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Los errores más frecuentes en el interiorismo actual son el tema de esta segunda DECO TALK de IDEQUO Madrid Interior Design School, la evolución de la Escuela Madrileña de Decoración, en colaboración con Nuevo Estilo y ELLE Decoration. Una serie de encuentros sobre interiorismo abiertos al público, donde figuras relevantes del diseño y la arquitectura hablan sobre aquellos temas del sector que más interesan o son tendencia. El interiorista Diego Rodríguez, del estudio Concepto DR, ha protagonizado esta segunda conversación que ha girado sobre aquellos fallos que pueden arruinar un proyecto de interiorismo, por muy bien planteado que esté en otros aspectos.
Celebrada en la sede de IDEQUO Madrid Interior Design School y moderada por Marta Riopérez, Senior Advisor de la Unidad de Decoración de HEARST España y jurado del programa de televisión DecoMasters, la charla ha puesto sobre la mesa uno de los temas que más interés suscita entre los profesionales y el público en general: los errores del interiorismo actual. Un asunto de especial relevancia que puede echar a perder el resultado final, aunque el resto esté bien resuelto. La iluminación, uno de los asuntos más importantes, la escala o la elección de los colores y materiales han formado la lista de los errores decorativos más habituales.
No conocer bien el espacio
Con más de 45 años al frente del estudio Concepto DR y un gran número de proyectos en su haber, el interiorista Diego Rodríguez es uno de los profesionales más respetados del sector. Su visión y su experiencia son clave para señalar esos errores en los que suele caer un proyecto de interiorismo.
El primer fallo que señala Diego Rodríguez no es técnico ni estético. Es anterior. "Hay que visitar la obra, hay que mancharse", afirma. Parece obvio y, sin embargo, muchas veces se trabaja solo sobre plano sin haber pisado el espacio. "Lo que te cuenta un espacio vivo, lo que te cuenta la luz natural, la arquitectura, los volúmenes que ya son fijos... eso es lo que te hace ser creativo", dice Rodríguez. El espacio habla. Pero hay que estar presente para escucharlo. Además, este paso permite conocer mejor al cliente: cómo vive, qué necesita y qué da por supuesto. "Es una lectura que vas aumentando página a página", explica.
Rodríguez añade otra capa: la visita sirve también para revisar y corregir. En una casa de campo en Asturias que le encargaron con los planos del arquitecto ya cerrados, el recorrido del terreno le permitió proponer cambios sustanciales: más almacenaje, mejor orientación, zonas que el arquitecto no había previsto... "Quizás los interioristas conocemos mejor cómo funciona la vida de una casa", dice. Y eso no se aprende sobre el plano.
La iluminación, el más usual y el que más caro cuesta
Si hay un tema en el que Diego Rodríguez se muestra especialmente firme, es la iluminación de la casa. "Una mala iluminación destroza el mejor proyecto", afirma. Y el error más frecuente tiene que ver con la transición: el momento en que la luz natural cede y entra la artificial. El método que propone es sencillo, pero requiere tiempo: observar el espacio a distintas horas del día, especialmente en el momento en que la luz natural empieza a caer y toma ese tono dorado. Ahí es donde hay que calibrar la temperatura de la luz artificial.
A esto se suma el abuso del led. Las tiras de luz por detrás de los muebles, bajo las camas, rodeando los techos con molduras de escayola. "Es un atropello", dice Rodríguez. El led tiene su lugar, pero colocado sin criterio convierte cualquier espacio en una página de catálogo. La clave: "Hay que manchar con la luz, no iluminar. Que surja de algún punto, que no se vea".
Lo mismo ocurre con la iluminación de obras de arte. El foco puntual sobre el cuadro, ese recurso que parece profesional y no lo es, descompone los colores y destruye la obra visualmente. La luz tiene que ser una atmósfera, no un spotlight. Lo aprendió, dice, en el Museo de Arte Contemporáneo de Ámsterdam, uno de los primeros en trabajar la transición entre luz natural y artificial como un criterio de exposición.
La falta de escala: piezas que no encajan
La DECO TALK de IDEQUO Madrid Interior Design School sirvió como una clase magistral de interiorismo. El experto no dudó en señalar otro error que se repite con llamativa frecuencia: la falta de escala. Muebles muy grandes para el espacio, o demasiado pequeños, colocados sin relación con las dimensiones reales del entorno. Las redes sociales tienen su parte de culpa. El sofá modular XXL que en una fotografía parece magnífico, en un salón de tamaño medio se "come" el espacio, el paso y no deja respirar. "El espacio tiene que tener libertad de movimiento. No hay que explicarlo, tiene que explicarse solo".
La solución no es renunciar a los asientos, sino entender que hay elementos auxiliares, como sillones y taburetes, que aportan comodidad y versatilidad sin saturar. El mueble tiene que tener las medidas que el espacio pide. "Si el mueble tiene que medir 2,21 x 1,17, que mida eso. Busca el mueble, diseña el mueble, fabrica el mueble. Pero no te salgas de esa escala".
Y luego está el foco de atención. Poner sofás de espaldas a una ventana con vistas excepcionales no es un error de gusto. Es un error de concepto. El espacio debe diseñarse para ser vivido, no contar con rincones de lectura en los que nadie lee. "La casa tiene que ser para entrar y respirar donde quieras", dice Rodríguez. Y eso solo se consigue cuando el interiorista ha entendido de verdad cómo vive la familia que la va a habitar.
Elegir mal el color y los materiales y recurrir a las imitaciones
Otro de los peores errores, según el experto, es convertir la casa en un muestrario. Un baño verde, uno azul, uno rosa... Materiales distintos en cada estancia sin lógica ni hilo conductor. "En mi opinión, el gran proyecto es cuando se eligen pocos materiales y con esos materiales puedes llegar a cualquier punto de la casa", afirma Rodríguez.
El interiorista también lo tiene claro: las imitaciones, como las de porcelánicos que imitan madera o las superficies que imitan mármol, deberían estar prohibidas. "Los quemaría a todos". Si quieres madera, pon madera. Si no puedes, pon un porcelánico, pero que no imite nada. Las imitaciones traicionan la autenticidad del espacio. Y eso se nota, aunque el cliente no sepa exactamente por qué.
A la hora de elegir los colores para la casa, el error más habitual es escoger un tono porque queda bien en una foto y aplicarlo sin más. "Y luego resulta que el azul te queda fatal", dice con ironía. El color tiene que estudiarse en el espacio, en la luz del espacio y a distintas horas. Y tiene que funcionar como una cámara.
El fundador del estudio Concepto DR no duda en recalcar uno de los errores de la sociedad actual que se traslada al interiorismo: la prisa. Los proyectos bien hechos necesitan tiempo. Los renders perfectos elaborados de la noche a la mañana no representan la realidad. Y un proyecto que no se ha estudiado hasta el fondo es un proyecto que el cliente puede desmontar pieza a pieza. La seguridad del profesional la da el conocimiento.
Esta segunda DECO TALK –la primera fue El Arte de los Proyectos– forma parte de las cuatro conversaciones que se llevarán a cabo hasta noviembre con ponentes de excepción sobre esos temas que son tendencia y que están sentando las bases de la vivienda actual. Todos ellos los iremos descubriendo desde aquí. Una serie de encuentros temáticos, gratuitos y de libre acceso, que tendrán lugar en el campus de IDEQUO Madrid Interior Design School (calle Zurbano, 80, planta baja) o vía streaming, previo registro en el acceso de esta página.
Lola Márquez está licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Lleva escribiendo sobre decoración y estilo de vida más de 25 años en diversas cabeceras especializadas y femeninas como hola.com, Cosas de Casa, El Mueble, Arquitectura y Diseño, Interiores, abc.es, MujerHoy, divinity.es y otras. Además, escribe en medios profesionales sobre arquitectura, ha llevado la comunicación de diferentes marcas y realiza creación de contenidos de marca.
Aunque sus comienzos fueron en el mundo de los sucesos y los tribunales, empezó en la redacción de Cosas de Casa y más tarde en la de El Mueble y ya nunca lo dejó.
La decoración, el diseño y las tendencias de interiorismo no solo son su profesión, sino que también forman parte de su día a día. Comprende el papel principal de la casa en la sociedad actual como un refugio para desconectar y ser una misma. Por eso, aunque el negro y el gris dominan sus outfits, en su piso el rosa y el amarillo visten muebles y accesorios, como una declaración de su actitud ante la vida.














