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Así he transformado un dormitorio grande con cama de matrimonio por menos de 100 euros

Una cama mejor vestida, una luz más agradable y algunos detalles estratégicos son suficientes para renovar el dormitorio sin superar los 100 euros.

Por
un piso en santander antiguo y reformado por estudio hilera
Biderbost

Una habitación pequeña suele obligarnos a medir cada rincón. Sin embargo, cuando el dormitorio es grande, también nos ocurre algo curioso: parece que siempre falta algo. Una banqueta a los pies de la cama, una cómoda en aquella pared, una butaca junto a la ventana... y, casi sin darnos cuenta, empezamos a buscar muebles para ocupar metros en lugar de preguntarnos qué necesita realmente la estancia. Si queremos decorar un dormitorio de matrimonio, conviene recordar que llenar y vestir no significan lo mismo.

Muchas veces el problema está en las proporciones, no en la cantidad de muebles. Eso era justo lo que quería evitar en esta transformación. Mi objetivo no era conseguir una habitación distinta a base de comprar cosas nuevas, sino hacer que una cama de matrimonio tuviera más presencia y que todo el dormitorio se sintiera mejor resuelto. Para ello me marqué un límite bastante concreto: menos de 100 euros. Un presupuesto que obliga a elegir bien, pero que también demuestra algo interesante sobre cómo renovar un dormitorio: los cambios que más se notan no siempre son los que cuestan más.

Cómo hacer que un dormitorio grande con cama de matrimonio resulte más acogedor

Lo primero es mirar la cama. En un dormitorio amplio debería ser el gran punto de atención, pero no siempre ocurre. Una estructura sencilla, una colcha demasiado ajustada al colchón o una pared completamente desnuda detrás pueden hacer que visualmente pierda fuerza. No se trata de colocar diez cojines ni de reproducir una cama de hotel, sino de conseguir que ocupe el espacio que le corresponde.

Para eso, los textiles son el mejor recurso porque añaden volumen, color y textura sin sumar un solo mueble.Una colcha con una caída algo más generosa cambia inmediatamente la proporción de la cama. Lo mismo sucede al incorporar un par de almohadones que rompan la horizontalidad o una manta colocada de manera relajada a los pies. Si los colores mantienen cierta relación entre sí, ni siquiera hace falta que las piezas pertenezcan a la misma colección. De hecho, mezclar tejidos y tonos próximos suele dar un resultado menos rígido.

El secreto está en crear varias capas que se relacionen, no en acumular textiles sin criterio. También importa lo que ocurre detrás de la cama. Cuanto mayor es el dormitorio, más evidente resulta una pared sin trabajar, especialmente si el cabecero es pequeño o directamente no existe. Aquí no es necesario hacer una gran inversión. Una lámina de buen tamaño, una pequeña composición de cuadros o incluso un elemento textil pueden conseguir que esa superficie deje de parecer vacía. La idea es ampliar visualmente la zona de descanso para lograr una composición mejor proporcionada con respecto al resto de la habitación.

Qué cambiaría antes de comprar muebles nuevos para el dormitorio

Hay habitaciones que no necesitan un mueble nuevo, sino cambiarlos de posición en el dormitorio. Mover una silla, acercar un espejo a la zona donde recibe más luz o reunir en un mismo punto varios objetos que antes estaban repartidos puede alterar bastante la percepción del conjunto. Antes de gastar, pruebo siempre a redistribuir lo que ya existe, porque muchas veces ahí aparece parte de la solución.Las mesillas son otro buen ejemplo. Cuando queremos que una habitación parezca más decorada es fácil terminar llenándolas de velas, cajas, libros, jarrones y cualquier objeto pequeño que encontremos. Sin embargo, en un dormitorio grande esa acumulación puede generar todavía más ruido visual. Una lámpara, dos o tres libros y una pieza decorativa son suficientes para crear una composición interesante.

La iluminación merece la misma atención. Las luces próximas a la cama, especialmente cuando tienen una temperatura cálida, ayudan a reducir visualmente el espacio al caer la noche y hacen que los rincones se perciban más recogidos. No siempre es necesario sustituir las lámparas: una pantalla diferente o incluso cambiar las bombillas puede producir una sensación de calidez inmediata por muy poco dinero.Y después está el color. No hace falta pintar toda la habitación para notar un cambio ni convertir la pared del cabecero en una declaración demasiado rotunda. A veces basta con repetir un mismo tono en tres lugares diferentes —por ejemplo, en los cojines, una lámina y una manta— para que elementos que antes parecían independientes empiecen a formar parte de la misma composición.

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Unos cojines para crear profundidad

orange decorative pillow with frilled edges on a beige sofa.
Cortesía de El Corte Inglés

No hacen falta cinco filas de almohadones. Unos cojines bien elegidos, algo más pequeños que las almohadas principales y con una textura diferente, son suficientes para romper la superficie plana de la cama. Los cojines de El Corte Inglés son nuestros favoritos. Un diseño ideal es este cojín en color naranja con detalle de volantes en los laterales. Tiene un precio de 35,95 euros.

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Una lámpara que aporte una luz cálida

white pleated table lamp on nightstand beside bed.
Cortesía de Westwing

Cambiar la iluminación puede alterar más un dormitorio que incorporar otro objeto decorativo. Lo importante es que la luz resulte suave y agradable junto a la cama. Al encenderla por la noche, la habitación se vuelve más recogida y las dimensiones dejan de ser tan protagonistas. Un modelo original es este diseño de Westwing. Es el modelo Catis y tiene un precio de unos 59,99 euros.

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Una colcha para colocar a los pies de la cama

folded beige blanket with gray stripes and fringe edges.
Cortesía de Sklum

Es uno de esos accesorios que parecen prescindibles hasta que se colocan. Una manta doblada o ligeramente desordenada a los pies de la cama introduce otra textura y ayuda a que el conjunto no resulte demasiado perfecto. Una buena opción es esta colcha con estampado de rayas de Sklum. Tiene un precio de 39,95 euros.

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Un detalle para vestir la mesilla de noche

small brown plaid gift box on light background.
Cortesía de Sézane

El último gasto lo reservaría para aquello que necesite específicamente cada dormitorio. Puede ser una lámina para la pared del cabecero, un pequeño jarrón, una bandeja... Un detalle que me encanta es esta cajita de Sézane para guardar joyitas junto a la cama. Además, viste la zona del dormitorio porque está revestida con un tapizado de cuadros en marrón. Cuesta unos 35 euros.

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