En verano siempre tengo el mismo dilema: cerrar la ventana y pasar calor o abrirla y asumir que algún mosquito decidirá pasar la noche conmigo. El problema empieza con ese primer zumbido que parece llegar justo cuando estaba a punto de dormirme. Entonces toca encender la luz y revisar cortinas, esquinas y cualquier rincón sospechoso de la habitación. Últimamente he añadido una parada más a la inspección: el techo. No sé qué encuentran ahí arriba, pero parece haberse convertido en su lugar favorito de aterrizaje.

Lo curioso es que siempre empiezo la temporada pensando que este año será diferente. Que quizá el calor dé una tregua por las noches o que los mosquitos hayan decidido mudarse a otro edificio. Luego llegan esas madrugadas en las que acabas tapándote con la sábana para evitar las picaduras y destapándote cinco minutos después porque hace demasiado calor. Después de unas cuantas noches así, terminas dispuesta a probar casi cualquier cosa con tal de dormir con la ventana abierta sin compartir habitación con media colonia de mosquitos. He pasado por enchufes antimosquitos, sprays, plantas aromáticas y remedios que prometían más de lo que terminaban haciendo. Al final, la solución más práctica ha resultado ser también la más sencilla: una mosquitera.

protection against insects with mosquito net wire
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Por qué las mosquiteras siguen siendo la solución más efectiva

Durante años parecieron un accesorio reservado para casas de campo, apartamentos de playa o viviendas situadas cerca de zonas húmedas. Sin embargo, cada verano los mosquitos están más presentes en ciudades y pueblos, haciendo que muchas personas recuperen una solución tan simple como efectiva.

Lo que siempre me ha gustado de las mosquiteras es precisamente su sencillez. No hay enchufes, recambios ni olores extraños. Si están bien colocadas, los mosquitos se quedan fuera y tú dentro. Eso significa poder dormir con la ventana abierta sin estar pendiente de cada zumbido que aparece en mitad de la noche. También recuperar algo tan básico como abrir la ventana al anochecer para que entre aire fresco sin pensar en lo que puede entrar detrás de él. Y, con suerte, sin encontrarte varias picaduras nuevas a la mañana siguiente.

preventing accidents: alert! toddler leaning on window mosquito net, immediate window fall hazard
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Además, no requieren electricidad ni un mantenimiento constante. Al cabo de unos días incluso te olvidas de que están ahí. Solo vuelves a acordarte cuando llega la noche, abres la ventana y no aparece ningún mosquito. Cuando el calor aprieta y cualquier corriente de aire se agradece, poder ventilar la casa sin preocuparse por los insectos es un punto a su favor.

La mosquitera de Lidl que cuesta menos de 4 euros

Buscando soluciones sencillas encontré esta de Lidl que cuesta 3,99 euros y tiene algo que considero fundamental: no obliga a sacar el taladro ni a hacer inventos raros. Se coloca con cinta de velcro y puede abrirse y cerrarse cuando sea necesario, algo especialmente útil para regar las plantas del alféizar, tender la ropa o acceder a las contraventanas.

mosquitera lidl
Cortesía Lidl

El kit contiene una malla de hasta 130 x 150 centímetros, dos rollos de cinta de velcro de unos 560 centímetros cada uno y una herramienta para facilitar la colocación. La malla puede cortarse para ajustarla a la ventana y está disponible en blanco y antracita. Además, permite el paso de la luz y el aire, resiste los rayos UV y puede sustituirse fácilmente. Me gusta especialmente que no obligue a renunciar a la ventilación ni a la luz natural, porque si algo buscamos cuando abrimos las ventanas en verano es precisamente que entre aire fresco sin tener que pensar en los mosquitos.

kit mosquitera lidl
Cortesía Lidl

No es el tipo de compra que enseñas en Instagram ni la que más ilusión hace cuando llega el paquete a casa. Sin embargo, después de varias noches sin levantarte a perseguir mosquitos por la habitación, empiezas a valorarla de otra manera. Sobre todo, cuando puedes dormir con la ventana abierta, notar algo de aire fresco entrando desde la calle y llegar a la mañana siguiente sin una sola picadura nueva. En ese momento entiendes por qué probablemente han sido los cuatro euros mejor invertidos del verano.