Vuelve el mármol a la decoración: así lo confirma Sklum con una colección de piezas que parece de lujo y cuesta menos de 50 euros
Diseño con materiales nobles, formas bien resueltas y un precio que no obliga a pensárselo demasiado. Sklum tiene ese tipo de piezas que no anuncias cuando las compras, pero que todo el mundo acaba preguntando.

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Sklum lleva tiempo haciendo algo que no es tan fácil como parece: proponer objetos que parecen más caros de lo que son, no porque intenten engañar a nadie, sino porque están bien pensados. Esta selección lo confirma. Un espejo con marco de perlas blancas que parece sacado de una galería, un revistero de mármol que podría pasar por escultura y un reloj con silueta ondulada que convive sin esfuerzo con lo que ya tienes en casa. Son piezas que no gritan, pero se notan en cuanto entras a la habitación.
El espejo Trisnia es probablemente la pieza más llamativa del grupo, y destaca enseguida: ese marco de esferas blancas brillantes funciona tanto apoyado en el suelo como colgado en la pared, y se transforma según la luz. El reloj Axley, en cambio, va por otro camino: su silueta ondulada en MDF con acabado que imita la veta de la madera es de esas piezas discretas que encajan en casi cualquier sitio porque no compiten con nada. Los números romanos y las manillas en aluminio le dan ese punto entre clásico y actual que resulta difícil de encontrar a menos de veinte euros.
Cuando el mármol no intimida
El mármol aparece en tres de las cinco piezas y no es casualidad: es un material que da peso visual sin necesidad de volumen, y Sklum lo trabaja bien. El revistero Kristoff, con sus dos placas cruzadas, es la pieza más conceptual del grupo, casi más escultura funcional que accesorio. La bandeja Orivando tiene una silueta orgánica que la aleja del mármol frío y perfecto de siempre, más cálida y más fácil de integrar en una mesa de centro con velas y libros. Y el vaciabolsillos Kevara, en piedra natural con acabado pulido, es de esas piezas que resuelven el recibidor sin que parezca que has intentado demasiado.
Lo interesante es que ninguna de estas piezas necesita un interior perfecto para funcionar. No son el remate de un interiorismo cuidado al milímetro, sino el tipo de objeto que puede mejorar lo que ya tienes sin necesidad de cambiar nada más. A veces decorar bien es simplemente elegir una o dos cosas con criterio y dejar que hagan su trabajo solas.


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