadrados rindieran bastante menos de lo que prometían. Derribar el muro por completo habría resuelto el problema visual, pero habría creado otro: el habitual en las cocinas integradas, donde los olores y el ruido conviven con el resto de la vida doméstica. La solución fue un cerramiento de cristal y madera que separa sin aislar, que cierra sin oscurecer. De este modo, el flujo de luz desde el salón se mantiene constante, pero la cocina conserva su autonomía.
En el interior de la cocina, los tonos claros dominan el diseño, con una excepción deliberada: una estantería-hornacina en verde profundo que concentra todo el carácter de la estancia, y que sirve como el perfecto mueble desayunador, combinando almacenaje abierto y cerrado. "Buscábamos esa sensación de amplitud total, pero manteniendo la independencia de olores y ruidos. Es ese toque atrevido que rompe la monotonía y le da carácter a la estancia", indican las arquitectas.
En el salón, la protagonista es una gran estantería a medida que organiza toda una pared, pero el mecanismo que más define la estancia es el panel central deslizante: cuando está cerrado, la televisión desaparece por completo y el salón se transforma en una sala de lectura sin ningún elemento electrónico a la vista; cuando se abre, cambia de registro en segundos. El conjunto descansa sobre la misma paleta del resto de la vivienda: madera natural y textiles neutros.
Cómo son el dormitorio principal y la zona de noche de esta vivienda madrileña
En el dormitorio principal, el objetivo era generar una atmósfera envolvente. El papel pintado seleccionado –modelo Le Lin de Casamance–, imita la textura del lino en un tono tostado que recubre las paredes y aporta la máxima calidez. Sobre esa base, el cabecero y los almohadones introducen estampados geométricos en antracita y granate. El baño de la suite continúa con el papel Lineal de Coordonné, de rayas finas en color beige sobre franjas más anchas, que actúa como transición natural entre el dormitorio y el cuarto de baño.
En el dormitorio infantil, el estudio optó por el modelo Metaphoric Birds Fawn de Coordonné, con aves y vegetación sobre fondo claro. Es un papel que construye un universo propio sin resultar excesivamente infantil –con margen para crecer con la pequeña de la casa–, y que convive en el baño contiguo con el modelo Payton de Jane Churchill.
El despacho cierra el recorrido con el papel Garnata de Natuendo, de carácter más adulto. Sobre una base de color verde laurel, se despliega un elegante patrón floral que parece trazado a mano y forma un diseño geométrico. El escritorio, de madera y en formato suspendido para ajustarse mejor a las dimensiones del espacio, se ubica junto al armario.
Los materiales y marcas que dan forma a este proyecto de estilo minimalista cálido
Los textiles de Clarke & Clarke, Casamance y Güell-Lamadrid completan la selección de materiales blandos de la vivienda. Su presencia se nota especialmente en el salón y en el dormitorio principal, donde el lino y las mezclas de fibras naturales suman una capa de calidez táctil a la propuesta. La madera de roble, el vidrio y los papeles pintados con textura forman la columna vertebral material de todo el interiorismo.
En un piso de 100 metros cuadrados donde cada decisión tenía consecuencias sobre las demás, Isabel de la Sota y Ana Muñoz eligieron pelear en dos frentes a la vez: por un lado, abrir la planta donde la distribución original la cerraba, apostando por un cerramiento de cristal y madera artesanal; y por otro lado, optar por un interiorismo que sigue la filosofía del minimalismo cálido, y que la combina con una exquisita selección de papeles pintados con motivos diversos y detalles de color que agregan la personalidad que una vivienda familiar precisa.
















