- Jardines que invitan a quedarse: cómo actualizarlos
- Las 47 mejores ideas para reformar una casa de pueblo
- 35 ideas para decorar tu casa de vacaciones: campo y playa
En Italia siempre queda algo por descubrir, y más si lo que buscamos es algo referente al mundo de la arquitectura. Esta vez viajamos a la maravillosa región de Puglia, en el tacón de la bota, para maravillarnos (e inspirarnos) con una casa antigua de alquiler que nos vuelve a ilusionar con una vida al más puro estilo Mamma Mía! Su jardín mediterráneo de olivos ya nos anuncia la magia del lugar...
Escondido entre colinas, esta casa de campo reformada, bautizada como Corni di Fiasco, se localiza cerca del pueblo de Matuggio y a pocos minutos de las playas y calas del mar Jónico. En todo su recorrido se celebra un cruce entre su auténtico pasado original con algunos recursos contemporáneos fascinantes. Te contamos toda su historia, así como las claves de la reforma que ha sufrido.
Una vivienda con más de 150 años de historia
La finca forma parte de Urlaubsarchitektur, la plataforma que conecta a propietarios de viviendas vacacionales extraordinarias con amantes de la arquitectura. La casa tiene capacidad para 5 personas y se compone de una pequeña vivienda de piedra de 1860, redonda y escalonada llamada, a la que se denomina en esta zona de Italia "Pajara" (son muy típicas de la región); y, adosada, una casa rectangular de 1930 llamada «Lamia», que es como un extensión de la anterior para uso doméstico y data de 1930.
La reforma fue llevada a cabo por etapas y la firma el diseñador y arquitecto Valerio Magliola. Para los propietarios era fundamental preservar al máximo el concepto de los dos edificios originales, sus materiales y estructuras, aunque eliminando todo aquello superfluo y que no fuera original. Para la restauración se emplearon materiales locales y aplicaron técnicas tradicionales y artesanales, buscando además la máxima sintonía con el paisaje de tierra roja que le rodeaba.
Así que la arquitectura, que muestra una visión primitiva, se moderniza con una terraza cubierta que amplía el espacio habitable; y una maravillosa piscina de diseño con hamacas para tumbarse y relajarse bajo el aroma que ofrece este campo. Por último, citar una escalera escultórica y exterior que, desde la casa Lamia, nos conduce a su propia cubierta, convertida en una terraza desde donde se contemplan los cielos nocturnos más alucinantes de la zona.
Arquitectura rural y techos de bóvedas
La tradicional Pajara, de 1860 y hecha de piedra seca y sin argamasa, tiene una singular estructura piramidal escalonada, con techo plano, y es diferente de los típicos Trullo, que tienen techos cónicos. Este edificio hoy acoge un salón rústico con un sofá verde que, con sus fríos muros, puede resultar ser el lugar favorito de la casa durante los días más calurosos del verano.
La casa anexa, de 1930 y con fachadas simples encaladas, fue también construida con piedra caliza local. Hoy alberga una sala de estar con chimenea, dos dormitorios, un baño y una cocina con zona de office que hoy se abre a un patio y al olivar a través de dos cerramientos de cristal del suelos a techo. Y si bien es cierto que la casa por fuera parece primitiva, el interior nos muestra una rica arquitectura con techos de bóvedas, arcos ojivales y materiales antiguos que nos revelan de alguna manera la interesante historia de estas construcciones.
Decoración monástica, la tendencia maxxing
En todas las estancias de la casa prevalece la arquitectura vernácula por encima de la decoración, sin que por ello falte un solo detalle para la comodidad de los huéspedes. Porque todo ha sido pensado para que los espacios resulten funcionales y cómodos, evitando ornamentaciones y elementos superfluos. Además, se combinan, de forma muy sutil, elementos tradicionales con piezas contemporáneas, como en el caso del baño, donde unos azulejos artesanales y un lavabo de piedra conviven con griferías de última generación.
En la cocina con office, por ejemplo, una de las estancias más bonitas de la casa, podemos encontrar piezas realmente rústicas, algunas rescatadas, que contrastan con los modernos cerramientos de cristal que enmarcan la escena. Y en el dormitorio, una decoración minimalista, que llama muy poco la atención, da preponderancia al magnífico techo de arcos ojivales que hace de la estancia un lugar con ciertos tintes monásticos. Escenas extraordinarias que sorprenden, teniendo en cuenta la arquitectura primitiva del exterior.
Lo que está claro es que la desnudez de los espacios inunda de magia el recorrido de la casa. Era lo que se pretendía. Porque además de realzar los muros señoriales, la casa aquí se entiende como un refugio útil y para la contemplación, ya que los exteriores están hechos para disfrutar al máximo durante el día y la noche. Tan solo la cocina está más equipada para promover la vida en familia alrededor.
Otro dato singular de la vivienda es sin duda la iluminación artificial, discreta, con bombillas sin pantallas que están a medio camino entre lo clásico y lo que se lleva hoy. Estas y otros apliques están colocados estratégicamente por las esquinas para dar una luz puntual, aunque cenital, y crea un ambiente íntimo al caer la noche. Esta luz tiñe de teatralidad las cortinas vaporosas de las ventanas y otras tapicerías, que son las encargadas de dar un punto de color a todo el interior.
Una pérgola y una piscina
Una pérgola de pilares y cañizo hace de conexión entre las dos edificaciones, que también se comunican por dentro a través de un arco. Esta terraza, o también podríamos denominarla porche con muebles de exterior y pavimentado, se encarga, además de dar unión a los dos edificios, de conectar toda la vida del interior con el nuevo jardín y la maravillosa extensión de higueras, olivos y encinas.
Planteada como una antigua alberca de piedra con surtidor de agua, la piscina bonita y funcional muestra un diseño interior moderno con escaleras bajo el agua y un fondo que recuerda al mar Jónico. Digamos que es la guinda a este refugio vacacional pensado para amantes de la arquitectura que buscan destinos donde presente y pasado se entrecruzan dentro y fuera de sus muros.



















