5 colchas bordadas en algodón de Zara Home, Carrefour y Maisons du Monde que demuestran que la artesanía española vuelve a estar de moda
Bordado, volante, jacquard floral y bouti cosida: cinco colchas de algodón que demuestran que la ropa de cama con carácter artesanal nunca se fue del todo, y que este verano vuelve con más fuerza que nunca.

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Cada vez que llega el verano, la ropa de cama pasa por una crisis de identidad y nosotros por un quebradero de cabeza. El edredón sobra, la sábana sola no convence, y la mayoría acabamos tirando de la colcha de siempre, esa que está doblada en el armario desde hace años y que sigue siendo la mejor solución para las noches en las que no se sabe muy bien qué temperatura va a hacer. Lo curioso es que ese objeto tan cotidiano, que muchas familias españolas han tenido en casa durante generaciones, vuelve a estar en el centro de la conversación sobre decoración de dormitorio. Y no como reliquia, sino como tendencia. Porque todo vuelve.
Las colchas bordadas en algodón vuelven a estar en el escaparate de tiendas como Zara Home, Mango Home, La Redoute, Maisons du Monde o Carrefour. El bordado, el volante, el jacquard floral y la bouti cosida han vuelto con la misma estética de siempre, pero con una presencia nueva, la de una generación que busca en sus casas esa calidez y ese carácter artesanal que los objetos más modernos y asépticos no siempre consiguen dar.
Por qué estas colchas no pasan de moda
El algodón bordado tiene una larga tradición en la ropa de cama española. Las colchas de bouti, con su técnica de acolchado cosido que evita que el relleno se desplace, llevan siglos siendo una solución práctica y decorativa al mismo tiempo. Las de jacquard floral, con el motivo tejido directamente en la estructura del tejido, tienen la ventaja de que el dibujo no desaparece con los lavados como ocurre con los estampados aplicados encima. Y las que incorporan volante en el borde, ya sea de ganchillo, de tela o simplemente cosido, rematan la cama de una manera que ninguna colcha lisa puede replicar.
El objeto es el mismo de siempre. Durante mucho tiempo, este tipo de colchas se asoció con un estilo decorativo anticuado, con dormitorios que olían a naftalina y muebles de madera oscura. Ahora, en cambio, esa misma colcha aparece sobre una cama de líneas limpias, con cabecero capitoné y mesitas asimétricas, y el resultado tiene ese punto de tensión entre lo antiguo y lo nuevo que ahora mismo define los dormitorios más interesantes.
Para quién son perfectas estas colchas
Dormir destapado en verano es un lujo que no todo el mundo puede permitirse. Las olas de calor que llevan semanas azotando la península han convertido el edredón en un objeto de otra época para los que viven en Madrid, Sevilla o Valencia, pero en el norte de España la historia es completamente distinta. En Galicia, Asturias, Cantabria o el País Vasco, las noches de julio y agosto pueden ser perfectamente frescas, y una colcha acolchada de algodón con relleno de 120 g/m² es exactamente lo que se necesita para no pasar frío sin llegar a sacar el edredón de invierno.
Lo mismo ocurre con las segundas residencias en la costa norte o en la montaña. Son casas de verano donde las noches piden algo más que una sábana. Una colcha bordada en blanco es la solución perfecta para esos dormitorios: visualmente ligera, decorativamente elegante y funcionalmente suficiente para las temperaturas que se dan en esas latitudes durante los meses de verano. Y cuando llega septiembre y la casa se cierra, se dobla, se guarda y espera al año siguiente sin perder ni su forma ni su carácter.
Estas cinco colchas demuestran además que no hace falta gastar mucho para tener una cama bien vestida. Desde los 54,99 euros de la Nessa de La Redoute hasta los 139 euros de la cubrecama Calista de Maisons du Monde, todas las opciones de esta selección están por debajo de lo que cuesta una cena para dos en un restaurante de ciudad, y todas comparten ese punto artesanal que hace que una habitación parezca más cuidada sin que nadie haya hecho ningún esfuerzo especial para conseguirlo.


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