Como buena calurosa de manual que soy y ante las altas temperaturas nocturnas, descansar por las noches está costando más de lo normal. Siempre he tenido mis estrategias, que he ido mejorando con el paso de los años. Pero los consejos de la AEMET de vigilar las horas en las que se abren y cierran las ventanas para evitar que entre el calor han hecho surgir otro problema. Si el único momento en el que puedo ventilar es por la noche, siempre que no haya 30 grados fuera, pero necesito tener la lámpara encendida, ¿cómo evito que los mosquitos se cuelen en casa?
Scroll arriba, scroll abajo, encontré unas mosquiteras en Lidl que se adaptaban a las ventanas. Pero ¿cómo saber cuál es mejor? En tienda la que más me llamaba la atención era, por supuesto, la más pequeña, fácil de llevar y de instalar. Con todo listo me fui a preparar mi particular fuerte contra los mosquitos y ver qué mosquitera era mejor para mi casa en concreto.
Cuál es el origen de la mosquitera
Muchas veces pensamos que las cosas que usamos las hemos inventado hace tan solo unos años, pero en el caso de la mosquitera debemos retroceder al antiguo Egipto, donde ya en el siglo V a.C. el historiador griego Herodoto contaba cómo los egipcios dormían en torres altas para escapar de los temidos mosquitos, que no volaban tan alto por el viento.
También se dice que Cleopatra dormía protegida por una cortina. Y en paralelo, en Asia Oriental usaban mallas de bambú para proteger las ventanas desde hace más de 2.000 años. Lo que hoy compramos en Lidl, en tan solo un par de clics, o una visita al supermercado, otros lo llevan resolviendo desde hace milenios.
Ninguna torre alta ni tela de bambú para mí — solo tres cajas de Lidl esperando en el salón. Así fue mi experiencia con cada una. Empecé por la mosquitera extensible de aluminio; es la más cara, pero también la más profesional. Por 34,99 € tiene marco de aluminio, en lugar de plástico. Al estar preensamblada y ajustable sin cortar, fue la más rápida de instalar de las tres, aunque desde fuera sea la que más parece que va a complicarse. No es así. Además, tiene el detalle de las juntas de cepillo para el cierre hermético —menos holguras, menos posibilidad de que se cuele algún mosquito por los bordes—. Me gustó mucho para una ventana como la del salón o el dormitorio, que son las que más se usan y por tanto queremos que estén bien instaladas para no tener que tocarlas en toda la temporada. Un 10/10. Y sin duda mi favorita para este verano.
La mosquitera de velcro es la más económica por 3,99 € pero también la más versátil y precisamente por su precio decidí colocarla en la cocina. Es una zona donde el mosquitero acaba desgastándose antes por los olores y la grasa, así que su precio es un plus. Además, se abre y se cierra sin problemas. También es perfecta para el balcón o acceso al jardín si tienes que entrar y salir y para regar las plantas. Otro punto que me gustó mucho es que no requiere taladros y puede ponerse y quitarse sin dejar agujeros. Si tan solo quieres probar cómo dormía Cleopatra, esta es perfecta.
Y por último la mosquitera de aluminio grande, por 19,99 € reúne características de los dos anteriores; es de aluminio como la primera, pero hay que cortarla como la segunda para adaptarla a cada ventana. Su tejido Nanofil es un plus — mejora la visibilidad al mirar a través, algo que se nota especialmente si la ventana da a algo bonito como un jardín y no a la M-30 como en mi caso. La instalación con escuadras y plantilla de doblado — no lo puedo negar, me costó un poco más de lo esperado y necesité ayuda. Sin embargo, es la opción "todoterreno" —ni la más cara ni la más barata—, cumple bien sin sorpresas y si lo que quieres es probar, esta es ideal.
Por qué invertir en una buena mosquitera
Con un bebé en casa, no tener mosquitera durante el verano no entraba en mis planes. Y no es solo cuestión de comodidad: cada picadura en su piel se convierte en un drama de cremas, picores y noches sin dormir —las suyas y las mías—.
Además, el mosquito tigre entró en España en 2004 por la costa mediterránea, y dos décadas después ya está en Madrid, Extremadura, el País Vasco e incluso Galicia, donde antes era impensable encontrarlo. Con las altas temperaturas y las lluvias de este verano, las plagas de mosquitos se han disparado en toda España, así que no me lo pensé dos veces. Cleopatra tenía la suya. Yo tengo tres y con eso me conformo.


















