No hace falta haber soñado con algo desde pequeña para acabar dedicándote a ello en cuerpo y alma. A veces el interés va creciendo poco a poco, casi sin que te des cuenta, hasta que un día se convierte en vocación. Es lo que le ha pasado a Encarna González, que cambió su trabajo de siempre por el interiorismo, un mundo que empezó a interesarle de la mano de su padre, ebanista de profesión, y al que terminó dedicándose por completo gracias al Máster de IDEQUO, la evolución de la Escuela Madrileña de Decoración.

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas, con años de experiencia en el sector de la salud, Encarna decidió dar un giro profesional. Se apuntó al Máster de Decoración e Interiorismo de IDEQUO y no dudó en mudarse a Madrid para vivir la experiencia de forma completa. Hoy, tres años después de terminar el Máster, lleva ya dos formando parte del estudio de Miriam Alía, donde diseña piezas a medida y sigue aprendiendo con cada proyecto. No solo no se ha arrepentido, sino que asegura convencida: «Volvería a hacerlo de la misma manera».

colorful modern interior with decorative stools and a lighted mirror.
Belén Imaz
Proyecto de Miriam Alía Studio

¿A qué te dedicabas antes de formarte como interiorista?

Estudié Administración y Dirección de Empresas y trabajé durante varios años en distintos ámbitos, principalmente en el sector de la salud, desempeñando funciones relacionadas con la administración, facturación y gestión de proveedores. No fue un camino que tuviera pensado abandonar desde el principio ni soñaba desde pequeña con ser interiorista.

¿Siempre habías soñado con dedicarte al interiorismo profesionalmente?

La decoración siempre me había interesado, pero fue algo que fui descubriendo con el tiempo. También creo que mi relación con el mundo del diseño viene, en parte, de mi padre, que era ebanista. Desde pequeña he vivido de cerca el proceso de transformar una idea y una materia prima en una pieza, y siempre he valorado muchísimo ese trabajo, el oficio y todo lo que hay detrás de una pieza hecha a mano. Creo que esa cercanía con la artesanía y mi interés cada vez mayor por los espacios fueron haciendo que el interiorismo dejara de ser simplemente algo que me gustaba para convertirse en el camino profesional que quería explorar.

¿Por qué elegiste el Máster de IDEQUO?

Cuando decidí dar el paso hacia el interiorismo, lo primero que hice fue buscar información sobre las distintas escuelas, sus programas y los contenidos que ofrecían. Quería encontrar una formación que me diera una visión lo más completa posible de la profesión, ya que venía de un sector completamente diferente. Entre las opciones que valoré, IDEQUO fue la que más me convenció porque me pareció que ofrecía una formación muy completa y que abarcaba diferentes aspectos del interiorismo, no solo la parte creativa. Por eso, decidí apostar por ella.

Una formación completa y práctica

¿Cómo definirías tu experiencia en IDEQUO?

Opté por hacer el Máster en modalidad presencial porque cuando decidí dar el paso, quería implicarme completamente en este cambio. Dejé mi trabajo y me mudé a Madrid, y sentía que necesitaba vivir la experiencia de una manera más inmersiva, no solo a nivel formativo sino también personal.

Para mí fue una experiencia bastante intensa, porque hay mucho contenido y mucho que aprender, y requiere bastante dedicación. Pero precisamente por eso creo que fue una etapa muy enriquecedora. Aprendí muchísimo, tanto de los profesores como de mis compañeros y de los propios proyectos y, a día de hoy, estoy muy contenta de haber tomado esa decisión. Sin duda, volvería a hacerlo de la misma manera.

¿Qué te aportó el Máster de IDEQUO y cómo lo aplicas en tu vida profesional?

La formación me aportó los conocimientos que necesitaba para poder dar el paso de convertir un interés personal en mi profesión. Me permitió entender todo lo que implica desarrollar un proyecto de interiorismo, desde la idea y la distribución hasta los materiales, proveedores, presupuesto y la ejecución. Todo eso es algo que aplico continuamente en mi trabajo actual, donde el proyecto no termina en una propuesta estética, sino que hay que conseguir que todas esas decisiones puedan llevarse realmente a cabo.

Al terminar el Máster, ¿qué pasos seguiste?

Tenía claro que quería seguir aprendiendo y que el siguiente paso tenía que ser hacerlo dentro de un estudio, por eso busqué unas prácticas presenciales que me permitieran conocer de cerca el día a día de un proyecto de interiorismo. Me puse en contacto con el estudio de Miriam Alía y tuve la oportunidad de comenzar allí como becaria. Tras finalizar las prácticas, Miriam me propuso continuar en el estudio y, por supuesto, acepté encantada. Para mí fue una oportunidad muy bonita, porque además de poder seguir aprendiendo, supuso mi entrada en el mundo profesional del interiorismo.

Trabajar en un estudio de interiorismo

¿Cómo es trabajar para un estudio de los grandes como el de Miriam Alía?

Trabajar en el estudio de Miriam Alía supone estar involucrada en proyectos muy diferentes durante todo su desarrollo. Una parte muy importante de los proyectos que llevamos, y que disfruto especialmente, es el diseño de piezas a medida, como mobiliario o tapicerías. Partimos de una idea, desarrollamos el diseño, hacemos los planos, buscamos los materiales y después supervisamos su fabricación e instalación. Me gusta poder seguir todo ese proceso y ver cómo una idea acaba convirtiéndose en una pieza real.

¿Conocías su trabajo? ¿Encaja con tu forma de entender el interiorismo?

Sí, conocía su trabajo antes de entrar en el estudio porque la seguía en Instagram y ya me llamaba la atención su manera de entender el interiorismo. Miriam tiene una visión muy personal y única, especialmente en su forma de trabajar el color, la luz y la combinación de materiales. Aprendo cada día de ella y creo que es una de esas personas que nunca deja de sorprenderte.

¿Recuerdas tu primer proyecto?

Normalmente trabajamos en varios proyectos a la vez, mis primeros proyectos fueron dos residenciales muy diferentes entre sí. Por un lado, una reforma parcial de una vivienda situada en una urbanización a las afueras de Madrid, una casa con un punto más rústico y muchísimo encanto. Y, por otro, una reforma integral en el centro de Madrid. En este segundo proyecto tuvimos mucha más libertad, ya que prácticamente todo se diseñó a medida. Fue una auténtica gozada poder participar en todo el proceso desde las tapicerías, las carpinterías hasta las vidrieras o los trabajos de escayola. Es uno de esos proyectos que recuerdo especialmente y que, sin duda, ha sido inolvidable para mí.

Casa Decor 2019
Casa Decor
Espacio de Miriam Alía en Casa Decor

Si echas la vista atrás, ¿qué sientes al ver todo lo que has conseguido?

Me siento muy orgullosa de todo lo que he conseguido hasta ahora. Cuando miro atrás, creo que todas las decisiones que he ido tomando me han llevado, de una manera u otra, hasta donde estoy hoy. Y aunque todavía me queda mucho por aprender y por recorrer, estoy muy contenta de ver hasta dónde me ha llevado este camino.

¿Qué consejos les darías a aquellas personas que quieren apuntarse al Máster de IDEQUO y tienen miedo del futuro?

Lo primero que les diría es que es normal tener dudas sobre el futuro, especialmente cuando estás pensando en dar un giro profesional. Pero creo que no hay que pensar que por venir de otro sector partes de cero. Todo lo que has aprendido y la experiencia que has adquirido anteriormente puede aportarte algo, aunque en un principio no parezca estar relacionado con el interiorismo. Al final, son conocimientos y herramientas que puedes llevar contigo y que pueden ser útiles en muchos ámbitos. Y, por supuesto, creo que es importante aprovechar mucho la formación y tener ganas de seguir aprendiendo, porque en esta profesión nunca dejas de hacerlo.