Un año más, todos los ojos del mundo están puestos en la maravillosa ciudad italiana de los canales con el inicio del 83º Festival Internacional de Cine de Venecia, que se celebrará hasta el 12 de septiembre y que promete reunir a las grandes estrellas de Hollywood. Durante dos semanas, veremos llegar a las inconfundibles limusinas acuáticas repletas de celebrities como George Clooney, Robert Pattinson, Penélope Cruz, Javier Bardem o Pamela Anderson, así como a cientos de fotógrafos agolpados frente al Lido a la caza de la imagen que todos desean.

Eso sí, no todo es trabajo en Venecia, ya que cuando se apagan las luces y llega el momento de relajarse y disfrutar de los placeres de Venecia, hay un nombre que resuena con fuerza entre los planes más exclusivos en la ciudad de los canales: Harry's Bar. Este restaurante emblemático sigue siendo el referente indiscutible al que acuden directores, actores y productores tras las proyecciones de la Mostra para brindar con un Bellini o degustar el auténtico carpaccio en un ambiente que parece sacado de una película de cine clásico.

giuseppe cipriani, fundador de harry´s bar en venecia
MARCO SABADIN

El lugar predilecto de los ricos y famosos en Venecia

Fundado en 1931 por Giuseppe Cipriani, un joven camarero veneciano, Harry's Bar nació como un gesto de amistad hacia Harry Pickering, un cliente estadounidense que le adelantó 30.000 liras para que cumpliera su sueño de abrir su propio establecimiento. Desde entonces, este hot spot veneciano se ha convertido en un club privado de facto donde la elegancia discreta y el servicio impecable han atraído a realezas, escritores y estrellas de cine durante casi un siglo.

Lo primero que llama la atención de Harry's Bar es, curiosamente, que no llama la atención. Si pasas junto a él, pensarás que es otro bar más de los muchos que inundan esta céntrica y turística zona cercana a la Plaza de San Marcos y con vistas al extremo sur del Gran Canal. Es un local relativamente pequeño, de tan solo 45 metros cuadrados, en la línea de otros bares o restaurantes de Venecia, como Bacareto Dalelè o Bar da Fiore. Cuando se abrió, Harry's Bar se encontraba en una calle sin salida, ya que no existía el puente que conecta la calle con el Molo (el muelle principal de Venecia) y la Plaza de San Marcos. Cipriani pensó que esto era positivo, ya que los clientes acudirían solo por el bar y no por casualidad.

Fue declarado Monumento Nacional italiano en 2001, reconociendo su valor histórico y cultural como uno de los bares más famosos del mundo. Pero Harry's Bar no es solo un escenario de encuentros ilustres sino también la cuna de dos creaciones culinarias que han conquistado el planeta.

Dónde disfrutar del carpaccio y brindar con un Bellini

Una de ellas es el Bellini, el cóctel veneciano que nunca pasa de moda y el predecesor de muchos otros en los que se utiliza vino espumoso y fruta fresca. Durante el verano de 1948, Giuseppe Cipriani se inspiró en los tonos rosados pálidos de las pinturas del renacentista veneciano Giovanni Bellini para crearlo. La receta original combinaba puré de melocotón blanco fresco con Prosecco bien frío de las colinas próximas, logrando ese color rosa característico que recordaba a las togas romanas de los santos en los cuadros del artista.

La segunda creación nacida en Harry's Bar es el carpaccio. Dos años después, en 1950, Cipriani volvió a hacer historia gastronómica cuando la condesa Amalia Nani Mocenigo le pidió un plato ligero porque su médico le había prohibido comer carne cocinada. El empresario cortó finísimas láminas de filete de ternera cruda y las sazonó con una salsa de mayonesa, salsa Worcestershire, limón, leche, sal y pimienta. El rojo y blanco del plato le recordó las obras del pintor Vittore Carpaccio, que estaba siendo homenajeado en Venecia en ese momento, y así nació uno de los aperitivos más universales.

un plato del célebre carpaccio en harry´s bar
REDA

De Nicole Kidman a Truman Capote: un libro de visitas de ensueño

Mención aparte es la lista de clientes ilustres que han frecuentado Harry's Bar a lo largo de su historia. Ernest Hemingway fue un cliente asiduo desde 1949 y ambientó escenas de su novela Al otro lado del río y entre los árboles en este bar, donde tenía su mesa reservada. También pasaron por allí Truman Capote (que adoraba los sándwiches de gambas), Orson Welles (que se bebía dos botellas de Dom Pérignon), Peggy Guggenheim, Somerset Maugham, Noël Coward y el duque de Windsor.

El mundo del cine también se quedó prendado con Harry's Bar y hasta allí fueron Charlie Chaplin, Alfred Hitchcock, James Stewart, Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, George Clooney, Nicole Kidman, Angelina Jolie o Steven Spielberg. Durante el Festival de Venecia, las estrellas acuden a diario a almorzar y cenar, convirtiendo el bar en uno de los puntos neurálgicos de la vida social de la Mostra. Por sus mesas también se han sentado figuras de la realeza y de la alta sociedad como Aristóteles Onassis, el barón Philippe de Rothschild, la princesa Aspasia de Grecia o el príncipe Carlos, entre otros.

nicole kidman y lauren bacall en harry´s bar
J. Vespa

Una decoración discreta y atemporal

El interior de Harry's Bar mantiene intacta su atmósfera de club privado de los años 30, con una decoración bastante conservadora, pero atemporal. Al contrario de lo que ocurre en otros palacios venecianos decorados con monumentales y coloridas lámparas de araña de cristal de Murano, el diseño concebido por Giuseppe Cipriani apostó por la sobriedad y la comodidad. La iluminación interior proviene principalmente de apliques de pared de líneas clásicas y focos direccionales empotrados o en rieles instalados estratégicamente sobre la barra de madera, todo ello para crear un ambiente íntimo y acogedor que invita a la conversación y al disfrute lento. La paleta de colores rojo y marfil, característica del local, fue precisamente la que inspiró el nombre del Carpaccio, evocando los tonos vibrantes de las pinturas del artista renacentista.

De hecho, cuando uno lo visita se da cuenta de detalles concretos como que el cliente no debe sentirse oprimido por la decoración. También que el mostrador del bar debe estar cerca de la puerta, la cocina separada del salón, para que los comensales respiren aire limpio, y las mesas deben ser cómodas pero pequeñas, para que todos puedan escucharse al hablar.

interior de harry´s bar en venecia
REDA

El legado de Giuseppe Cipriani y su visión de un lugar que combine la innovación culinaria con un ambiente acogedor sigue vivo hoy en día. Con la expansión de la marca Cipriani en todo el mundo, desde Nueva York hasta Hong Kong, el espíritu de Harry’s Bar continúa inspirando nuevas generaciones de comensales y amantes de la cultura. Sin embargo, a pesar de su crecimiento, el Harry’s Bar original en Venecia sigue siendo un lugar único, impregnado de la historia y la magia que lo han convertido en una leyenda.