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Había una vez una familia que, tras veinte años en la misma casa, decidió que era hora de darle una segunda vida a su hogar. No se trataba de empezar de cero, sino de actualizar lo que ya tenían, sacar partido a cada metro cuadrado de su dúplex de 130 metros en Zaragoza y, sobre todo, no perder la esencia que habían construido durante dos décadas.
La interiorista Pilar Cinca, del estudio Punto y Seguido, se encargó del reto. ''El estilo decorativo es moderno pero muy cálido. Cuando entras en esta casa, sientes hogar, con piezas de diseño atemporales y notas de color sobre una base neutra y cálida muy cuidada'', explica.
La intervención principal se centró en abrir la cocina al salón, una decisión que cambió por completo la percepción del espacio, ganando luminosidad y mayor fluidez. ''Se estudiaron los espacios para abrir la cocina al salón y ganar en amplitud visual'', detalla la interiorista.
En la cocina, cada centímetro fue analizado para crear un área amplia en pocos metros que, al conectarse con el salón, ganara en sensación de amplitud y permitiera crear una zona de office funcional y generosa. La cocina se diseñó en Artico con encimera de Cosentino, mientras que la mesa del office, en microcemento, es diseño propio del estudio.
En el salón, se cambió la distribución existente, se dejaron las vigas vistas como elemento arquitectónico y se estudió minuciosamente la iluminación en función de la nueva configuración.
Las paredes se vistieron con molduras de Orac Decor, mientras que el suelo de madera original se lijó y barnizó con un acabado natural.
Precisamente el suelo protagonizó uno de los momentos más complejos del proyecto. Al eliminar los tabiques que separaban la cocina del salón, fue necesario ampliar la superficie de madera para crear continuidad visual. ''El mayor reto fue encontrar el mismo suelo de madera que necesitábamos para la zona que iba a quedar abierta al salón. Un suelo que se había puesto hacía veinte años'', reconoce Pilar Cinca.
Tras la instalación, lijado y barnizado, el resultado fue impecable, sin que se notara la diferencia entre la madera original y la nueva.
Para la iluminación se eligieron piezas de Liderlamp, incluidos unos apliques diseñados específicamente para el comedor que, según la interiorista, ''además de vestir el espacio, dan una luz preciosa''.
Las puertas de paso, de buena calidad al igual que el rodapié, se mantuvieron, pero se les dio una nueva vida pintándolas en un tono lino cálido que encaja perfectamente con el mobiliario. La puerta de entrada, por su parte, se pintó en grafito para crear un bonito contraste con un mueble rojo de gran presencia que los propietarios querían conservar.
Los baños también fueron objeto de una cuidadosa intervención. En el de la planta baja se cambió el acceso para optimizar el espacio, mientras que en el principal se creó un ambiente sereno con ducha de suelo continuo, revestimientos naturales e iluminación muy estudiada.
Ambos espacios cuentan con mobiliario a medida y hornacinas que aprovechan cada rincón disponible.
''Lo que más me gusta de este proyecto es el resultado de abrir el espacio, el papel pintado en el techo, dejar las vigas vistas y que a pesar de tener pinceladas modernas, resulta un hogar cálido, especial y atemporal'', concluye Pilar Cinca. Y a ti, ¿qué te parece?
Proyecto: Punto y Seguido Estudio.
































