Hay casas que están impecablemente decoradas y, aun así, no terminan de emocionar. Tienen muebles nuevos, colores bien combinados, textiles coordinados y todo parece estar en su sitio. Sin embargo, a veces les falta algo difícil de explicar: personalidad. Esa sensación de hogar vivido, con capas, historia y objetos que no podrían estar en cualquier otra vivienda.

Para Álvaro Toledo, interiorista detrás de @planc.home, la clave está precisamente ahí. “Si todo lo que tienes en tu casa es nuevo y producido en masa, le falta personalidad”, explica. Una frase directa que resume uno de los grandes errores decorativos de muchas casas actuales.

cozy living room with modern sofa, wooden table, plants, and large window.
Evgenii Kulibaba

Error decorativo: piezas sin personalidad

Decorar una casa desde cero puede llevarnos a buscar soluciones rápidas. Un sofá nuevo, una mesa nueva, una lámpara nueva, una vajilla nueva y varios objetos decorativos que encajan entre sí. El resultado puede ser correcto, pero también demasiado plano. Cuando todo procede del mismo tipo de tienda, de la misma temporada o del mismo estilo, la vivienda corre el riesgo de perder identidad.

No se trata de renunciar a las piezas nuevas ni de demonizar los muebles producidos en serie. Muchas veces son prácticos, accesibles y necesarios. El problema aparece cuando no hay ningún elemento que rompa esa uniformidad. Cuando nada parece elegido con tiempo, encontrado por casualidad, heredado, encargado a un artesano o comprado porque conecta de verdad con quien vive allí.

Merece la pena invertir en antigüedades

"Solo tienes que añadir cosas vintage, antigüedades, piezas de artesanía o arte", señala el interiorista. Este tipo de piezas son las que consiguen que una casa deje de parecer igual que el resto. Por ejemplo, una butaca antigua, una mesa auxiliar recuperada, una cerámica hecha a mano o una lámina de un artista local. No tienen por qué ser piezas que ocupen demasiado. A veces basta con introducir pequeños elementos decorativos.

Los objetos que dan personalidad

Uno de los consejos que da el interiorista es que no hay que limitar la personalidad de una vivienda a grandes piezas. "A mí me gusta especialmente invertir en piezas de arte y objetos que puedo utilizar en el día a día como copas o platos", comenta. Son detalles que transforman gestos cotidianos, como poner la mesa o servir una bebida, o algo más especial. Y, al mismo tiempo, hacen que la casa hable más de quiénes viven en ella que de una tendencia concreta.

¿Es caro invertir en antigüedades?

Una de las grandes dudas del mercado de segunda mano es el precio. Añadir personalidad no significa comprar antigüedades carísimas ni invertir en grandes obras de arte. El interiorista lo deja muy claro: "No necesitas gastarte una fortuna para ello". La clave está en buscar con calma y mirar más allá de las tiendas habituales.

vibrant living room with red sofa, colorful art, and eclectic furniture.
Amaury Laparra

"Siempre puedes encontrar este tipo de piezas en mercadillos, rastros o comprar a pequeños artesanos y artistas", recomienda. Los mercadillos y rastros son buenos lugares para encontrar objetos únicos, desde marcos y lámparas hasta vajillas, espejos, textiles o pequeñas piezas decorativas. También los talleres de artesanos y artistas emergentes permiten incorporar piezas con más alma sin necesidad de hacer una inversión desorbitada.

Además, comprar de esta forma tiene otra ventaja: obliga a decorar poco a poco. Y eso suele dar mejores resultados que llenar una casa de golpe. Una vivienda con personalidad no se construye en una tarde, sino con elecciones que se van sumando con el tiempo.

El truco del interiorista para sumar personalidad

El truco está sencillamente en mezclar. Una pieza vintage puede convivir con un sofá contemporáneo. Una vajilla artesanal puede estar sobre una mesa sencilla. O incluso un cuadro pequeño puede transformar por completo una pared blanca.

Es esta mezcla la que evita que los espacios parezcan demasiados nuevos, perfectos o impersonales. Según el interiorista, "incorporando piezas que muchas veces son únicas, la casa adquiere más personalidad y deja de verse como la del resto del mundo".