No hace falta vivir en un apartamento diminuto para saber que el espacio en la cocina nunca parece suficiente. Da igual el número de armarios que tenga una casa porque siempre hay especias, botellas, conservas, trapos o pequeños electrodomésticos que terminan buscando un hueco extra. Y precisamente ahí es donde suelen destacar esas piezas discretas que no llaman demasiado la atención, pero acaban resultando imprescindibles.

En mi cocina hay uno de esos huecos que nunca he sabido muy bien cómo aprovechar. Ni es lo bastante grande para colocar un mueble convencional ni lo bastante pequeño para ignorarlo. Durante años ha ido cambiando de función según la necesidad del momento. Por eso me fijé en este carrito auxiliar de Lidl. Está pensado para colarse en esos espacios estrechos que normalmente damos por perdidos y convertirlos en almacenaje extra. Además de la cocina, también puede encajar debajo de un escritorio, en un lavadero o incluso en el baño.

loft kitchen interior
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El espacio perdido que casi nunca aprovechamos

Basta abrir cualquier cocina para encontrarse con el mismo problema: siempre falta sitio para algo. Entre un mueble y otro aparecen pequeños huecos que parecen demasiado estrechos para resultar útiles y que terminan acumulando bolsas, cajas o simplemente polvo.

Quizá por eso este tipo de muebles nunca desaparecen del todo. Son sencillos, pero resuelven un problema real. En muchas cocinas esos pocos centímetros terminan marcando la diferencia entre tener las especias desperdigadas por la encimera o guardarlas todas en un mismo sitio. Lo mismo ocurre con las conservas, la aceitera o esos pequeños productos que utilizamos a diario y que nunca parecen encontrar un lugar definitivo. Al final, cuando el espacio escasea, cualquier rincón bien aprovechado se agradece. Y precisamente ahí es donde este tipo de soluciones demuestran su utilidad, porque permiten ganar almacenaje sin alterar demasiado la distribución de la cocina.

vegetable rack containing potatoes, peppers, cauliflower, carrots
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Además, me gusta que sea una solución flexible. Hoy puede utilizarse para guardar especias, aceites o conservas y mañana convertirse en un pequeño mueble auxiliar para productos de limpieza o textiles del hogar. Esa capacidad de adaptarse a distintas necesidades es precisamente lo que suele hacer que este tipo de piezas permanezcan durante años en casa.

Los muebles pequeños suelen ser los más prácticos

Durante años parecía que la única solución para ganar almacenaje consistía en añadir más muebles. Cuantos más armarios y estanterías había, mejor. Ahora lo veo de otra manera. Muchas veces el problema no es la falta de espacio, sino cómo lo utilizamos. Por eso me resultan mucho más interesantes las piezas compactas capaces de aprovechar rincones que normalmente pasan desapercibidos.

carrito con ruedas negro de cocina
IKEA

Lo curioso es que los muebles que menos espacio ocupan suelen ser los que más terminamos utilizando. Mantienen despejada la circulación, no cargan visualmente la estancia y consiguen que rincones olvidados empiecen a resultar útiles. Muchas veces funcionan mejor que muebles mucho más grandes porque se colocan exactamente donde hacen falta. También ayudan las ruedas. Puede parecer un detalle menor, pero facilita enormemente el acceso al contenido y permite mover el carrito cuando necesitamos limpiar o reorganizar la cocina. Son esos pequeños detalles los que terminan haciendo más cómodo el día a día.

El carrito de Lidl que aprovecha hasta el último centímetro

El modelo de almacenamiento de LIVARNO® está pensado para esos rincones que normalmente terminan desaprovechados. Con solo 13 centímetros de ancho, puede encajar en espacios donde un mueble convencional ni siquiera tendría sitio. Es precisamente esa proporción tan estrecha la que lo convierte en una solución interesante para cocinas pequeñas o viviendas donde cada centímetro cuenta.

white rolling cart with three shelves and wood top surface.
Cortesía Lidl

Está disponible en blanco y negro y cuenta con varios estantes distribuidos en altura, un lateral cerrado y ruedas para poder moverlo con facilidad cuando sea necesario. Lo imagino especialmente útil para guardar especias, botellas, conservas y demás productos y utensilios de cocina, pero también pequeños productos de limpieza que suelen acabar ocupando espacio en la encimera.

black rolling cart with wooden top, holding a candle, cloth, and thermos.
Cortesía Lidl

Personalmente me gusta más la versión blanca con sobre efecto madera. Tiene un aspecto bastante más agradable que el de muchos muebles creados únicamente para almacenar cosas. De hecho, no me costaría imaginarlo junto a una mesa de trabajo, en un baño pequeño o en un lavadero donde siempre parece faltar algún lugar para guardar productos y mantener el orden. Por 24,99 euros, probablemente no sea el mueble más llamativo de la casa. Pero sospecho que acabaría siendo uno de los más útiles. Yo, al menos, ya tengo localizados un par de huecos donde podría encajar perfectamente.